Tarn-et-Garonne, Naturaleza, deporte y cultura en el sur de Francia

Viñas y cultivos de la D.O Saint Sardos en el Domaine de la Tucayne, una producción Bio excelente.
Viñas y cultivos de la D.O Saint Sardos en el Domaine de la Tucayne, una producción Bio excelente. ©Iñigo Pedrueza

El Tarn-et-Garonne, un diamante desconocido.

Acabamos de volver del departamento del Tarn-et-Garonne en el suroeste de Francia. Tras una semana de viaje de prensa estamos encantados. Maravillados por una naturaleza aún por descubrir; embelesados por colinas suaves y pueblecitos tranquilos, por monumentos medievales y museos contemporáneos; saboreando aún los regustos diversos de viandas y bebidas; rendidos ante la amabilidad de las personas que nos han acogido y de las que hemos aprendido mucho.

Al principio, parece difícil hablar de este departamento (el equivalente de la provincia española) del suroeste de Francia ya que no es muy conocido, ni siquiera por nuestros vecinos galos. Porque el Tarn-et-Garonne, es uno de los departamentos más pequeños y más recientes de Francia. La provincia fue creada por Napoleón en 1808 recortando fragmentos de los departamentos vecinos. A menos de 40 minutos al norte de Toulouse y junto al Gers (el departamento al que se asocia en Francia a D’Artagnan, el foie gras y la Gascoña), el Tarn-et-Garonne ha sido siempre el patito feo de la zona. Para los españoles y latinoamericanos, que desconocen casi todo del sur de Francia, esto no será problema, ya que cualquier provincia de la zona será un descubrimiento. Vamos a intentar que además sea un primer paso para un viaje próximo.

Naturaleza y turismo activo.

Canal del Garona, para navegar, andar en bici o caminar entre Toulouse y Burdeos ©Iñigo Pedrueza.
Canal del Garona, para navegar, andar en bici o caminar entre Toulouse y Burdeos ©Iñigo Pedrueza.

Probablemente sea este el primer elemento que destacar porque será el que primero atraerá al turista venido de España o América. El departamento es un conjunto de suaves colinas y llanuras surcadas por dos de los principales afluentes del río Garona, que riega toda la región Bordelesa tras haber nacido en España. Los dos ríos, el Tarn y su afluente el Aveyron, articulan las comarcas del departamento y son una cita obligada para quienes practican deportes de aventura como el cañoning, el senderismo, canöe kayak, rappel, tirolina o rutas en BTT. Para todo ello el departamento está muy bien surtido y cuenta con empresas e infraestructuras adecuadas.

Junto al deporte de aventura los canales, esas obras grandiosas que surcan la mayoría de Europa sorprenden y maravillan. En España no se construyeron, dada la orografía y el retraso del Estado en el siglo XIX, por lo que nos sorprenden aún más. En los canales se pueden alquilar gabarras para recorrer el ramal oriental del Canal d’entre-deux-Mers -entre Toulouse y Burdeos-, el Canal Lateral del Garona. Se trata de una zona en pleno crecimiento que completa al otro ramal, el del Canal del Midi, que va de Sète a Toulouse y que es mucho más conocido y concurrido.

Como vemos el agua, gracias a los ríos y canales, medios de comunicación, y gracias a los deportes, la naturaleza descubriremos los otros atractivos del Tarn-et-Garonne, que son muchos y diversos.

La zona de las Gargantas del Averyron.

Circo de Bone en las gargantas del río Aveyron. Perfecto para ir en kayak o hacer rutas de senderismo. @Iñigo Pedrueza.
Circo de Bone en las gargantas del río Aveyron. Perfecto para ir en kayak o hacer rutas de senderismo. @Iñigo Pedrueza.

Hacia el noreste del departamento, los desfiladeros y recovecos excavados por el río Aveyron han creado un entorno verde y calizo que maravilla a los visitantes. La zona de las Gargantas del Aveyron cuentan con impresionantes perspectivas como el meandro en herradura del Circo de Bône. O las vistas desde el pueblo y el Castillo de Bruniquel, celebre porque allí se rodó la película El Viejo Fusil (Le vieux fusil) de 1975 de Romy Schneider y Philippe Noiret. O el pueblo de Saint-Antonin-Noble-Val, uno de los más populares del departamento y que ha sido elegido por los franceses uno de los más bonitos de Francia.

Hay mucho que ver y mucho que hacer, carreteras con encanto, colinas boscosas… Y un pasado comercial y manufacturero que sorprende aún hoy, pero que muestra como en el interior de Francia se desarrolló durante la Edad Media y Moderna gracias a las buenas comunicaciones fluviales una gran especialización preindustrial.

Actualmente la zona es turística pero aún conserva el encanto de las zonas que no están masificadas. Disfrutar de los deportes de aventura, hacer kayak o bici y después visitar el casco antiguo de los pueblos se puede combinar con conciertos y exposiciones de arte. Además, recientemente un descubrimiento arqueológico ha desatado el interés de la zona ya que en la cueva de Bruniquel se han hallado vestigios de la cultura Neanderthal con más de 176.000 años de antigüedad, lo que la hace la más antigua conocida. Pinturas rupestres y restos arqueológicos que obligarán a modificar las cronologías sobre el poblamiento de Europa y sobre la cultura de los Neandertales.

La comarca del Quercy Blanc.

También en el norte, pero más hacia el oeste la zona del Quercy, que toma su nombre de un territorio del Antiguo Régimen, fue quizá una de la que más nos encantó. Pequeños pueblos como Lauzerte, encantador, excelentemente cuidado y muy activo. Sin duda un buen lugar para vivir, con su plaza central, sus cafés, la oficina de turismo activa e innovadora, su sala de exposiciones, conciertos etc… Anclado como muchos pueblos de la zona en la zona alta de una colina, dominando los valles y los campos de cultivo de los alrededores Lauzerte destaca por una animación que no es habitual en Francia. Excelente.

Pero en el Quercy Blanc hay mucho más, por ejemplo buena comida y restaurantes como, la Cage aux oiseaux en el pueblecito de Monjoi. Restaurante exquisito, tanto en sus atención como en la decoración y los productos de su menú. Una pequeña tienda vende también productos de la región, vinos, patés, foie gras… como ven ya vamos descubriendo que el Tarn-et-Garonne es mucho más que naturaleza. La gastronomía nos ha encantado, sus vinos nos han sorprendido y gustarán al paladar español, ya que son vinos fuertes y taninos, con mucho cuerpo y carácter, nada más lejos de los excelentes pero muy suaves Burdeos o Borgoña.

Pero sigamos viajando.

Monjoi, pequeño pueblecito !con un gran restaurante! ©María Calvo.
Monjoi, pequeño pueblecito !con un gran restaurante! La cage aux oiseaux y su exquisito fois gras ©María Calvo.

Camino hacia la Lomagne.

Abandonamos las colinas verdes y agrarias del Quecy y nos dirigimos a la llanura donde el río Tarn deja el departamento. Allí el pueblo de Donzac cuenta con un espectacular museo etnográfico. El Conservatoire des Métiers d’Autrefois, una gran idea del ayuntamiento de Donzac, muestra como era la vida de finales del siglo XIX y la primera mitad del XX en la región. Múltiples objetos que recuerdan todos los oficios que antaño se realizaban in situ, todos los trabajos agrarios hasta la reconstitución de una tienda de la primera mitad del siglo. Útiles agrarios, del zapatero, el herrero o el fabricante de barricas, una inmensa prensa de uva, tractores. Todo tipo de maquinas y objetos, -muchos de ellos legados por la población- y que hacen de la visita de este museo un verdadero disfrute y una forma de conocer la Francia y la Europa de otros tiempos.

Durante nuestra visita tuvimos además el inmenso privilegio de descubrir la exposición temporal dedicada a las obras del dibujante y diseñador Firmin Bouisset. Pionero de la creación de carteles publicitarios, realizó los primeros anuncios para la marca de galleta LU o los chocolates Meunier, creando personajes que son muy conocidos en Francia. Con un estilo realista y naturalista se aleja de las vanguardias y del Art Decó imperante a principios de siglo por lo que no es tan conocido como la obra de su amigo Alphonse Mucha. El honor fue mayor ya que la comisaria y creadora de la exposición, la periodista Annie-Claude Elkaïm nos acompañó durante la visita ayudándonos a comprender la importancia y la transversalidad de la obra de Bouisset. Antigua presentadora del programa THEMA en la inmensa cadena franco alemana ARTE, la conversación sobre los puentes y relaciones entre la publicidad, el arte y la economía con Annie-Claude Elkaïm fue apasionante.

Exposición sobre el publicista Firmin Bouisset con la periodista Annie Elkaïm.
Exposición sobre el publicista Firmin Bouisset con la periodista Annie-Claude Elkaïm.

El viaje que empezó como una llamada de la Francia rural y natural se completa con cultura, con gastronomía, museos inauditos y encuentros deliciosos.

Pero sigamos. Muy cerca, en otra colina que vigila el Tarn, el pueblo de Auvillar, otro de los considerados más bonitos de Francia, nos muestra su arquitectura medieval como el curioso edificio del mercado, circular y de madera que es el centro de la población. Aquí como en Lauzerte encontramos caminantes que realizan el viaje hacia Santiago de Compostela, ya que el Tarn-et-Garonne se encuentra en mitad de uno de los ramales del Camino Jacobeo. El pueblo cuenta con dos pequeños museos que recuerdan el pasado manufacturero de la comarca. Son el Museo de la cerámica (Musée de la Faïence) y otro el Musée de la Batellerie que muestra la importancia de la navegación fluvial. Más tranquilo que Lauzerte, Auvillar se anima los días de mercado. Desde un mirador que da al Garona se puede ver la llanura y, al fondo, las dos chimeneas de una de las centrales nucleares francesas. Modernidad y tradición mezcladas una vez más.

Moissac la medieval y Moissac la ciudad de los Justos.

Claustro de Moissac del siglo Xi-XII, punto importante de uno de los ramales franceses del Camino de Santiago. ©Iñigo Pedrueza.
Claustro de Moissac del siglo Xi-XII, punto importante de uno de los ramales franceses del Camino de Santiago. ©Iñigo Pedrueza.

Siguiendo nuestro camino hacia el sur, entre el Quercy y la Lomagne, que se unen sin definir sus límites, Moissac debe ser un lugar de visita obligado. Su iglesia y su claustro pertenecen al Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. La visita del monumento fue muy interesante ya que el guía que nos acompañó era todo un erudito. Capaz de mostrarnos los entresijos de las dependencias de la abadía, los secretos de cada capitel, pero también de mostrarnos monumentos únicos de Moissac e historias enternecedoras. Con nuestro guía visitamos las riberas del río Garona marco perfecto para ir en bici o pasear, hacer kayak o tomar algo en un uvarium. Sí Uvarium, ya que Moissac fue ciudad de curas de uva, la reputada Chasselas que le dio a la ciudad el mismo tratamiento que tenían las poblaciones con aguas termales o curativas. Y con ello la categoría de “cite uvale /balneario” y la posibilidad de tener un casino. Desgraciadamente la II Guerra Mundial puso fin a la popularidad de Moissac durante la época de entreguerras.

La Guerra nos hace destacar hechos relacionados con esos luctuosos años que esperemos no vuelvan jamás. Moissac y su población se ilustraron orgullosamente durante el conflicto mundial, ya que la población albergó y protegió a cientos de niños judíos de la barbarie nazi y del régimen de Vichy. Las paradojas de la historia hacen que a veces fuesen los propios funcionarios de Vichy los que evitaban que se denunciase la labor, -por todos conocida en Moissac-, de protección de sus conciudadanos judíos. Un ejemplo a tener en cuenta en estos tiempos que corren y que puede hacer que Moissac sea considerada Ciudad de Justos, título que el Estado de Israel otorga a las personas o colectivos que arriesgaron sus vidas para proteger a los judíos y perseguidos durante la II Guerra Mundial.

La Lomagne.

Pigeonnier de Larrazet que fue nuestro hogar durante el viaje. Gracias a ©Iñigo Pedrueza.
Pigeonnier de Larrazet que fue nuestro hogar durante el viaje. Gracias a Françoise Courreau y a su esposo por acogernos con tanta amabilidad. ©Iñigo Pedrueza.

Dejamos la historia rica e interesante de Moissac para viajar más al sur y encontrar la Lomagne, también llamada la Toscana francesa. Una comarca con suaves colinas, pueblecitos con encanto y nuevos tesoros que descubrir. Pueblos como Montech, -ya muy cerca de Montauban la capital-; Larrazet, Beaumont-de-Lomagne; Castelsarrasin o Lavit-de-Lomagne muestran todos un abanico de actividades y lugares de interés. De nuevo actividades acuáticas y grandes campings, perfectos para quienes viajan en autocaravana (Beaumont); casas rurales instaladas en edificios únicos como el Pigeonnier (Palomar restaurado) de Larrazet en mitad de campos de cultivo y colinas donde las liebres y las perdices campan a sus anchas; iglesias y museos como la Maison Fermat dedicada al ilustre matemático francés; granjas donde se cultivan productos Bio como valorado ajo de la Lomagne; canales donde alquilar una bici o un a gabarra y recorrer Francia al ritmo que nos marquen las esclusas (Montech, Casterlsarrasin); restaurantes con encanto y calidad como le Bistrot Constant en Montech o el nuevo Vic de Lomagne, restaurante igualmente delicioso en Lavit. Y todo recorriendo los paisajes verdes de una región donde perder el tiempo no será otra cosa que ganar calidad de vida.

Alta cultura en tierras rurales.

Antigua Abadía de Belleperche, hoy Museo des Arts de la Table. ©Iñigo Pedrueza.
Antigua Abadía de Belleperche, hoy Museo des Arts de la Table. ©Iñigo Pedrueza.

Por último, el Tarn-et-Garonne nos sorprendió de nuevo con museos increíbles por su contenido y por el esfuerzo de los conservadores por preservar el patrimonio francés y europeo. Necesitamos más Europa y ahora que muchos se esfuerzan es destacar las diferencias inventadas, muchas otras personas en Francia, y en otros lugares, se esfuerzan por recordar lo que nos une.

Al igual que la Maison Fermat en Beumont, el Museo des Arts de la Table situado en la antigua Abadía de Belleperche es una muestra de lo que puede hacer Estado y los poderes públicos cuando apoyan iniciativas de memoria y divulgación. En la Abadía de Belleperche se exponen y dan valor a una colección increíble de objetos relacionados con la cocina y el arte de la mesa que fueron legados hace unos años por un coleccionista francés. Aún se necesita mucho trabajo y esfuerzo para restaurar todo el edificio y acomodar el gran numero de vajillas, copas, utensilios de cocina, etc… pero el museo ya destaca tanto por su originalidad como por los fondos que posee y el trabajo histórico que se realiza en torno a ellos.

Exposiciones diversas como la delicada muestra sobre el arte del te, y fondos riquísimos hacen de este museo uno de los más interesantes de la provincia. ©Iñigo Pedrueza.
Exposiciones diversas como la delicada muestra sobre el arte del te, y fondos riquísimos hacen de este museo uno de los más interesantes de la provincia. ©Iñigo Pedrueza.

Por otro lado, la Abadía de Belleperche cuenta con una increíble colección sobre el té y la cultura que lo rodea, con teteras chinas de los más grandes maestros chinos Algo que sorprende mucho es el refinamiento y la filosofía contenida en estos objetos.

Aquí destaca el interés por la transversalidad y la posibilidad de descubrir, ya en estos objetos de hace siglos, procesos como la mundialización, los intercambios culturales y los problemas geopolíticos que hoy nos siguen afectando. Esperemos que las Instituciones públicas no dejen de realizar su labor y continúen apoyando a estos museos.

Nos encanto también el proyecto del Centro de Arte y Diseño La Cuisine (centre d’Art et de Design), instalado en el antiguo Castillo de Negrèpelisse.

Un proyecto que aúna un monumento innovador, la posibilidad de acoger a artistas en residencia y exposiciones que mezclan artesanía, saberes agrarios y contemporaneidad. Un proyecto genial.

Despedida del Sud ouest desde la capital del Tarn-et-Garonne.

Brindemos por todas las personas que nos acogieron y nos enseñaron tanto. Y hagámoslo con alguno de los excelentes vinos de la región. Tuvimos la suerte de visitar la Bodega La Tucayne que produce excelentes St Sardos. Una producción Ecológica, responsable y limitada que busca la calidad y no la cantidad. Algo que debería ser una norma, para cuidar más el medioambiente, para limitar el despilfarro del consumo sin límites y sobre todo para garantizar una producción más rentable y competitiva. La calidad es al final el elemento que puede distinguirnos, como lo hace en el caso del turismo del Tarn-et-Garonne.

Para despedirnos hablaremos de la capital, Montauban, y lo hacemos al final porque la descubrimos muy tarde. Y ello se debió a que los alrededores, poblados de polígonos y grandes supermercados no son nada atractivos. Pensamos que la ciudad no tendría interés. Pero estábamos muy equivocados. Manuel Azaña nos ayudó. Sí, el antiguo presidente español de la época de la II República murió y fue enterrado en Montauban. Exiliado tras el cobarde golpe de Estado del General Franco, perseguido por la Francia colaboracionista de Vichy, murió exiliado uno de los políticos españoles que más ha intentado reformar esa España recalcitrante y malévola que es nuestro país. Nos parece lamentable que uno de los más dignos representantes de los gobernantes de España no tenga el reconocimiento y los honores de Estado, debidos a todo Presidente del país. Descansa tranquilo en tierra francesa pero merecería un mejor tratamiento por nuestras instituciones. Pero volvamos a Montauban.

Azaña nos acercó a la ciudad y en ella descubrimos un centro peatonal animado con la Place Nationale, un lugar magnífico con soportales dobles, bares y restaurantes que anima a quedarse, a disfrutar de una bebida y ver pasar al mundo. El interior de Montauban es tan bonito como feos sus arrabales, por eso hay que ir allí, cruzar el puente que salta el Tarn, visitar el precioso museo de Ingres, -otro de los prohombre oriundos del departamento-; recorrer el animado mercado de frutas y verduras del sábado; disfrutar de la gastronomía local y otra vez ver pasar el mundo en este recodo de Francia donde el tiempo parece ir más lento y donde, como ven, hay mucho más que naturaleza.

Agradecimientos.

Atardecer en Larrazet, el Tarn-et-Garonne nos despide con más belleza. ©Iñigo Pedrueza.
Atardecer en Larrazet, el Tarn-et-Garonne nos despide con más belleza. ©Iñigo Pedrueza.

Tratándose de un viaje de prensa debemos agradecer mucho y a muchos.

En primer lugar y, sobre todo, a Lauriane Donzelli que nos organizó un viaje perfecto. Gracias por su trabajo, profesionalidad, atención y cariño. A ella y a la responsable del Agence de Développement Touristique du Tarn-et-Garonne Caroline Manens. Gracias de nuevo y hasta pronto.

Gracias a Françoise Courreau y a su esposo por la acogida en el Pigeonnier de Roudet y en su propia casa. Gracias por las viandas que degustamos, por los licores que bebimos, pero sobre todo, por las conversaciones que tuvimos. Hasta la próxima.

Gracias a Jean Claude Delpech propietario del la bodega Domaine La Tucayne, por hacer un vino tan bueno y ser tan amable y apasionado.

Un saludo al Chef Christophe Marque por permitirnos conocer su excelente restaurante Le Bistrot Constant en Montech.

Grafitti de 1830, tan actual como en ese momento. Museo des Arts de la Table, Abadía de Belleperche. ©Iñigo Pedrueza.
Graffiti de 1830, tan actual como en ese momento. Museo des Arts de la Table, Abadía de Belleperche. ©Iñigo Pedrueza.

Sr. Jean-Michel Garric fue un placer encontrarle y que nos mostrase la Abbaye de Belleperche y el Musée des Arts de la Table. Un verdadero descubrimiento que no olvidaremos.

Gracias al restaurante « Le Vic de Lomagne » de M. et Mme Lacome en Lavit. Otra pista ineludible para los amantes de la gastronomía en el Tarn-et-Garonne

Gracias Mme Claire Montiel por su apasionada defensa del legado y la obra de Fermat en Beaumont y a l’Office de Tourisme de la Lomagne Tarn et Garonnaise. Una visita también inolvidable

Muchas gracias por su acogida a M. et Mme Beatrice Pointu productores del famoso Ajo blanco de Lomagne y muchas cosas más en su Granja « La Mude » en Maubec. Una vez más si sus productos son buenos sus conversaciones y lo que se aprende de ellos es mejor.

Restaurante del chef Michel Marque junto a las esclusas de Montech. ©Iñigo Pedrueza.
Restaurante Le Bistrot Constant del chef Cristophe Marque junto a las esclusas de Montech. ©Iñigo Pedrueza.

Gracias a l’Office de Tourisme de Moissac y al guía Georges Olivier Cassar por su excelente y erudita visita de la ciudad. Aprendimos muchísimo y eso es lo que cuenta.

Un recuerdo para el Restaurante Le Florentin, a dos pasos del Tímpano de la iglesia de la abadía de Moissac. Excelentes vinos y excelentes sabores que nos llevamos en el paladar.

Muchas gracias a M. Duverneuil y su empresa Le Randeu por prestarnos las bicis con las que recorrimos el Garona por la vía Verde. Una pista que queremos compartir porque es algo genial.

Muchas gracias a M. Willam Mascheretti director de la Oficina de Turismo de Lauzerte, que nos acompañó por ese magnifico pueblo donde nos imaginamos vivir.

Un placer fue comer en el restaurante la Cage aux Oiseaux en la bastide de Monjoi, pueblo medieval encantador, por sus casitas y edificios, por los platos que degustamos. El foie gras simplemente delicioso.

Gracias a los responsables del Conservatoire des Métiers d’Autrefois de Donzac y a Annie-Claude Elkaïm comisaria de la exposición sobre el artista Firmin Bouisset. Excelente trabajo, excelentes conversadores, un placer haberles conocido, de verdad.

Gracias a Mme Chambaron, de l’Association des amis du Vieil Auvillar por la visita guiada de Auvillar.

Muchas gracias al joven y encantador guía que nos enseñó tanto durante la visita del Château de Bruniquel. Con él y con el recuerdo de Philippe Noiret y Romy Schneider la visita fue encantadora.

Agradecemos mucho también la visita de Mme Catherine Terset de la Oficina de Turismo de Saint-Antonin-Noble-Val.

Damos las gracias por el esfuerzo no recompensado a Variations 82, empresa de alquiler de canoas y piraguas y de deportes de aventura. No pudimos hacer el descenso de las Gargantas del Aveyron a causa del mal tiempo, pero volveremos sin duda.

Museo del sombrero en Caussade. ©Iñigo Pedrueza.
Museo del sombrero en Caussade. ©Iñigo Pedrueza.

La visita guiada del Museo de Ingres y de la ciudad de Montauban fue también una maravilla gracias a la Corinne Mercedre de la la Oficina de Turismo de la ciudad. Gracias por ayudarnos a descubrir los tesoros de Montauban.

Gracias al Restaurante Le Port, situado junto al Canal de Montauban por acogernos también durante la visita de la ciudad de Ingres.

Un saludo a la Ferme du Ramier que combina visitas guiadas para niños con una producción de queso innovante y sabrosa.

Muchas gracias a Emmanuelle Trinchieri por su acogida a deshoras en el sorprendente y moderno museo del sombrero en Caussade, cuna del canotier francés.

Y por último un abrazo y un aplauso para de La Cuisine, centre d’Art et de Design situado en el antiguo castillo de Negrèpelisse. Excelente trabajo y excelente ejemplo. Gracias a Lucie Guitard por acogernos con tanta amabilidad.

Centro de Arte y Diseño en Negrepelisse. Gran idea ©María Calvo.
Centro de Arte y Diseño en Negrepelisse. Gran idea ©María Calvo.

Escribe un comentario!! (Vamos...es gratis y nos hace ilusión saber que te ha parecido.