Ribeira Sacra III. Un baño en las enigmáticas aguas del río Miño, Galicia

En nuestra ruta por Galicia, continuamos surcando el río Miño y sus afluentes entre las magníficas y misteriosas montañas de la Ribeira Sacra. Todavía estamos sumergidos en la magia de esos acantilados que encierran el río Sil, imágenes grandiosas desde el Mirador de Madrid y de la ruta de las Pasarelas del río Mao. La Ribeira Sacra nos permite pasar fronteras entre las dos provincias del este de Galicia, ayer en la provincia de Ourense, hoy en la de Lugo.

Las enigmáticas aguas del Miño nos esperan para contarnos su secreto
Las enigmáticas aguas del Miño nos esperan para contarnos su secreto

Joyas en la Ruta del Románico 

En esta espléndida mañana de agosto dejamos las rutas de senderismo por la Ribeira Sacra para acercarnos a las aguas del río Miño y por fin tocarlas. Aunque antes volvemos a admirar la belleza del Románico en Galicia. Esta región de España no deja de sorprendernos por la riqueza de sus monumentos. Estos días pudimos hacer alguna parada en iglesias y monasterios, siguiendo la Ruta del Románico por la Ribeira Sacra y el Cañón del Sil: el Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil o el espectacular Monasterio de Santo Estevo de Sil.

Magnífica la portada de la iglesia románica de San Estevo de Ribas de Miño
Magnífica la portada de la iglesia románica de San Estevo de Ribas de Miño

Siempre me gustó el estilo románico en las iglesias, con esas portadas con columnas y capiteles trabajados, adornadas con cabezas humanas, de animales o vegetales. Me produce una inmensa admiración la rotundidad de la labor de los pedreros del siglo XII, mezclada con una delicadeza que no imaginaríamos en el trabajo de la piedra. La iglesia de San Estebo de Ribas de Miño (O Saviñao) se alza magnífica con sus sillares graníticos y sus cuatro arquivoltas enmarcando la portada. El inmenso rosetón puede verse desde el interior, con sus colores transparentes dejando entrar la luz. Esta combinación de naturaleza y arquitectura en nuestra ruta por la Ribeira Sacra la hace aún más especial.

El misterioso embalse de Belesar

Abrazados por las laderas verdes y frondosas, a ratos dibujadas con bancales de viñedos, seguimos todavía entre estas localidades de Lugo, O Saviñao y Chantada, y pasamos sin más de la belleza del Románico a la grandiosidad de los embalses franquistas realizados en los años 60 por la geografía española. En este viaje por Galicia, como en muchos de nuestros viajes, improvisamos rutas, haciendo paradas aquí y allá olvidando nuestro giróscopo en el fondo de la mochila. Así en esta ruta por la Ribeira Sacra tan pronto nos encontramos en lo alto de miradores entre montañas, en la intimidad del Románico o bañándonos en las aguas del Miño.

El embalse de Belesar
El embalse de Belesar

Ahora es el misterio del Embalse de Belesar el que nos atrae por su grandiosidad. Las imágenes se tiñen de blanco y negro, nos adentramos en silencio en este extraño paisaje de aguas y cemento. Imaginamos las miles de toneladas que viajaron en trenes desde Guipúzcoa hasta este rincón escondido de Galicia. Nuestras miradas se deslizan por el inmenso muro de hormigón, perdiéndose en el fondo del embalse. Nos encontramos de pronto en otra dimensión sin color, a pesar del verde del paisaje circundante, a pesar de que sólo estamos a 4 kilómetros de la belleza de la localidad de Belesar, que acaricia al río Miño.

Nosotros no podemos ni siquiera rozarlo en estos momentos, parece que las paredes de hormigón nos lo impiden o la historia que nos contaron recientemente de que bajo esta aguas se escondió durante años la villa legendaria del Camino de Santiago de Portomarín, tras la inundación del valle, así como de zonas arqueológicas como el Castro Candaz, cuya belleza puede admirarse en época de seca. Ensimismados, imaginamos desde las alturas del embalse más grande de Galicia la reciente aparición de las ruinas de pueblo de Portomarín tras el vaciado del Embalse de Belesar.

Belesar: mirador panorámico al río Miño

Las imágenes no sólo recuperan el color de la Ribeira Sacra cuando nos liberamos del Embalse de Belesar y bajamos a la población, sino que se hacen de repente luminosas y los tonos se intensifican. Tiene que ver con el día espléndido que hace hoy en este verano de Galicia e imagino que con el hechizo que obra el río Miño sobre nosotros.

Los viñedos bordan las orillas del río Miño
Los viñedos bordan las orillas del río Miño

En realidad todo se para cuando nos acercamos a las aguas del río Miño, nos llaman desde la otra orilla las viñas verdes cuya uva está ya madurando para dar dentro de poco los deliciosos vinos Godello y Mencía, vinos de Galicia tan deliciosos como el Albariño o el Ribeiro. Los bancales de viñedos perfectamente trazados que cubren las laderas, dejan espacio a pequeños casetos donde los vinateros dejan sus aperos de vendimia, y que más bien parecen pequeñas viviendas donde seguro celebrarán prontamente la vendimia.

El paisaje nos conmueve todavía más a medida que nos acercamos a Belesar, una pequeña aldea que tiene el privilegio de mirar todos los días al río Miño, esas aguas de espejo en el que se reflejan los viñedos y las nubes que vuelan sobre la Ribeira Sacra. Casas de mampostería de granito y pizarra que nacieron contemplando el Miño, una pequeña iglesia y un tramo de una calzada romana que zigzaguea formando los famosos “Codos de Belesar, inteligente obra que salva un desnivel de 300 metros en menos de 1 kilómetro – guardamos en nuestro bloc de rutas futuras la ruta de senderismo Codos de Belesar para otra ocasión, imaginando las vistas de la localidad desde la cima -. En realidad este sendero romano muere en la bellísima aldea de Belesar.

El embarcadero de Belesar nos regala hermosas vistas del Miño
El embarcadero de Belesar nos regala hermosas vistas del Miño

Atraídos por las enigmáticas aguas del Miño, nos quedamos en suspenso, embobados contemplando las vistas del río más importante de Galicia y de los viñedos. Algo se esconde en el correr de esta agua, de estos reflejos a veces verdes, a veces azules, que reflejan tan pronto las hojas de las viñas, tan pronto el cielo y el paso de las nubes. Miramos hacia el embarcadero de Belesar que acoge los catamaranes que hacen una ruta por el río Miño en cualquier época del año. Aunque en verano las salidas son más frecuentes, a pesar del intenso calor que suele hacer en esta época del año.

Descendemos al embarcadero de Belesar, al que se accede por la terraza del restaurante Abacería o Batuxo, en el que pararemos más tarde para degustar las especialidades gastronómicas de esta parte de Galicia. Nos precipitamos al embarcadero en un intento de tocar las aguas del río Miño cuanto antes. Atravesamos un puente que sólo cubre una parte del río y nos lleva a unas plataformas de madera se mueven bajo nuestros pies, la sensación es extraña, pareciera que caminamos sobre el Miño sin tocarlo. Las imágenes de catamaranes y lanchas nos seduce instantáneamente, no podemos dejar de mirarlos, en su vaivén interminable.

Mousse de mandarina mirando al Miño
Mousse de mandarina mirando al Miño

Los catamaranes de paseo con sus banquitos para los viajeros se visten con toldos de colores y nos llaman desde el agua para que subamos a bordo en una travesía por el río Miño. Desde luego, una de las próximas visitas de estos viajeros giroscópicos será un paseo en catamarán por la Ribeira Sacra. Sabemos de rutas por el Sil y por el Miño que nos regalarán otra visión de estas aguas enigmáticas. Una niña sentada en la plataforma de madera se mira hipnotizada en el espejo del Miño.

Desde la terraza del restaurante Abacería o Batuxo las vistas son fantásticas. Decidimos comer allí antes de continuar nuestro viaje por la Ribeira Sacra. La calidad de los platos se iguala al paisaje, y disfrutamos de un vino blanco Godello del país, los aromas de las viñas de la Ribeira Sacra navegan ahora por nuestras papilas gustativas, es como fundirnos aún más con estas tierras de Galicia que no cesan de conquistarnos.

Un baño en las enigmáticas aguas del Miño. Playa fluvial de A Cova

Nuestra ruta por la Ribeira Sacra continúa siguiendo el río Miño buscando las aguas que ansiamos tocar. Este discurre tranquilo, sin prisa, haciendo que tampoco nosotros sintamos urgencia, nos adecuamos a su ritmo lento, girando con sus meandros, con ese paisaje mirándonos en todo momento desde su frondosidad verde intenso. Y a cada rato escalones de viñedos que quieren buscar a la vez la luz del sol vigoroso de Lugo y el frescor del Miño.

Viñedos escalonados que darán el delicioso vino Godello más tarde
Viñedos escalonados que darán el delicioso vino Godello más tarde

Las hojas son en esta estación del año de un verde intenso y casi podemos adivinar las uvas desde la orilla del río Miño. En seguida dejamos volar nuestra imaginación y nos trasladamos a la siguiente estación, cuando las hojas se tiñen del colorido otoño y la Ribeira Sacra se convierte en una fiesta de luz y de color. Y las uvas ya están listas para ser recogidas iniciando la vendimia, ese momento tan esperado por los habitantes de la Ribeira Sacra. Unas uvas que se nutren de las magníficas condiciones climáticas de esta parte de Galicia y germen de uno de los vinos más deliciosos de España.

Quisiera visitar al menos una vez esa Ribeira Sacra que empieza a cubrirse de los colores del otoño, con esa luz única de finales de verano. Pero el coche se para y me arranca de las ensoñaciones en las que me encuentro. Todavía es verano en la Ribeira Sacra y las uvas aún no maduraron lo suficiente. Oigo gritos y chapoteos de niños como cuando voy a cualquier playa, y no puedo creer lo que veo, ¡estamos realmente antes una playa! No huele a mar, pero ahí está, la playa de A Cova con su arena fina y las sombrillas de colores regalándole a los bañistas un poquito de sombra en este día caluroso en Galicia.

Las aguas del Miño nos invitan a un baño
Las aguas del Miño nos invitan a un baño

Patinetes de color amarillo, canoas y barcas consiguen que creamos que la Ribeira Sacra tiene mar. El río Miño presume de playas fluviales sin envidiar en absoluto las de la Costa da Morte o de las Rías Baixas. La playa fluvial de A Cova nos ofrece una invitación formal a darnos por fin el tan deseado baño en las aguas del río Miño.

Allá vamos felices, contemplando pasmados las barcas, la gente gozando de un paseo en canoa o chapuzando tan tranquilos a orillas del Miño. Algunos, los más acalorados, prefieren resguardarse del calor en el pedazo de bar que ofrece unas vistas únicas de la playa de A Cova.

La estampa es fantástica al llegar a la arena, atravesamos chanclas y toallas tiradas y ahí está: el río Miño imponente, amplio, enigmático, el azul del cielo reflejándose en él y pedacitos de espejo del sol bailando en sus aguas. No nos da miedo el misterio que encierran, nos precipitamos sin pensar, deshaciéndonos en el camino de nuestras ropas, deseando probar el frescor de un agua que debe estar helada en invierno, pero que hoy parece cálida.

Preparado el kayak para dar una vuelta por el Miño
Preparado el kayak para dar una vuelta por el Miño

Nos metemos apresuradamente, deseando sentir ese frescor en la piel, y ¡vaya si lo sentimos!. Nadamos sin temor al misterio encerrado en el fondo el Miño, hacemos el muerto como si estuviéramos en el mar, flotando con los ojos cerrados. Al abrirlos constatamos de nuevo que estamos en la playa fluvial del río Miño, en la belleza la Ribeira Sacra. Es extraño todavía para nosotros el concepto de playa fluvial, y más aún una tan bonita como la de A Cova, acostumbrados a la idea de playa marítima. Nos entusiasma haber descubierto este tesoro en el corazón de la Ribeira Sacra, uno más de los que nos reserva este rincón de Galicia. No pensábamos bañarnos en las enigmáticas aguas del Miño y aquí estamos, disfrutando de este día eterno, de esos largos de verano que nos trasladan a nuestra niñez.

Pasan las horas y seguimos disfrutando del baño, de un paseo por la arena, de las vistas desde el chiringuito, de las vistas de la playa de A Cova desde lo alto, los bañistas fatigados descansando plácidamente en la arena y aprovechando cada centímetro de una pequeña playa fluvial que parece que se expande.

¡Qué sorpresa la playa fluvial de A Cova!
¡Qué sorpresa la playa fluvial de A Cova!

Caminamos un poco más siguiendo un paseo a orillas del Miño y nos encontramos con una arcada pintada de blanco y rojo que recuerda a las construcciones árabes. Una auténtica terraza que mira al Miño. Nos sentamos a contemplarlo una vez más, y caemos en la cuenta de que el enigma no está en sus orillas, desaparece poco a poco a lo lejos siguiendo los meandros del río, llevando a los catamaranes y a las piraguas lejos, cada vez más pequeños, rumbo a un destino incierto, que quizás desemboque en un mar que no resuelve el misterio. Un mar que encierra un enigma todavía más grande y difícil de desvelar.

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2 comentarios de “Ribeira Sacra III. Un baño en las enigmáticas aguas del río Miño, Galicia

  1. Estas vistas desconocidas para mi, me han parecido fantásticas!!!. A raíz de leer el libro de Dolores Redondo, que está versado en la Ribeira Sacra, me ha parecido interesante, y al ir a buscar más información, me he quedado maravillada!!!

    1. Efectivamente Gloria, la Ribeira Sacra es uno de los lugares más enigmáticos de Galicia, ofrece paisajes espectaculares, rincones de gran belleza, rutas de senderismo, rutas culturales,…pero mejor que las palabras, es viajar allí y vivirlo en primera persona. ¡Un saludo!

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