Recorriendo el otoño de Finlandia en tren

En las estaciones donde se inician los viajes, donde esperan esas máquinas de sueños

Viajar en tren siempre fue una de las mejores formas de conocer mundo. Qué emoción subirse en esas máquinas de acero, de cristal y de sueños que nos conducen por infinitas líneas de raíles hacia tierras lejanas.

A lo largo de mi vida, viajé en muchos trenes, aquellos que tardaban muchas horas en llegar a su destino, por lo que nada más subir al tren, comenzaba la aventura. Tras las muchas veces tristes despedidas en las estaciones, al subirme al tren comenzaba a oír el traqueteo, el movimiento de la máquina, la señal del jefe de estación que ordenaba la salida, y ahí era cuando sabías que comenzaba el viaje.

Te instalas en el vagón, colocas las maletas y buscas tu número. A veces te sientas con gente que habla contigo una parte del camino, pero la mayoría del tiempo estás solo y te encierras en una especie de burbuja de la que sales solo una vez el tren llega a su destino.

A través del gran cristal de los ventanales del vagón ves pasar la estación de origen, dejándola atrás, y se inicia una película de horas en la que se sucederán incontables fotogramas de paisajes, ríos, montes, ciudades,…Sientes que estás recorriendo mundo aunque estés quieto, que no tienes más que abrir bien los ojos para no perderte nada.

Comienza la aventura

Imagino al maquinista conduciendo la enorme máquina de hierro, viajero de profesión, sabedor de que sin él este viaje no sería posible. El tiempo deja de medirse normalmente y empieza a computarse por ese movimiento continuo y por estaciones de paso. Se mide a través de las palabras y de los silencios. Palabras de pasajeros conversando, o palabras de esos libros que se abren como mundos en los que nos lanzamos sin dudar, historias que duran lo que dura el trayecto en tren, que casi siempre llegamos a terminar, tan largas son las distancias de aquellos viajes. Y que interrumpimos para echar una cabezada, y sobre todo para mirar pasar los paisajes a través de la ventana, para mí el asiento privilegiado de los trenes.

En realidad, los viajes en tren son esas imágenes que pasan, que te sumen en una constante e intensa reflexión, llenándote de curiosidad, inspirándote, envolviéndote en recuerdos.

Recuerdo ahora todos aquellos largos viajes en tren que me llevaban por la geografía española en los que me embarcaba con mis sueños, con el anhelo de conocer, de encontrar por fin aquello que me esperaba en un destino desconocido.

Los recuerdo desde este tren moderno, rápido, en el que el tiempo pasa de otro modo, tan rápido como pasa la vida de ahora. Aunque los ventanales son los mismos, a través de ellos pasan estas tierras lejanas del norte de Europa que en aquel tiempo parecían inalcanzables y ahora están ahí, desfilando ante nuestras miradas viajeras.

Recorriendo el otoño de Finlandia en tren

De pronto estamos viajando en tren y parece que el tiempo no ha pasado, escuchamos el traqueteo sentados en nuestro compartimento. Y entre estos y aquellos trenes han pasado muchos sueños de viaje. Y este se ha hecho realidad, por fin recorremos el otoño de Finlandia en tren.

VR, ferrocarriles de Finlandia.

Tendremos la fortuna de descubrir este país desde diferentes puntos de vista. Primero por mar, navegando en ferry por las aguas del Báltico, pasando de Suecia a Finlandia, con parada en las paradisíacas islas Aland, y más tarde surcando el fascinante archipiélago de Turku. Pero una buena parte del tiempo, atravesaremos Finlandia en tren, una de las formas más novelescas de descubrir mundo. Porque en el tren se tejen muchas historias, desde la imaginación y de puertas adentro.

Finlandia está surcada de líneas de ferrocarril, trenes que llevan al viajero en un abrir y cerrar de ojos de Helsinki a ciudades próximas como Lahti, Turku, Tampere,…; en tan solo unas horas al extremo este, la región de Carelia que roza Rusia; y a lo largo de un día, nos conduce a Rovaniemi, el lugar donde comienza el Círculo Polar Ártico.

En estos trayectos atravesamos el paisaje típico de Finlandia, fundamentalmente llano, hecho de cientos de lagos y extensos bosques boreales. Es otoño en los países nórdicos, la “Ruska” cubre de color los parques nacionales de Finlandia. Desde las ventanillas del tren podemos ver esa explosión de tonos intensos, brillantes que dicen adiós a los largos y luminosos días de verano. Desde junio no se hace de noche en Finlandia, pero ahora es tiempo para el sol de hacerse ver en otras latitudes, por lo que veremos cómo menguan los días a lo largo de este dilatado mes que pasaremos en Finlandia.

Recorriendo el otoño de Finlandia

Desde el tren vemos cómo se va instalando una luz distinta a la del verano, melancólica y bella, que intensifica esos colores naranjas, amarillos y rojizos que tiñen bosques y páramos. También vemos cómo las chimeneas de las casas empiezan a echar humo y la gente que empieza a abrigarse. El frío es ya intenso en octubre, para nosotros quizás más; se ve que bien que venimos del clima cálido del sur de Europa.

Cambios en la naturaleza que iremos apreciando a lo largo de los días, mientras recorremos la geografía finlandesa en tren, una auténtica ventana al mundo.

El buen funcionamiento de los trenes en Finlandia

En tren descubrimos paisajes y lugares nuevos, pero también mucho acerca de las costumbres de la gente. Para algunos es el medio de transporte que los lleva todos los días a su trabajo, nos encontramos con gente que ni siquiera ve la necesidad de tener coche de tan bien que funciona el transporte público. El tren ofrece la posibilidad de vivir en ciudades más pequeñas o en pueblos en el campo aunque el trabajo quede a bastantes kilómetros.

En el compartimento del tren con la mochila cargada de ilusiones

Y es que los trenes en Finlandia son rápidos, puntuales y cómodos. Además, también pueden usarse como oficina, ya que en los trenes finlandeses hay internet con wifi gratuito y a una velocidad más que aceptable. Por otra parte, los asientos son amplios, confortables; es posible ir en un vagón abierto o en compartimentos, algunos especiales, cerrados para gente con algún tipo de alergia. La gente que viaja con bicicletas tiene un lugar a parte para las mismas, y aquellos que quieren llevarse de compañero de viaje a su mascota, pueden hacerlo sin problema. Vimos incluso vagones solo para los viajeros con perro, y el animal no tiene porqué ir en un transportín, puede estar en un asiento con su amo, eso sí, siempre con correa.

Los que viajan en primera disponen de periódicos y café y té calientes para gozar de un tránsito todavía más placentero. Y, por supuesto, hay un vagón restaurante para todos para comer, tomar algo o cambiar de aires en los trayectos más largos. En estos últimos, la mejor opción es reservar el coche cama para evitar dormir en un sillón y que la noche no se haga eterna.

Es posible viajar con mascotas en tren en Finlandia

Por otra parte, está la seguridad. Finlandia es uno de los países más seguros del mundo, tanto que sus habitantes viven con una despreocupación que por suerte para nosotros no es ajena, pero que no dejó de sorprendernos. Uno puede viajar tranquilo allá a donde va, y en los trenes la gente deja sin problema su equipaje y pertenencias cuando se queda un tiempo en el vagón restaurante, o cuando por la noche deambula por los diferentes vagones para estirar las piernas. Se agradece esta despreocupación que acabó pegándosenos en el viaje por Finlandia.

Trayectos cortos. Trayectos largos

Los trayectos más cortos que hicimos fueron los que nos llevaron a las ciudades de Lahti o Tampere, la primera de ellas tan solo a 50 minutos de Helsinki. Casi no nos dio tiempo a hacer nada, tal era la rapidez del trayecto. Para nosotros, el tren fue una opción muy práctica, ya que pudimos llegar a lugares que quizás no hubiéramos visitado y que valieron mucho la pena. Además las estaciones de tren estaban muy céntricas, tanto que podíamos llegar a pie al centro sin ningún esfuerzo.

Los trayectos más largos discurrieron entre puntos de la geografía finlandesa alejados entre sí. Como el viaje entre Helsinki y Carelia, que duró unas 4 horas y veinte, que en realidad no es tanto, sobre todo teniendo en cuenta que en una mañana te encontrabas en el extremo este de Finlandia, tocando casi la frontera con Rusia.

El trecho más largo que hicimos fue entre Rovaniemi y Helsinki, que duró unas 12 horas, por lo que viajamos de noche toda la noche. Lástima que no pudiéramos disfrutar de los paisajes que recorren Finlandia de norte a sur. A cambio, pudimos vivir sorprendentes aventuras nocturnas.

Historias de tren

El tren y su historia. Historias de tren

En el trayecto de Rovaniemi a Helsinki no nos tocó el coche cama, ya que estaba completo por ser fin de semana. Sabíamos que nos esperaba una noche larga sin poder apenas dormir. Menos mal que estábamos en un compartimento cerrado bastante amplio solos y esperábamos echar alguna cabezada.

Pero muchas cosas no son como uno espera. Así que fuimos a tomar unas cervezas al coche restaurante y allí nos pasamos una buena parte de la noche, que se alargó de forma extraña, mientras diferentes personajes iban haciendo aparición en el escenario de teatro en el que se convirtió el coche restaurante.

Desde el primer momento este vagón me pareció como de película, con sus compartimentos privados apiñados unos contra otros, y una animación tremenda, comprensible teniendo en cuenta de que estábamos a viernes, el inicio de un largo fin de semana.

La gente en Finlandia se mostró a lo largo de todo el mes que pasamos por el país, amable, hospitalaria, abierta. En cualquier momento se ponían a hablar con nosotros sin ninguna razón. No podía ser menos en este ambiente propicio para el diálogo que se instaló en el coche restaurante del tren, a ritmo de cerveza y de traqueteo incesante.

En el tren

Así conocimos a un personaje barbudo, un joven nórdico, rubio, apuesto, arquitecto de profesión, que se sentó en nuestra mesa cerveza en mano. Comenzó una larga noche de conversación en inglés con tintes hispanos y fineses que dio lugar a situaciones graciosas. Resultó que el personaje estaba en el joven equipo de estudiantes que ganó el concurso para construir ¡un parlamento en Laponia!. Supongo que en Finlandia ocurren estas cosas, gente válida que tiene la posibilidad de construir un edificio así simplemente porque su proyecto es bueno.

Con nuestro compañero de viaje descubrimos mucho más de Finlandia que recorriendo su geografía solos, sin conocer a nadie. Y es que la gente es la que hace el viaje, sin ella no podríamos comprender un país. Eso fue lo que hicimos a lo largo de nuestro viaje por Finlandia, conversar, escuchar a sus habitantes, convivir con ellos, compartir sus costumbres, su cultura, sus paisajes.

Y viajar en tren favorece este intercambio, predispone a la gente a compartir, crea situaciones propicias para que dos viajeros giroscópicos no se pierdan, sino que sigan las líneas rectas de los ferrocarriles finlandeses, parando en estaciones que son puertas de entrada a los lugares, a las gentes. Y vuelvan a tomar el tren hasta la estación final, hasta que se termina el viaje, las maletas cargadas de vivencias y recuerdos.

Agradecimientos

Agradecemos a la compañía VR de ferrocarriles en Finlandia, que hizo posible este intenso viaje por este país de bosques y lagos, de parques nacionales de inmensa riqueza natural, de auroras boreales, de veranos de luz eterna y de inviernos blancos iluminados por la nieve polar.

Gracias especialmente a Riku Auvinen, de VR, por su amabilidad y porque sin él no hubiéramos cogido todos estos trenes que nos llevaron a descubrir Finlandia. Sus recomendaciones nos han servido de mucho.

Gracias finalmente a la gente que nos cruzamos en el tren en movimiento, por los momentos que se quedarán ya para siempre en los vagones.

¡Hasta la próxima aventura, Finlandia! ¡Gracias VR!
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