Ruta en bici por el Delta del Llobregat

Decía el científico, doctor y premio Nobel George Wald que “A medida que uno se acerca, la vista crece y crece, hasta que por fin, a través de esa misma estrecha ventana está uno contemplando el universo”

Por esta razón esa máxima vital la intentamos aplicar cada vez que el catalejo con el que miramos el mundo se hace inservible para observar auténticas joyas que están a un palmo de nuestros ojos. Y por ello, continuando con la generosidad del consorci del Turisme del Baix Llobregat nos hemos de nuevo embarcado en una actividad cerca de Barcelona, esta vez una ruta en bicicleta por el Delta del Llobregat.

Mucho que ver y hacer en el Delta del Llobregat
Mucho que ver y hacer en el Delta del Llobregat

Sin duda la visita es una experiencia didáctica a la par que necesaria para los cada vez más urbanitas ciudadanos de Barcelona, que apenas pueden pasar unas horas alejados de su teléfono móvil o su tablet. Es más, para los niños supone una inmersión en una rica naturaleza a tiro de piedra de Barcelona, y una aproximación histórica al cambio del hábitat en los últimos cinco siglos, cuando la navegación permitía alcanzar directamente Sant Boi y otras poblaciones hoy más alejadas del mar.

El Delta comprende un buen número de espacios naturales que podemos recorrer en un día, disfrutando de los itinerarios que conectan las áreas protegidas. En los diferentes espacios del delta conviven más de 350 especies de aves, alrededor de 30 tipos de mamíferos, otras veinte de reptiles y anfibios, numerosas de mariposas, peces, insectos, arañas por mencionar algunos.

La desembocadura del río Llobregat con los estanques de Cal Tet y Ca l’Arana; el Remolar – Filipines y la playa de Viladecans, la pineda de Can Camins y la playa del Prat,  las lagunas (basses) de Can Dimoni; o  el estanque de la Murtra y la pineda de la Maiola entre Gava y Viladecans componen un mosaico de espacios con un conjunto de fauna y flora densamente rico.

Aún en ciernes pero creciendo sostenidamente, el turismo ornitológico aumenta gracias a la difusión de un tipo de hábitat – el de las marismas- hasta ahora poco más que despreciado o menospreciado. Sin embargo la labor de oasis que representan los humedales como los del Delta de Llobregat ostenta un valor ecológico tremendamente relevante para las aves que de forma sedentaria o durante las migraciones viven aquí.

Mapa de los Espacios Naturales del Delta del Llobregat
Mapa de los Espacios Naturales del Delta del Llobregat

De ruta

Amenaza lluvia pero al final fueron cuatro gotas y la tormenta intensa de anoche frena su fuerza cuando emprendemos la visita en el Centro de Bienvenida del Río Llobregat.

Turismo ornitológico y observación de Aves

Comienza nuestra Visita guiada en bicicleta a los Espacios Naturales del Delta del Llobregat con la recepción por parte de  Nèstor Uriós, técnico del Consorci per la Protecció i Gestió dels Espais Naturals del Delta.

Desde lo alto del mirador de Cal Lluquer se tiene una buena perspectiva del río, el anexo parque agrario y la granja del famoso pollo autóctono Pota Blava (pata azul), icono del Prat.

Caminos de la zona natural del Río Llobregat
Caminos de la zona natural del Río Llobregat

Mientras nos va instruyendo acerca del valor ecológico del Delta nos vamos topando con las primeras huellas de fauna. Las cañas como una cortina esconden una fauna variada donde conviven cangrejos de río que de vez en cuando cruzan los senderos, caballos de la Camargue cuya fortaleza les permite moverse con facilidad entre el terreno pantanoso, jabalíes cuyas huellas aparecen tras sus correrías nocturnas, zorros, y un sin fin de variedades de aves que van desde los flamencos rosas a gaviotas, escribanos, papamoscas, carboneros, carriceros, abejaruco, charrán, págalo, chorlito, halcón, águila, garza, ánade, martinete o cisne entre otras decenas.

La naturaleza no es un zoo ni un parque temático y por esta razón la paciencia es una virtud. Cargarse de ella y ser paciente con la observación, nos permite ir detectando la presencia de diferentes especies de aves, que gracias a la sabiduría de Nèstor cobran nombre.

Desde el observatorio camuflado del Aguait del Sabogal obtenemos una vista perfecta del estanque de Cal Tet, que nos sirve de primer encuentro con algunas especies de patos.

Seguimos recorriendo los caminos hasta volver a la entrada donde ya nos esperan las bicicletas para emprender la ruta hasta el siguiente punto, el Semàfor.

El Semáforo de la playa

El camino sigue paralelo al canal de Bunyola y luego tuerce a la derecha para llevarnos hacia la Casa Cuartel (Casena) de los Carabinieros, un edificio del que apenas queda la estructura y las paredes. Aquí vivían en condiciones realmente duras las familias del Cuerpo de los Carabineros, alejados completamente de la vida del pueblo.

Antigua Casa Cuartelo de los Carabinieros
Antigua Casa Cuartelo de los Carabinieros

Tras la sublevación de Franco, el grueso del Cuerpo de los Carabinieros apoyó fielmente la legítima República, lo que a la postre significó con el fin de la guerra su disolución e integración en la Guardia Civil como represalia.

A apenas unas pedaladas siguiendo el camino está el Semàfor. El Semáforo es uno de los lugares más impresionantes del recorrido. Suvimos por la rampa hacia el esqueleto de lo que fue el puesto de vigilancia de la costa desde donde el cuerpo de Carabineros intentaba evitar los desembarcos de contrabando. Desde aquí señales de banderas y luces permitían al puesto de vigilancia del Castillo de Monjuic avisar al puerto para que salieran a interceptar a los barcos que intentaban evitar las aduanas portuarias. Esta singular tarea de regular el tránsito de la franja de costa le valió el curioso apodo del Semáforo.

El semáforo en el delta del Llobregat
El semáforo en el delta del Llobregat

El sol hace un amago de presencia, rompiendo las nubes y proporcionándonos un breve momento mágico en el que se pintan las aguas y como una alfombra colorida se suceden los azules, verdes y turquesas.

Miradores de aviones

Abandonamos el Semàfor y bordeamos con la bicicleta  la zona de la Ricarda. De sopetón por encima de nuestras cabezas un estremecedor ruido casi nos hace echar cuerpo a tierra. Un enorme Boeing 737-800 nos sobrevuela  provocando un pequeño eclipse de sol, lo que nos indica que estamos cerca de los miradores de aviones.

En uno de los miradores de aviones del aeropuerto del Prat
En uno de los miradores de aviones del aeropuerto del Prat

El fenómeno de los Spotters ha aumentado exponencialmente en los últimos años. Antes, estos apasionados por la aviación y la aeronáutica eran un grupo reducido que con sus medios se apostaban en las cercanías de los aeropuertos para disfrutar de los aviones que aterrizan y despegan. Con el tiempo, el interés que despierta, y sobre todo la espectacularidad visual ha ganado adeptos, y las autoridades que gestionan los aeropuertos han sabido aprovechar ese interés favoreciendo la presencia de miradores y puntos de observación panorámica.

En el caso del Prat son varios los lugares desde donde disfrutar de la autopista del cielo, y en apenas un centenar de metros nos encontramos dos de ellos. En primer lugar el mirador situado junto a la línea de iluminación del comienzo de la pista. Formada por una hilera de postes luminosos ejerce de faro día y noche para los pilotos. A su lado está un conjunto de hamacas de piedra que cómodamente nos invitan a relajarnos mientras los aviones peinan nuestras cabezas cada dos minutos.

Aviones aterrizando en el aeropuerto del Prat de Barcelona
Aviones aterrizando en el aeropuerto del Prat de Barcelona

Algo más adelante alcanzamos con la bicicleta el otro mirador, formado por una plataforma que permite fotografiar de frente a los aparatos que van a tocar tierra. Perfecto para las fotos de primeros planos, es uno de los miradores preferidos por los spotters.

Tras la única cuesta del recorrido en bicicleta, pasando por un túnel por debajo de las pistas del aeropuerto del Prat, alcanzamos la Oficina de Turismo Can Camins, No lejos está el Mirador panorámico de l’Illa, otro enclave perfecto para disfrutar del tránsito continuo de aviones que llegan a Barcelona.

Pineda de Can Camins
Pineda de Can Camins

Frente a la oficina de turismo de Can Camins una verja encierra el pinar que se extiende a lo largo de la playa del Prat hasta morir  en el límite del bosque que da al CRAM (Centro de Recuperación de Animales Marinos), donde se enseña a los niños la importancia de cuidar el medio ambiente con la labor que desempeñan sus trabajadores, encargados de sanar a animales heridos, entre ellos tortugas, aves y algún delfín.

La última actividad del día era un paseo en catamarán como iniciación a la navegación de la mano del Centro Municipal de Vela del Prat. Además del alquiler de catamarán hay cursos para aprender a manejar patí catalá (que no dispone de timón y se maneja con el balanceo del cuerpo de babor a estribor), windsurf, kayak o paddle surf.

Catamarán en la Playa del Prat
Catamarán en la Playa del Prat

Con un viento algo escaso empujamos el catamarán y nos subimos raudos antes de que se vaya sin marineros. Poco a poco salimos hasta las boyas buscando el viento y disfrutando del paisaje. Inmensas medusas navegan a merced de las corrientes mientras las distinguimos a través de un mar límpido y trasparente.

Información y consejos para la visita al Delta

El Consorci dels Espais Naturals del Delta del Llobregat ofrece información en su web sobre las actividades, iniciativas y lugares que podemos recorrer y disfrutar ya sea en bicicleta o andando.

Es posible llevar a cabo visitas ornitológicas de la mano de especialistas en la materia., así como comprar detalladas guías de especies de aves, plantas y flores como las orquídeas salvajes. También son frecuentes las visitas escolares que se organizan durante el calendario escolar, o incluso convertirnos en voluntarios en pro de la conservación de los espacios naturales del Delta del Llobregat.

Gran parte de los itinerarios están adaptados para personas con movilidad reducida, entre ellos rampas de acceso a los miradores de aviones.

Las opciones de transporte público para llegar a la zona de los Espacios Naturales del Río son en primera instancia el tren de cercanías de Renfe que para en la estación del Prat. Desde allí el autobús PR3 hace parada del Cementerio Sur / Tanatorio, desde donde apenas hay un kilómetro hasta la entrada a la zona natural del río Llobregat.

Para llegar a la playa del Prat y Can Camins el mismo autobús PR3 circula desde junio a septiembre todos los días, y desde abril a octubre también los fines de semana.

Agradecimientos

Como siempre gracias a Noemí del Consorci de Turisme del Baix Llobregat que trabajan con dedicación la promoción de su aptrimonio natural y cultural. Gracias por supuesto a  Nèstor Uriós, técnico del Consorci per la Protecció i Gestió dels Espais Naturals del Delta, comprometido con su trabajo, amable y de charla ágil y enriquecedora. No olvidamos al Centre Municipal de Vela del Prat que con su invitación a conocer la navegación con catamarán ha abierto nuestro apetito náutico.

Espacios visitados durante la ruta en bicicleta por el delta del Llobregat

Te ha gustado? Comparte este viaje !

Escribe un comentario!! (Vamos...es gratis y nos hace ilusión saber que te ha parecido.