Snorkel en Silfra, la falla entre dos continentes. Una experiencia submarina extraordinaria en Islandia

Bucear en la falla de Silfra fue una de las experiencias más extraordinarias que vivimos en nuestro viaje a Islandia. Cuando te sumerges en esta aguas heladas parece que de repente te encuentras en el fondo del mar, pero en seguida te das cuenta que en realidad estás nadando en la gran falla que está separando progresivamente Europa de América y que divide a Islandia en dos. Y ser consciente de ese hecho convierte la experiencia en algo insólito y maravilloso que se quedará ya para siempre entre los recuerdos más preciados de nuestros viajes giroscópicos.

Haciendo snorkel en la falla de Silfra

Cuando nos enteramos de que era posible hacer submarinismo en Islandia nos quedamos asombrados, ya que el mar allí es salvaje y brutal, pero cuando supimos que había gente que hacía snorkel y submarinismo en la gran falla de Silfra, esa dorsal que separa Islandia de suroeste a noroeste y que divide el continente americano y europeo, no podíamos dejar de pensar que sería muy especial bucear en Silfra.

Silfra está en el Parque Nacional de Thingvellir. El Círculo de Oro.

La dorsal atlántica que creó Islandia, separa el país en dos en una gran falla que se va ensanchando unos centímetros cada año. Así mismo creó un valle que recuerda al famoso Rift de África, aunque no tan ancho: el Valle de Thingvellir, una herida por la que surgió, entre dos océanos, la isla de Islandia. Es este rift la parte visible de la dorsal Atlántica que separa las placas tectónicas norteamericana y euroasiática. A lo largo de esta línea que va del sudoeste al nordeste se crea continuamente corteza terrestre y se desplazan, separándose, las dos placas.

El Valle de Thinvellir se encuentra en la parte más occidental del rift, a unos 45 km de la capital de Islandia, Reykjavik. Está lleno de fracturas y crestas fruto del movimiento y la fuerza de la tierra. Allá donde vayamos a Islandia hay que tener los ojos bien abiertos para ver el reflejo de esta actividad pasada y presente de la tierra. Aunque parezca que caminamos por lugares comunes, estamos en realidad en campos de lava, morrenas glaciares, cuevas excavadas por la fuerza de los elementos,…Nada es lo que parece y, sin embargo, ahí están las consecuencias del rugir profundo de la tierra.

Silfra está en el Parque Nacional de Thingvellir

El Valle de Thinvellir es hoy Parque Nacional protegido de unos 237 km2, rodeado por montes que llegan a los 1000 metros de altitud y hacen las veces de una muralla que bordea el valle quebrado por las fallas. La más impresionante, la de Almannagjá y su cañón. Históricamente es interesante recordar que a un paso de la falla de Silfra se encuentra, entre crestas y fallas, el Lögberg (la roca de la ley), donde se reunía el Parlamento islandés desde 1930 y donde se declaró la independencia de la isla en 1944, hoy es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Los parajes de la zona son tan bellos que forman parte del denominado Círculo de Oro (Golden Circle), junto a la Cascada de Gullfoss y el Valle de Haukadalur, conocido por sus geiser. Tres sitios imprescindibles de visita obligatoria en un viaje a Islandia.

Preparándonos para hacer snorkel en Silfa

Silfra

Tras dejar nuestra campervan – la que fue nuestra casa a lo largo de este fascinante viaje por Islandia – en uno de los aparcamientos del Parque Nacional de Thingvellir, el que está al lado de la falla de Silfra, nos dirigimos al centro de buceo móvil. Allí nos esperan los guías que nos ayudan a vestirnos adecuadamente para iniciar el tour por las profundidades de Silfra.

Podemos mantener nuestra ropa, incluso las botas, debajo de un traje seco que nos aislará del frío de las aguas de Silfra. Después, por encima, nos ponemos el traje de neopreno, perfectamente estanco. No es fácil ponérselo, pero allí nos dan las indicaciones y consejos para hacerlo adecuadamente. Los que ya hicieron submarinismo más veces sabrán perfectamente cómo ponérselo. Al final de la operación, parecemos todos astronautas que van a la conquista de la luna. Pero al comenzar a caminar somos más bien patos mareados a los que les cuesta moverse.

Nos encaminamos pues a la falla de Silfra en la belleza del Valle de Thingvellir, campos de lava a nuestro alrededor, volcanes nevamos al fondo. El día está nuboso, pero ¡qué más nos da si en realidad vamos a adentrarnos en las entrañas de Islandia!.

Los grupos se dividen, son reducidos, de cinco personas cada uno. Nosotros seguimos a Igor, nuestro guía, un entusiasta aventurero procedente de Eslovaquia. En realidad muchos jóvenes aventureros llegan a tierras islandesas para trabajar en las maravillas naturales que posee el país.

Esperamos a que los demás grupos se lancen a las aguas heladas, nosotros somos los últimos, bromeamos mientras con nuestras simpáticas compañeras británicas de lo apretados que nos sentimos con estos trajes. Poco a poco vamos bajando por las escaleras, nos colocamos nuestras aletas, siempre siguiendo las instrucciones de Igor. Nos indica las posiciones que debemos adoptar para descansar: sentados en el agua – ya que con el super traje que llevamos se flota perfectamente – o boca abajo con las manos en la espalda para evitar su congelación. Escupimos y lavamos nuestras gafas de snorkel, algunos se sumergen primero; es nuestro turno, el agua fría de Silfra baña nuestro rostro. Nos zambullimos en la falla, prestos a bucear entre dos continentes. ¡La aventura comienza!

Preparados para lanzarnos a bucear entre dos continentes

Silfra. Nadando en aguas de un glaciar

El primer contacto con el agua de Silfra es helado, a pesar de que sólo sentimos el frío en el rostro: 5º centígrados que se olvidan instantáneamente cuando nos adentramos en las profundidades de esta maravilla geológica.

Las aguas son tan cristalinas que apenas podemos creerlo, podemos ver las paredes volcánicas de la falla y el camino que vamos a seguir con una claridad extrema. La falla de Silfra es uno de los lugares míticos del submarinismo en el mundo – de hecho muchos clubs de buceo organizan inmersiones en la falla -, es reputada por su visibilidad de hasta 100 metros de distancia.

Esta agua provienen del glaciar Langjökull, que está situado a unos 50 km al norte de Silfra y que también alimenta al lago Thigvallavatn, cercano a la falla. Esta calidad prístina del agua de Silfra se debe en parte a que llegó aquí tras decenas de años de un viaje subterráneo. Tras la erupción del volcán Skjaldbreidur, una barrera de lava porosa detuvo el curso normal del río, por lo que se calcula que las aguas necesitan muchos años – entre treinta y cien – para llegar a la falla de Silfra.

Nos dijeron que el agua de Silfra era tan pura, que hasta podíamos beberla, y eso fue lo que hicimos. Es cierto lo que dicen, que el agua del glaciar es de las más puras y limpias del mundo y beberla es otra experiencia. En realidad, toda el agua que probamos en Islandia está deliciosa, y procede de las mismas fuentes, lejanas a la contaminación del hombre.

Las aguas transparentes de Silfra

Aunque la increíble visibilidad de las aguas de Silfra se debe también a la ausencia de vida y de depósitos orgánicos. Lo cierto es que a este escenario le faltaban peces de colores, tal y como se ven en muchos mares del mundo, para que fuese perfecto.

Snorkel en Silfra. Las maravillas de la falla de Islandia

Y pensar que estamos nadando en la falla de Silfra, esa formación resultado de la actividad telúrica que existe en Islandia, todavía no podemos creérnoslo. Tomaremos consciencia poco a poco, a medida que nos sumerjamos e inspeccionemos las profundidades de la falla. Iniciamos pues nuestra ruta haciendo snorkel por la falla de Silfra.

Al principio, la entrada es estrecha, nos movemos despacio dentro de nuestros trajes de submarinismo, el agua apenas entra, sólo un poco en las manoplas de anfibio que tenemos. Efectivamente nos sentimos como anfibios y el mundo en las profundidades de Silfra se transforma: entramos en una realidad diferente, donde los sonidos parece que proceden del principio de los tiempos, cuando todavía la tierra se estaba formando. Nos adentramos en un mundo de colores azules y verdes, intensos, fantásticos, donde la luz penetra suavemente y se pierde en la hondura de la sima.

Intentamos no chocar con las paredes de rocas volcánicas, ya que es una consigna de los monitores de la experiencia, para no arrastrar con nosotros la materia de la roca que enturbia las aguas límpidas de Silfra. Y nos cuesta, embutidos como estamos en nuestros incómodos trajes de submarinista.

Apenas movemos los brazos ni las piernas, estamos como flotando en los abismos del mundo. Reflexionar en un lugar así sobre la fuerza de la tierra, su poder, el movimiento perpetuo al que está sometida, nos hace más sabios. Vemos de cerca una realidad que está ahí, pero que es casi imperceptible en el día a día. La tierra que se está separando y dentro de cientos y miles de años será muy diferente a como la conocemos ahora. Tal y como sucedió en el pasado con la deriva de los continentes.

En las profundidades de la Catedral de Silfra, una de las partes más bellas de la falla

Avanzamos cada uno en su mundo, compartiendo las mismas aguas heladas de glaciar, sabedores del privilegio que tenemos por estar nadando en donde dos continentes se separan. Es extraño salir a la superficie y mirar a través de nuestras gafas de snorkel un simple río estrecho que discurre entre campos de lava. Y sumergirse en las aguas de Silfra y ver otro mundo completamente diferente, profundo, azul, que se hace más ancho por momentos, ya que estamos entrando en una de las partes más bellas de la falla: la llamadaCatedral de Silfra.

Hasta este momento saco y meto la cabeza para sorprenderme una y otra vez con el contraste de ambos mundos. Pero en la Catedral de Silfra decido quedarme en este abismo mágico. La anchura de esta zona de la sima es de unos 100 metros, es la parte más impresionante de Silfra, bellísima, inmensa, con sus colores más azules si cabe. Hasta parece que se hace un silencio – a pesar de que nos envuelve constantemente-, tal es el pasmo y la turbación en la que nos movemos. Quisiera quedarme aquí horas, admirando esta belleza, que no pase el tiempo. Por un momento, se queda en suspenso y sentimos la maravilla que es nuestro mundo.

Pienso en aquellos que hacen submarinismo en Silfra, de lo afortunados que son por ir a explorar las profundidades de la Catedral de Silfra, de moverse entre las paredes volcánicas y buscar las cuevas que se esconden de nuestras miradas. Pero nosotros nos conformamos con lo que tenemos, también somos privilegiados por estar donde estamos.

Ante tal maravilla olvidamos que en algunos momentos no sentimos las manos. Seguimos las indicaciones de Igor, nuestro guía, que nos sugiere que las pongamos detrás, en la espalda, para no congelarnos. Y así vamos avanzando el grupo de seis personas que somos, todos con las manos en la cintura.

Hacer snorkel en la falla de Silfra no es peligroso en absoluto. Sólo antes de llegar a la Laguna de Silfra, hay que seguir al guía y rodear la isla en vez de seguir recto, que es lo que querríamos, por la belleza del lugar, ya que las corrientes pueden arrastrarnos. Pero todos seguimos despacio a Igor, y no hay ningún problema.

Descubriendo los misterios del interior de la tierra

Llegamos a la parte final de nuestra experiencia de snorkel en Islandia: la Laguna de Silfra, grande. Nos dejan libertad para perdernos en ella el tiempo que queramos. Muchos se retiran en seguida, ya que no pueden soportar ya el frío en las manos y en la cara. Pero algunos todavía nos quedamos un poco más, negándonos a salir de esta maravilla natural que tienen la suerte de poseer los islandeses.

Es difícil desprenderse de estos azules y verdes, de estas transparencias, de las rocas volcánicas que están en la posición que adoptaron con el movimiento de la tierra. Hago amago de volver atrás, todavía hay un buzo haciendo snorkel en Silfra detrás de mí, por eso me hago la remolona y sigo disfrutando de este lugar mágico.

Pero el tiempo parece que salió de su sueño y ya no está en suspenso, comienza a moverse de nuevo. Poco a poco vamos saliendo todos de Silfra, la aventura se termina aquí, aunque todavía quedan muchas otras que nos esperan, ya que estamos aún en el inicio de nuestro viaje por Islandia.

¡Y pensar que estuvimos buceando entre dos continentes!. Parece mentira, ya que, en realidad las dos partes que divide la gran falla de Silfra no se distinguen, parece que forman parte del mismo lugar, y sí están en el mismo lugar, pero pertenecen geográficamente a dos continentes diferentes: el americano y el europeo. Terminamos nuestra andanza con esta sensación de extrañeza, pero también de maravilla, de fascinación.

Al salir siento sed y se me ocurre beber agua de Silfra, está fresca, deliciosa, ¡qué cierto que el agua del glaciar es la más rica del mundo!. Una buena despedida de una de las experiencias más fascinantes que vivimos en este viaje a la tierra de agua, hielo y fuego. Conocer las profundidades de Islandia, de nuestra tierra, resultó ser una aventura increíblemente mágica. Esperamos volver, en la próxima ocasión para hacer submarinismo en Silfra y perdernos en sus cuevas de lava. Otra cara de esta Islandia subterránea, cautivadora.

Bucear en Silfra, una experiencia extraordinaria

Temas prácticos

Recomendamos hacer la reserva de los tours por internet. Hay varios para hacer snorkel en Silfra, para visitar las cuevas y para hacer submarinismo en Silfra: Into the blue. Snorkeling in Silfra; Black and blue: caving and snorkeling; Deep into the blue: diving in Silfra …

Antes de hacer esnórquel en Silfra, hay que dirigirse al aparcamiento del Parque Nacional de Thingvellir, que es de pago: unos 10 €. Conviene llevar ropa técnica que se pegue al cuerpo, un gorro y unos guantes, que quedarán debajo del traje seco que se pone antes del traje de submarinismo.

Dirigirse al centro móvil de Arctic Adventures, que está al otro lado de la carretera de la parte de Silfra donde vamos a sumergirnos.

Aquellos que no hayan hecho nunca snorkel, pueden apuntarse sin problemas al tour de snorkel en Silfra, ya que con dos indicaciones básicas puede realizarse esta actividad sin problema.

Tour Snorkel en Silfra

Todo el año; Nivel moderado; Mínimo 16 años; 30 minutos de duración

Agradecimientos

Agradecemos a Íris Tryggvadóttir de Artic Adventures por la oportunidad de poder hacer snorkel en Silfra, una experiencia que no olvidaremos. Gracias también a Íris Tryggvadottir por su amabilidad y profesionalidad. Y a Igor Lopasovsky, nuestro simpático guía.   Ellos también nos llevaron de excursión sobre el glaciar de Skaftafell: gracias a Luke, Hodei Orueta y Anula por la compañía y las conversaciones.

Agradecemos también a la compañía aérea Wow Air, que nos llevó a Islandia, especialmente a Sverrir Falur Björnsson; también a Atli Kristjánsson del Blue Lagoon y Heiðdís Einarsdóttir de Visit Reykjavik.

Reservar el tour snorkel en Silfra o buceo en Silfra

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