Ruta gastronómica por Andalucía III. De tapas por Huelva

Siguiendo nuestra ruta gastronómica por Andalucía (Cádiz, Jerez de la Frontera y Sanlúcar de Barrameda), decidimos parar a conocer la ciudad de Huelva a la vuelta de nuestro viaje por el Algarve (Acantilados de Benagil y el Algarve más salvaje). Destinamos prácticamente todo nuestro tiempo a la gastronomía onubense, que nos mostró sus mil y una caras: tanto las tapas como los dulces constituyeron un auténtico hallazgo.

Calamares fritos, un clásico de la gastronomía española
Calamares fritos, un clásico de la gastronomía española

Disponíamos de poco tiempo y nos encontrábamos en plena hora del aperitivo, por lo que decidimos recorrer algunas de las calles de la ciudad y aprovechar el tiempo haciendo de nuestra ruta por Huelva una ruta gastronómica. Nos topamos de nuevo en Huelva con la amabilidad de la gente que nos cruzamos en nuestro viaje a Andalucía. Estuve unos quince minutos charlando con un señor que me contó la historia de la ciudad, los lugares más interesantes para visitar, pero sobre todo, me habló de las tapas de Huelva, recomendándome algunos de los bares más célebres en los que acabamos recalando.

La calle que desemboca en la plaza de Colón
La calle que desemboca en la plaza de las Monjas, donde está la estatua de Colón

Nos sentamos en una terraza situada en una de las arterias de la ciudad, una calle de edificios altos con poco atractivo, aunque al fondo podíamos ver la catedral. Pero obviamos rápidamente la estética de la zona en la que nos encontrábamos cuando concentramos la atención en los platos que aparecían ante nuestros ojos incrédulos poco después. Mientras el camarero nos recitaba con una gracia soberbia una lista de tapas con apariencia deliciosa, ya la boca se nos hacía agua.

Los viajeros giroscópicos no podemos negar que los productos del mar poseen para nosotros un atractivo único, y eso que sabemos de lo que hablamos, puesto que muchos de nosotros procede de regiones donde se preparan delicias de pescado y marisco. Sin hablar de que en nuestras ciudades y pueblos las tapas se exponen con arte en las barras y su variedad y la explosión de sabores conquista a viajeros de todo el mundo.

Tapas variadas, clásicos
Tapas variadas, clásicos

Otra vez esos nombres llenos de música, comida que son primero palabras y sonidos que nos preparan para que las degustemos, después son aroma y por último gusto. Adobo, acedias, huevos de choco, …Nos decidimos por algunos platos conocidos y por todos los diferentes, los que nunca antes habíamos probado, tal y como hacemos en todos nuestros viajes. Porque conocer el mundo es conocer su gastronomía y nosotros estamos abiertos a mil y un gustos nuevos.

Primero comenzamos por los boquerones fritos, siempre presentes en nuestra mesa a lo largo de la ruta gastronómica por Andalucía. Es que la forma de prepararlos, aunque sea sencilla, está muy lograda, ese rebozado, ese frito en su punto; un indispensable. Buscamos como locos de nuevo las tortillitas de camarón, ya que queríamos llevarnos su sabor de vuelta a casa, para no olvidarnos. Pero una vez más nos repitieron que las tortillitas de camarón son una especialidad de Cádiz. No importa, una buena razón para regresar a la ciudad de la luz, como si no tuviéramos otras mil razones.

Langostinos y boquerones, un clásico
Langostinos y boquerones, un clásico

La novedad fueron dos especialidades onubenses: el adobo frito y los huevos de choco fritas. En cuanto al adobo frito, un pescado llamado cazón – un tipo de tiburón que se encuentra en aguas templadas de los océanos -debo decir que nos conquistó desde el primer momento. Su elaboración es laboriosa, conseguir ese rebozado no es fácil. Su secreto: ajos, orégano, vinagre, cominos, laurel, pimentón, y la paciencia, puesto que el pescado conocido como Cazón, tiene que pasar una noche dentro de este mar de sabores. Y claro, a la hora de probarlo, nos quedamos sin palabras, los diferentes sabores inundaron nuestro paladar, y mientras intentamos identificar unos, nos perdíamos en los otros. Pero no importa, porque lo magnífico era esa unión de gustos que estallaban en nuestra boca.

El Adobo, una delicia que nos reservaba Huelva
El Adobo frito, una delicia que nos reservaba Huelva

La otra especialidad eran las huevos de choco (sepia o jibia), cuyo sabor no place a todo el mundo. Es diferente, pero vale la pena probarlo, y si se acompaña de un buen alioli casero y se marida con un fino del Puerto o una manzanilla de Sanlúcar, su sabor se potencia. Al final comimos de tapas, y pedimos también gambas cocidas y calamares fritos, clásicos que nos encontramos en puertos de mar de toda España, pero que siempre resultan una delicia.

Una tapa diferente: huevas de
Una tapa diferente: huevos de choco

Sentimos mucho que el otro bar que nos habían recomendado estuviera cerrado. Nos quedamos sin probar los chocos al Triqui-Trique del bar Pepe de la Rosa, una pena, porque nos lo habían recomendado mucho. Parece que esta especialidad de Huelva lleva una deliciosa salsa que acompaña a los chocos. Otra vez será.

Continuamos nuestra ruta gastronómica por Huelva parándonos en algunos de los lugares más bonitos de la ciudad. Aunque es una de las capitales menos conocidas de Andalucía, y que una buena parte de su casco antiguo fue seriamente dañado por el terremoto de Lisboa de 1755, en Huelva todavía podemos encontrar monumentos bellos. Nos fotografiamos en la catedral de la Merced, un edificio de estilo renacentista barroco con estética colonial en lo alto de la cual anidan cigüeñas.

En la catedral de Huelva anidan las cigüeñas
En la catedral de Huelva anidan las cigüeñas

Y después llegamos a la bonita y animada Plaza de las Monjas, situada en pleno centro histórico, en la cual pudimos admirar un kiosko de música, el monumento a Colón señalando hacia el Atlántico, la avenida Martín Alonso Pinzón, el magnífico edificio del antiguo Banco de España, el convento mudéjar de las Agustinas y el edificio del Hotel París. Este último se conoce también como Casa de la Bola por la cúpula esférica en la que remata el edificio. Nos encanta este tipo de fachadas en las que se mezclan elementos modernistas y clasicistas, ladrillo y azulejos.

Ese fue el escenario para el final de nuestra ruta gastronómica, terminamos con postres y dulces, sabores delicados que nos confirman una vez más que en Andalucía se fabrican pasteles artesanos de calidad superior. No pudimos resistir la tentación de comprar varias especialidades de la repostería onubense. Comenzando por la Torta de Hornazo, una exquisita y fina torta de cabello de ángel, cubierta con almendras. Una delicia para el paladar cuyo secreto también se encuentra en la masa, puesto que contiene aceite de oliva, vino blanco, ajonjolí, matalauva, canela, incluso aguardiente,…

Torta de Hornazo, un dulce típico de Huelva
Torta de Hornazo, un dulce típico de Huelva

Continuamos con los buñuelos de viento, que pueden degustarse bañados en abundante azúcar o en miel. Es difícil decir cuál de ellos es más delicioso, lo mejor es probar los dos. Son especialidades de repostería muy contundentes, pero en pequeñas cantidades, un auténtico deleite.

Todavía con el sabor de los elaborados dulces onubenses y también del adobo en la boca, persistente, seguimos nuestro camino. Se cierra el círculo y terminamos el viaje de nuevo en Jerez de la Frontera. Nos vamos con recuerdos intactos de una Andalucía que además de ofrecernos el encanto de sus gentes, su mar, sus monumentos, su luz…nos deja muy buen sabor de boca.

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