Una vuelta en Trajinera por los canales de Xochimilco

Trajineras en el canal de Xochimilco
Trajineras en el canal de Xochimilco en Ciudad de México

Recién llegados de nuestra aventura mexicana no queríamos dejar pasar un segundo para contaros una de las visitas más desconocidas de Mexico DF para el turismo extranjero, los canales de Xochimilco a bordo de las Trajineras, unas coloridas y peculiares embarcaciones que se desplazan al estilo de las góndolas de Venecia. 

Después de un intenso viaje por el país, y desbordados por el ajetreo de la gran urbe que es Mexico DF, mis compañeros argentinos Alina y Martín y un servidor no queríamos perdernos uno de esos lugares que muchos hablan pero que por quedar relegado a segundos puestos en la lista de los quehaceres y que ver de la ciudad, acaba siendo descartado.

Xochimilco es un barrio del sur de DF, que ostenta el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad de Unesco por su humedal y su red de canales. Al parecer una de las tribus nahuatlacas fundó Xochimilco 150 años antes de la llegada de los españoles. En la lengua náhuatl Xochimilco quiere decir “tierra sembrada de flores”. El terreno ganado a los humedales se sostenía en las chinampas: pedazos de tierra creados sobre raíces de los árboles  ahuejotes, donde crecían las flores y la siembra de productos gracias al fértil lodo del fondo de los canales.

Para los que no lo sepan la ciudad de DF se asienta sobre lo que antaño fue un gran lago donde se alzaba en una isla la capital azteca de Tenochticlan, a la que se accedía por malecones o mediante embarcaciones. Hoy día las pistas para intuir como era la ciudad son pocas, a excepción de los canales de Xochimilco, que si bien se han llamado la Venecia Mejicana poco tiene que ver con la ciudad del Veneto italiano.

Como llegar a Xochimilco

Llegar a Xochimilco desde el centro de la ciudad de Mexico es relativamente sencillo. Lo más cómodo es movernos por metro hasta la estación de Tasqueña (que es la última parada de la línea 2, la azul, del metro de DF). Desde allí salimos y en la misma estación buscamos los andenes del tren ligero, que ya por el exterior nos llevará hasta Xochimilco en la última estación del trayecto.

Mapa del tren ligero que va a Xochimilco
Mapa del tren ligero que va a Xochimilco

Una vez allí es imposible perderse ya que hay multitud de gente que nos va señalando con el dedo la dirección, lo que nos hizo sospechar que todo el barrio vive de este atractivo turístico. sin embargo hay que tener en cuenta que se trata de “comerciales” que nos van guiando hacia el embarcadero que más les interesa, de modo que mejor ir a nuestro aire como hicimos nosotros y buscar una opción de ruta en trajinera que más se ajuste al precio de nuestros bolsillos. Es importante tenerlo en cuenta porque además del tan habitual regateo, hay embarcaderos que son mucho más caros que otros.

Después de 10/15 minutos de trayecto y “castigando” la máquina de fotos con instantáneas fantásticas de la vida diaria del barrio como las carnicerías, peluquerías o un simpático taller de fabricación de piñatas; llegamos a los primeros embarcaderos.

Los canales en Trajinera

En los embarcaderos una procesión de ofertas para subir a las trajineras nos iba persiguiendo, si bien nuestra primera opción fue descartar toda propuesta para poder hacer fotos y plantear cuanto tiempo teníamos para hacer el recorrido.

Después de pasear por varias de ellas agradeciendo el sol que resaltaba aún más los alegres colores de las barcas (esencialmente azul, amarillo y rojo), y de sonreír con los curiosos nombres de las embarcaciones que iban desde lo mesiánico a lo jocoso, con especial atención a los santos, quizá al modo de encomendarse ante naufragios como hacen los barcos en el Mediterráneo o el litoral de la cornisa cantábrica de España; optamos finalmente por una ruta de una hora. Las trajineras se pueden alquilar por más horas, y lo ideal hubiese sido un par como mínimo para poder conocer la isla de las Muñecas, pero no contábamos con mucho tiempo.

Al tratarse de un día laborable encontramos una tranquilidad innata para lo que es Xochimilco, y es que los fines de semana los canales se llenan de gente, especialmente mejicanos que vienen a pasar el día, muchos trayendo sus propios elementos de picnic para ir comiendo en la barca. Por ello no nos sorprendió la disposición de las trajineras, que cuentan con una mesa alargada y sillas a los dos lados, como si de una reunión familiar se tratara.

Trajineras discurriendo por el canal mayor de Xochimilco
Trajineras discurriendo por el canal mayor de Xochimilco

Durante el trayecto en la trajinera no nos cansaremos de rechazar las amables y graciosas propuestas para que los mariachis nos toquen una canción, o nos vendan un elote (mazorca de maíz cocinada) en barcas ambulantes, o los ademanes por echar el ancla para sumergirnos en las fragancias de las flores de los invernaderos que hay en las orillas de los canales.

El agua tiene un color marrón que impedía ver absolutamente nada, pero lo cierto es que no había malos olores ni sensación de gran suciedad, y numerosas aves como garzas y patos habitan los humedales.

Que más ver en Xochimilco

Ya de vuelta de los embarcaderos aprovechamos para pasarnos por la iglesia y convento franciscano de Xochimilco, que honra a San Bernardino  de Siena, siempre animada y cuya decoración es alegre pero humilde, hasta el punto que los pétalos de las flores del pórtico estaban hechos con chapas de botella dobladas. Por estos lares dicen que se reunieron los revolucionarios Emiliano Zapata y Pancho Villa, sellando un pacto para derrocar al presidente Porfirio Díaz.

El último punto que recorrimos fue el mercado de Xochimilco, sin duda una alternativa económica a los mercados del centro como San Juan, más auténtico y donde los lugareños compran comida (fruta y pescado fresco) y productos de todo tipo, desde piñatas a tacos, pasando por ropa, enseres y todo lo imaginable.

Después del agradable paseo en Trajinera por Xochimilco volvimos hacia el tren ligero que nos transportaba de nuevo al corazón de Ciudad de México, para seguir visitando el Zócalo, el Palacio de Bellas Artes, Plaza Garibaldi o el barrio de Coyoacán y la casa de Frida Kalho,

Actividades organizadas con visita a Xochimilco en trajineras

 

Saludos mejicanos y hasta la próxima aventura de este gran país tan sumamente hospitalario.

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