Turismo en Fez, la ciudad imperial más antigua de Marruecos

Fez (pronunciada Fes) es una de las joyas Patrimonio Unesco de Marruecos que forma parte del circuito de ciudades imperiales, junto a Marrakech, Rabat y Meknes.

Vistas de Fez desde el mirador de las tumbas meriníes
Vistas de Fez desde el mirador de las tumbas meriníes

Hace unos años tuvimos la oportunidad de hacer nuestro primer viaje a  Marruecos, descubriendo Marrakech. En aquella ocasión el viaje nos llevó al interior, hacia Ouarzazate, para conocer el Kzar de Ait Ben Haddou, la Ruta de las kasbahs, la Garganta del Dades y pequeñas poblaciones bereberes.

Para este nueva ruta elegimos Fez, cuyo crecimiento turístico aún siendo todavía mucho menor que el de Marrakech está aumentando de forma vertiginosa gracias a las excelentes conexiones de vuelos con muchas ciudades de Europa. A menudo Fez se visita en un sólo día, pero la mejor forma de conocerla es dedicar al menos dos o tres días para poder visitar algunos rincones que se suelen quedar fuera en las visitas ajetreadas. Por otro lado para nosotros era esencial acercarnos a la antigua ciudad romana de Volubilis y Meknés, lo que implica añadir un día más al itinerario.

Historia de Fez

Fez es la capital espiritual de Marruecos. Aquí está el mausoleo del Idris II pero también un buen puñado de escuelas coránicas -Madrasas-; y la universidad Karaouine, una institución en el mundo teológico del Islam.

Fundada por Idris I, en el año 789 (su topónimo Fez significa Pico, ya que la leyenda cuenta que se encontró un pico de oro), su hijo traslado la capital de Volubilis a Fez en el 810, impulsando el crecimiento de la ciudad. Detrás de los nombres de algunos de los barrios de la Medina hay mucha historia, como el barrio Andalusí, poblado por musulmanes que llegaron tras el avance de los reinos católicos en la península ibérica; o el de Karaouine, donde se halla la mezquita y la universidad, formado a partir de poblaciones que llegaron de Kairouan en Túnez, una de las ciudades más fascinantes del Magreb, donde estuvimos hace tiempo.

Recorriendo Fez

Llegamos ya anocheciendo y después de tomar un taxi desde el aeropuerto llegamos a la Medina donde estaba el Riad donde dormíamos. Al día siguiente optamos por hacer una visita guiada en español gracias a nuestros colaboradores de ViajesMarrakech, que llevan muchos años asesorando a los viajeros que montan itinerarios por Marruecos. La ventaja de contar con un experto es que nos conduce por atajos que jamás hubiésemos encontrado y por otro lado conocemos la ciudad desde una perspectiva menos turística, y adaptada a nuestra forma de viajar y mezclarnos con la gente.

Color en las calles de Fez
Color en las calles de Fez

Además esta primera aproximación a Fez nos permitió repasar posteriormente lugares con calma, sentarnos a degustarlos y especialmente a orientarnos por la Medina.

Fez no es un laberinto, es un laberinto dentro de otro laberinto. Una buena idea es tomar referencias de las calles principales,  Talaa Kbira (la gran cuesta) o Talaa Sghira (la pequeña) que nacen y terminan casi a la par, pero que a lo largo de sus empinadas cuestas forman una especie de elipse donde pequeñas calles se adentran en la Medina para desembocar en las casas.

Burros por las estrechas calles de Fez
Burros por las estrechas calles de Fez

 En Fez en concreto y en Marruecos y todo el Magreb en general la gente vive la ostentación de puertas adentro, de manera que callejones estrechos, poco luminosos o sucios conducen a veces a casas que en su interior son espaciosas, abiertas a los patios interiores con fuentes y jardín, y ricamente decoradas. El contraste entre el paupérrimo adobe de las fachadas choca con la esmerada decoración de la cerámica geométrica de las paredes del interior de las casas y Riads.

La denominación de la Medina como Patrimonio de la Humanidad permitió dedicar una gran inversión a la restauración de Madrasas, Museos y murallas de la Medina, que en bastantes casos estaban en un estado de ruina y peligro de derrumbe.

A menudo, ensimismados por los impactos visuales de las estrechas callejuelas donde la luz es un regalo, no distinguimos las torres de las mezquitas. Sólo desde las abundantes terrazas que ofrecen una panorámica de Fes el Bali, y cuando la llamada a la oración crea un monocorde recital que como una ola se contagia de mezquita en mezquita, nos damos cuenta que con toda seguridad estamos debajo de una de ellas. En lo alto de los minaretes los altavoces vibran, y un estandarte indica la dirección de la Meca, hacia donde hay que postrarse durante la oración.

En Fez pasan cosas a nuestro alrededor en cada instante, y cada viajero tiene su propia experiencia única, con momentos que se suceden tan rápido que ni siquiera la cámara de fotos logra inmortalizar, pero la retina absorbe creando un recuerdo imborrable. Los burros aún trasladan mercancías, o bombonas de gas, ante la imposibilidad de que los coches puedan abastecer las tiendas y viviendas de la Medina.

 Aunque parezca imposible orientarse en la Medina,- especialmente porque en cada momento del día y de la noche se transforma y las calles parecen formar un atrezzo que se arma y desarma como en un teatro-, poco a poco los ojos, se van habituando y logramos reconocer las calles que nos llevan desde el Riad a los puntos que queremos visitar.

Fes se divide en tres zonas totalmente diferentes tanto por arquitectura como por su modus vivendi. El núcleo primigenio lo forma el centro histórico de Fez el-Bali, donde encontramos la Medina rodeada por una gran muralla. Más allá, en dirección al Palacio Real se encuentra Fez el-Jdid, antiguo barrio judío, llamado Mellah, mientras que continuando hacia el aeropuerto ha ido creciendo la Ville Nouvelle (el barrio francés) hasta poblar un amplio extrarradio que ha convertido Fez en la tercera ciudad de Marruecos en habitantes.

El inicio de nuestro recorrido comenzó en la puerta del Palacio Real de Fez, que pese a permanecer cerrada, custodiada por el ejército e impedir ver una de las residencias del Rey cuando viene a Fez, de por si es ya un monumento donde acuden autobuses de curiosos. Aunque está algo alejada de la Medina, no es más de media hora el paseo para llegar, cruzando el atractivo barrio judío de la Mellah.

Puerta del Palacio Real de Fez
Puerta del Palacio Real de Fez

El Palacio Real es uno de los más antiguos de Marruecos, XIV, si bien la puerta es una obra con apenas 100 años. Resplandeciente, para su trabajosa decoración se contrató a uno de los mejores orfebres de Marruecos, que puso todo el empeño en una creación repleta de formas geométricas en cerámica y filigranas en las siete puertas que jalonan la entrada.

Cruzando la calle está el Barrio judío o Mellah, ajeno al turismo de la Medina, y con edificios de balcones porticados de madera, que recuerdan el estilo medieval de la República de Venecia. A lo largo de la calle principal tiendas y joyerías generan un gran murmullo y gentío. La población es eminentemente musulmana pero en otro tiempo parte de los judíos expulsados de España llegaron a Fez atraídos por el clima de tolerancia y durante siglos el barrio creado fuera de la Medina albergó a la comunidad. Con la creación del estado de Israel muchos se mudaron allí o a Latinoamérica, y tan sólo unas pocas familias siguen habitando el Mellah. El principal punto de interés es la Sinagoga Ibn Danan, que sin ser un edificio fastuoso conserva el clima religioso. Restaurada con donaciones está abierta al público, y a través de una estrecha escalera que atraviesa una vivienda se llega a la terraza, desde donde se observa parte del cementerio judío.

Tumbas del cementerio del barrio judío de Fez el-Jdid (Mellah)
Tumbas del cementerio del barrio judío de Fez el-Jdid (Mellah)

Seguimos caminando y cruzamos la puerta de Bab as-Semmarine, continuando por la calle donde está la Mezquita Blanca, y se vende la ropa que llevan muchas mujeres marroquíes, con diferentes estilos de patrón, corte y confección, y colores para cada ocasión (por ejemplo el blanco es el de luto).

Más adelante alcanzamos los Jardines Bu Yelud, el pulmón de Fez, tranquilo y sosegados, con las acequias y el lago que forman un vergel ideal para descansar un rato de los coches y el ritmo trepidante de la Medina.

 Jardines Bu Yelud
Jardines Bu Yelud

A la salida del parque cruzamos la inmensa Grand Place Bou Jeloud y nos dirigimos hacia la Medina de Fez el Bali cuya puerta más famosa es sin duda Bab Boujeloud o Puerta Azul, que como un libro abierto no necesita más que dejarse leer, o en nuestro caso ver y fotografiar.

En Bab Boujeloud se concentran numerosos restaurantes y es una de las zonas más turísticas y fotografiadas. Nosotros la dejamos para más tarde y callejeamos con nuestro guía hacia la parte baja de Fez, con la brújula desimantada gracias a los atajos de nuestro guía que nos lleva a los barrios donde vive la gente local, y donde extranjeros están comprando casas para restaurarlas y transformarlas en fastuosos Riads.

Antes de entrar en el barrio de los curtidores junto al río pasamos por la puerta y la plaza Bab R’Cif, cuya vida es totalmente autóctona y ajena a los circuitos turísticos.

Curtidurias de Fez

Quizá para distinguirse de otras ciudades de Marruecos, la postal que define Fez es las tinas de colores de la Curtiduria Chouwara, la más célebre, aunque la ciudad cuenta con otras dos, Sghira y Sdi Musa.

Curtiduria Chouwara, la más famosa de Fez
Curtiduria Chouwara, la más famosa de Fez

Bajo el intenso sol se sigue trabajando el curtido y teñido de pieles, observado desde las terrazas como una atracción. A todas luces resulta fascinante, pero no es habitual la reflexión acerca de las condiciones de trabajo de los curtidores, expuestos a intensos olores y un proceso que si bien en gran parte es natural resulta agotador.

A la entrada de las curtidurías se obsequia con hojas de hierbabuena que permiten disimular el fuerte olor de los excrementos utilizados para quemar y arrancar el pelo de las pieles. Durante días se sumerge y se mueve las pieles de oveja, cabra, vaca o camello (previamente sacrificados en el matadero), hasta que los tintes impregnan el color, procediendo al siguiente paso, el secado en las terrazas, esparcidas en las terrazas. Una vez secas y rígidas se transportan para que los artesanos las rematen transformándolas en bolsos, babuchas y todo tipo de objetos que se venden por la Medina de Fez.

Después de sacar fotos y charlar con los parroquianos hay la posibilidad de comprar productos fabricados, bolsos, zapatos, chaquetas y un sinfín de ropa de piel. La entrada es gratuita pero si queremos una explicación del proceso podemos pagar una propina por la información del proceso de transformación.

Tras las curtidurías  no tardamos mucho en desembocar en la Madrasa Attarine, un punto esencial en la visita a Fez. Aunque no se puede visitar el primer piso y los dormitorios de los antiguos estudiantes, el patio es uno de los más bonitos de la ciudad. Construida en 1323 era uno de las escuelas coránicas más importantes de Marruecos.

Al ser un viernes, día de fiesta entre los musulmanes, las mezquitas estaban a rebosar, y de por si es un espectáculo permanecer en las puertas de cualquiera de ellas, simplemente para observar los mares de gente que entran y salen después de la oración. Antes de que llegase la marabunta a la cercana mezquita de Al Qarawiyyin pudimos ver como los primeros en llegar comienzan las abluciones, que representan un ritual de purificación lavando boca, manos y pies, antes de entrar a orar.

Cada mezquita tiene a su lado dos elementos que nos ayudan a detectar su presencia, un horno y una fuente. Esta composición se repite por toda la Medina.

Mientras nuestro guía hacía una pequeña escapada a la Mezquita Al Qarawiyyin para la oración, nosotros aprovechamos la tranquilidad de las calles para acercarnos a la Mezquita Moulay Idriss II donde está el mausoleo del fundador de la ciudad, y desde cuya puerta podemos intuir la belleza que atesora por dentro. Se halla en una zona conocida como el distrito sagrado, identificable porque las calles que lo componen tienen unas vigas de madera a media altura que forman un perímetro donde antiguamente no debían acceder los cristianos y judíos, y por supuesto los burros.

Ensimismados no nos dimos cuenta de que la oración acababa y a contracorriente volvimos afanosamente a la Mezquita Al Qarawiyyin para disfrutar del espectáculo de gente saliendo a borbotones por las diferentes puertas que dan a la mezquita. De nuevo con nuestro guía prestamos atención al complejo que engloba mezquita y universidad, fundados en el año 859, lo que significa que es universidad más antigua de Marruecos, con estudios de árabe y la religión musulmana.

Seffarine, la plaza de los caldereros
Seffarine, la plaza de los caldereros

No lejos de la mezquita Al Qarawiyyin y universidad Mezquita Al-Karaouine está uno de los puntos más visitados de Fez, la pequeña Plaza el Seffarine, que más bien es la convergencia de varias calles donde tradicionalmente está el barrio de los orfebres o metaleros, que con su martilleo constante van dando forma al cobre para conseguir delicadas teteras o calderos inmensos. En Seffarine este viejo oficio lejos de ser una reliquia de tiempos pasados, sigue vigente como un trabajo apreciado, reparando utensilios abollados o deteriorados. En uno de los lados la entrada a la Biblioteca Karaouine, uno de los centros que atesora más volúmenes de toda África, con más de 30 mil obras e incunables valiosos.

Nijjarine

Deshacemos los pasos para dirigirnos hasta la plaza Nijjarine, uno de los lugares más sugerentes de la Medina. Las dos calles principales,  Talaa Kbira y Talaa Sghira acaban de una manera u otra en el Complejo Nijjarine, donde la fuente es una de las más bonitas de Fez, y al mismo tiempo una de las pocas que sigue funcionando porque otras tantas están abandonadas pese a su fantástica decoración cerámica. A su lado el Palacio Nijjarine es un museo de la Madera, no sólo interesante por los objetos expuestos, si no por la belleza de su patio central, con tres pisos y una terraza estupenda con cafetería desde donde vemos la mezquita, la universidad y a todo animal viviente que pasa por la plaza Nijjarine.

Interior del museo Nijjarine
Interior del museo Nijjarine

Cerca de Nijjarine hay algunos de los Foundouks más importantes, aunque por toda la ciudad encontramos estos antiguos albergues para comerciantes que en su tránsito con las caravanas tenían alojamiento en estos edificios con patio interior. Hoy en día son pequeños zocos especializados en productos cerámicos, orfebres, textiles, de venta de especies o henna. Uno de los más atractivos es el Founduk artesanal de Bousl Hame cuya particularidad es que se venden instrumentos de música.

Ya por la tarde y por nuestra cuenta visitamos con tranquilidad uno de los museos más interesantes de la ciudad, el Museo Dar Batha, cuya colección de arte es un compendio de tradición y artesanía marroquí. El edificio es un antiguo palacio de estilo hispano-árabe, con un patio ajardinado florido con varias fuentes.

Museo Dar Batha
Museo Dar Batha

Después volvimos hacia el interior de la Medina para entrar a la Madrasa de Bou Inania, obra de los benimerines (siglo XIV), y que además de funcionar como escuela del Corán permitía (y permite) celebrar las oraciones en su Mezquita. Desde el suntuoso patio de mármol y ónice, hay un acceso a la Mezquita, prohibido a los no musulmanes pero que permite ver su interior a través de los grandes ventanales. Cuando estábamos ya saliendo se empezó a formar en la entrada un grupo de fieles que llegaban a la oración, con lo que la visita turística llega a su fin.

Tumbas de los Meriníes – mirador de Fez

Antes de que sol comenzase a bajar salimos por la puerta Bab Mahrouk, muy cerca de Bab Boujloud (y donde se celebra un mercadillo de segunda mano), para subir por las escaleras que conducen a las tumbas de los Meriníes, desde donde se tiene la panorámica y vista más bella de la Medina. Iluminada por el sol de media tarde, la Medina luce en su máximo esplendor. Los restos de algunas estructuras es lo poco que queda del dominio de esta dinastía que desde el siglo XIII al XV dominó Fez bajo un sultanato que contribuyó al crecimiento de Fez, fundando el barrio de Jdid .

Ladera de la colina donde están las tumbas meriníes de Fez
Ladera de la colina donde están las tumbas meriníes de Fez

Los aledaños de las Tumbas son para los habitantes de Fez un lugar de ocio, parejas, familias o almas solitarias campan por las laderas charlando mientras el “cine” del atardecer.

En la mañana que nos quedaba antes de volver al aeropuerto aún nos dio tiempo de subir a otro de los miradores de Fez, el Museo de las Armas en el Borj Nord, una auténtica mole de muros gruesos que como su nombre indica era el bastión que protegía las murallas por la parte norte. Su interior ofrece uno de los recorridos más exhaustivos sobre la historia de las armas, con espadas, cañones, pistolas o escopetas de diversa procedencia y origen. La audioguía en inglés no es muy práctica porque la entonación y coherencia deja mucho que desear, por lo que podemos visitar el museo simplemente apreciando las vitrinas y los paneles.

 Imprescindible – Que ver en Fez

Si bien encontraréis listados de “lo más típico”, top10, etc…lo recomendable es que cada uno valore lo más importante. Fez es increíble en muchos aspectos, y cada viajero encontrará su propia experiencia, sea en los mercados, bazares, tiendas, monumentos, mezquitas, puertas o gatos que pululan por doquier.

– Museo Dar Batha de Arte tradicional

– Visitar el barrio de los curtidores y tomar fotografías de las tinajas donde se sumergen las prendas que se tiñen.

– Puesta de sol en las Tumbas de los Meriníes

– Museo y Fuente Nijjarine

– Madraza Bou Inania

– Madraza Attarine

– Museo de las Armas en el Borj Nord

– Puerta del Palacio Real

– Disfrutar de la gastronomía de Fez, especialmente del cous cous

Como llegar a la Medina

Si Fez es la entrada a Marruecos llegaremos al aeropuerto Fez Saïss, situado al sur de la ciudad, donde una legión de taxis nos ofrecen transporte nada más llegar. Sin duda es la opción más rápida y no excesivamente cara ya que podemos compartir taxi con otros viajeros si acordamos el destino. Lo normal es que tengamos el alojamiento en un Riad en el Centro histórico, o bien en la zona más nueva. El precio del taxi varía, y ya está prefijado, de modo que no hace falta regatear, siendo más barato para la zona nueva que está algo más cerca del aeropuerto. Si nuestro destino es Fez el Bali, la Medina, podemos optar por solicitar que nos lleven a la puerta de Bou Jeloud o al estacionamiento de Ain Azliten, perfecto para acceder a la zona del centro de la Medina.

Los taxis que van y vienen del aeropuerto son los blancos, no confundir con los rojos (petit taxi) que sólo operan en el ámbito urbano. Poco a poco los Grand Taxi que siempre eran Mercedes Benz anticuados van desapareciendo y ya hay una fecha límite para que se renueven por modelos modernos (y con cinturones).

La otra opción es ir en autobús, más barata pero lenta. El transporte del bus 16 conecta el aeropuerto con la Central de Estación de Trenes de la ciudad y desde allí tomar un Petit Taxi hasta el destino.

Consejos y recomendaciones para el viaje a Fez

Si ya has estado antes en Marruecos es posible que te sientas aturdido por las sensaciones que produce perderte por la Medina de Fez. Colores, olores, gente circulando como hormigas sin orden ni concierto….vendedores que ofrecen de todo, y sobre todo propuestas para hacerte de guía o conducirte a los monumentos y restaurantes a cambio de una propina. Todo esto forma parte de Fez, y si bien es cierto que en Marrakech el turismo es aún más abrumador y porque no decirlo agresivo en el sentido de….

Aunque no podamos disfrutar del interior de las mezquitas (a menos de que seamos musulmanes), o de la tumba de Moulay Idriss, los viernes, día de fiesta son muy concurridas y las puertas están abiertas, lo que nos permite admirar parte desde fuera. Por contra los viernes bastantes comercios cierran, lo que hace que la ciudad esté más tranquila, y muchos comercios cerrados, restando vivacidad a os fotógrafos empedernidos.

Excursiones cerca de Fez

Si vas a estar varios días las excursiones al yacimiento romano de Volubilis, Mulay Idris y la ciudad imperial de Meknes son imprescindibles. Otra excursión clásica es la que recorre las cascadas de Sefrou, las cuevas de Bhalil, el bosque de cedros de Ifrane donde habitan los monos y Azrou.

Hay viajeros que llegan a fez y luego continúan por el resto de Marruecos visitando el desierto desde Merzouga, Marrakech, Chauen, o Rabat, con un gran tour que abarca lo más importante del país.

Compras

Los precios asequibles y el inmenso arte que atesoran los artesanos de Fez hace que nunca nos volvamos con las manos vacías, y que las compras de arte cerámico, especias, instrumentos de música y mil cosas más que encontramos en la Medina sean una actividad más. Nuestro consejo es primero pasear, fijándonos en los productos que nos puedan gustar más, y sobre todo tener en cuenta que cuanto más cerca estemos de las calles principales, los precios pueden ser más altos, y el regateo más intenso. Además es posible que el mismo producto lo encontremos más barato unos pasos adelante.

Los artesanos de Fez son maestros
Los artesanos de Fez son maestros

La mayoría de las tiendas tienen un encargado que simplemente mirándonos a los ojos ya sabrá de donde venimos, recibiendo un cordial “Hola amigo”. Nosotros nos decantamos por los lugares donde no sentíamos esa presión cada vez que mostrábamos atención por algo, y recomendamos la tienda de cerámica de…. donde no es habitual regatear pero siempre podremos tener un descuento si nos llevamos varias piezas. Además disfrutaremos de una agradable conversación y algún consejo si queremos conocer los pueblos de los alrededores de Fez, donde se puede ver a los artesanos elaborando la cerámica.

Alojamiento en Fez – Hoteles y Riads

Como hemos dicho la ciudad de Fez es muy grande y una de las primeras cosas es pensar donde es mejor dormir, si alojarse en la propia Medina, viviendo más intensamente el ritmo del día a día en Riads auténticos, o en los alojamientos que hay en la zona de la ciudad que creció durante el dominio francés, donde abundan los hoteles más exclusivos y de cadenas internacionales.



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Donde comer en Fez

Hay restaurantes para todos los bolsillos, desde los puestos callejeros más baratos donde comer mezclado con la gente local, hasta restaurantes más selectos con precios europeos. En la zona de Bab Boujeloud (puerta azul) hay muchas opciones de menús económicos, algunos realmente sabrosos. Uno de los mejores restaurantes para nosotros es al mismo tiempo curioso cuando menos. Se llama Berrada y no hay menú, es decir, al entrar su dueño, descendiente de musulmanes que andalusies que cruzaron el Mediterráneo nos lleva directamente a la cocina y allí nos da a probar varios de sus guisos, entre los cuales elegiremos la comida. Además de los precios muy económicos el té a la menta no falta y el ambiente es muy local.

Mapa de Fez – Como moverse

En algunos Riads como el nuestro los dueños tienen unos mapas no oficiales que permiten orientarse y moverse por la Medina. Por otro lado en algunos puntos de la ciudad veremos carteles, algún mapa y carteles con indicaciones, que no siempre ayudan a llegar a nuestro destino.

2 comentarios de “Turismo en Fez, la ciudad imperial más antigua de Marruecos

    1. Aitor Pedrueza

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      Reply

      Hola Núria! Gracias a vosotros que transmitís como deben de ser los viajes a un destino como Marruecos. Saludos

Escribe un comentario!! (Vamos...es gratis y nos hace ilusión saber que te ha parecido.