Magia en el Mercado de Navidad de Perpiñán

En Perpiñán ya se respira la Navidad, a las orillas del río que cruza la ciudad se han instalado desde hace unos días los chalets de madera del mercado de Navidad que estarán durante todo el período de fiestas; no se pudo encontrar mejor sitio. Cae la tarde y el cielo comienza a ponerse rosado sobre el Castillet, promesa de soleados días de diciembre que nos está regalando Perpiñán.

La ciudad es más bella con los chalets del mercado de Navidad
La ciudad es más bella con los chalets del mercado de Navidad

En las grandes capitales de Francia en esta época también se pueden visitar los mercados de Navidad, seguro que mucha gente ha oído hablar de los mercados de Navidad de Estrasburgo. Magníficos mercados llenos de luces, con los “villages de Noël”, más de 100 casetas donde se venden productos artesanales típicos de la región y de la Navidad en Francia, además de los otros mercados de Navidad temáticos que se celebran durante este período en la ciudad de Estrasburgo.

Chalets del mercado de Navidad vistos desde el puente. Se puede navegar en las barquitas por el río Têt
Chalets del mercado de Navidad vistos desde el puente. Se puede navegar en las barquitas por el río Têt

El mercado de Navidad de Perpiñán es más modesto, no tiene grandes pretensiones, pero precisamente esta humildad hace que nos conmueva. Capturamos esa luz del atardecer durante el tiempo que pasaremos visitando ese trocito de Perpiñán que se convierte en un lugar mágico por unas horas.

Patinando sobre hielo en Perpiñán

Atravesando el puente sobre el río Têt, nos encaminamos a la noria blanca que no tiene prisa, pareciera que quiere mantener a los que allí arriba se encuentran en un continuo rodar, como si el tiempo no existiese. Y así ocurre con nuestro tiempo, parece que se ralentiza, que se prepara para que saboreemos cada instante.

El imponente Castillet, puerta de entrada al casco antiguo de Perpiñán
El imponente Castillet, puerta de entrada al casco antiguo de Perpiñán

La noria blanca se encuentra en un marco excepcional, con el Castillet presidiendo la estampa, la antigua puerta principal de la muralla de Perpignan, auténtico emblema de la ciudad, construido con ladrillos y mármol a finales del siglo XIV. Se alza orgulloso mirando a los habitantes de una ciudad que nunca tienen prisa, siempre paseando satisfechos bajo la luz privilegiada del sur de Francia, el codiciado Midi.

En esa pequeña plaza navideña improvisada también se encuentra la pista de patinaje sobre hielo, es tan pequeña como enternecedora, al lado de la pista de patinaje de París, ante el formidable Hôtel de Ville, se ve diminuta. Pero la luz del crepúsculo la hace aún más blanca y los muñecos de nieve nos dan la bienvenida, así como las risas de tres niños que parece que llevan toda la tarde patinando.

Bienvenidos a la pista de patinaje de Perpiñán
Bienvenidos a la pista de patinaje de Perpiñán

No patinaba desde que era niña, y lo hacía con aquellos patines de ruedas que había que sujetarse a los zapatos, por eso es todo un reto patinar sobre hielo. La emoción y el no saber si nos caeremos ya desde el principio, hace que nos riamos como locas a cada instante. Por si acaso vamos de la mano para empezar, la sonrisa se nos dibuja nada más poner un patín sobre la pista blanca, y de repente empieza a hacerse más y más grande, parece que no tiene fin cuando nos lanzamos, inestables, hacia el otro lado de la pista de hielo de Perpiñán.

Estamos sólo nosotras y los niños, que nos miran divertidos. Tras unas cuantas vueltas por la pista, vamos entusiasmándonos y empezamos a girar, atreviéndonos a hacer alguna pirueta mal hecha que no hace sino que hacernos reír todavía más. Bailamos, hacemos una rueda, los niños se unen a nosotras, nos damos todos la mano, para lanzarnos poco después de nuevo solos, con esa sensación de libertad que da rodar por ese hielo cada vez más resbaladizo.

Magia en la pista de patinaje de Perpiñán
Magia en la pista de patinaje de Perpiñán

El tiempo se dilata, sigue el ritmo lento marcado por la noria blanca, la media hora deja de serlo para convertirse en un tiempo sin tiempo. Seguimos divirtiéndonos, avanzando torpemente, de la mano o sueltos, conquistando poco a poco esa pista de hielo. Me paro para admirar la luz anaranjada del atardecer sobre el cine Castillet, ese edificio de la Belle Epoque que me conquistó desde el primer día que pisé Perpignan, que además de acoger buen cine, puede presumir de ser uno de los edificios más bellos de la ciudad.

El tiempo se dilata en la pista de patinaje marcado por el ritmo lento de la noria
El tiempo se dilata en la pista de patinaje marcado por el ritmo lento de la noria

Apuramos el último minuto que nos queda lanzándonos a carcajadas a por la última vuelta a la pista de hielo que nos ofrece la Navidad de Perpignan. Cuando salimos, nada puede arrebatarnos esa sonrisa que se nos queda y esos instantes dilatados de felicidad. Unas casetas de vino caliente típico de esta época nos esperan, pero con el calor acumulado durante la media hora de patinaje, pasamos y seguimos adelante, encaminándonos por fin a los chalets del Mercado de Navidad de Perpiñán.

Los chalets del Mercado de Navidad de Perpiñán

La luz calurosa de los chalets del Mercado de Navidad de Perpiñán
La luz calurosa de los chalets del Mercado de Navidad de Perpiñán

Las iluminaciones comienzan a encenderse en las calles de Perpiñán creando esa atmósfera única que sólo saben crear las luces de Navidad. Los chalets de madera tienen luz propia, calurosa, acogedora. Alguna gente visita aquellos donde puede comprar el santon que le falta para su colección, esas piezas de arcilla artesanales pintadas a mano: los lecheros que venden deliciosos quesos franceses, los pescadores, los gitanos con su caravana con sus instrumentos musicales,…En el mercado de Navidad de Perpiñán pueden encontrar piezas para el Belén de lo más originales.

Los célebres "santons de Provence"
Los célebres “santons de Provence”

También hay juguetes de madera, decoraciones de Navidad, especialidades gastronómicas navideñas como el célebre pain dépices, ese delicioso pan de miel con especias relleno de frutos secos, uvas pasas,…cuyo origen se remonta a la Antigüedad. Los antiguos egipcios y los griegos ya consumían un pan de miel, y los antiguos chinos el llamado Mi-kong, literalmente “pan de miel” que es el conocemos actualmente. El pain dépices también podemos encontrarlo en galletas de formas diferentes. También encontramos esos muñequitos de mantequilla llamados Manale Nature, una especialidad alsaciana de estas fiestas.

Los Manale, un dulce de mantequilla con forma de muñeco típico de Alsacia
Los Manale, un dulce de mantequilla con forma de muñeco típico de Alsacia

En un chalet está Papa Noel solo, sin una fila de niños que vayan a visitarlo. Saluda sin ilusión y lo saludo, para que sepa que me cae bien, aunque sea fiel a mis queridos Reyes Magos. Espero que le cambie el semblante cuando empiecen a llegar los niños, de momento parece aburrido…

El color rojo domina en la Navidad
El color rojo domina en la Navidad

Ya nos envuelve la noche y los edificios más representativos de la ciudad están iluminados, también el ayuntamiento u Hôtel de Ville, con ese magnífico vestíbulo y el solitario patio donde la estatua de una mujer de bronce continúa con su actitud pensativa, una imagen que siempre me cautiva y hoy aún más con esos ornamentos blancos de Navidad.

Hôtel de Ville de Perpiñán
Hôtel de Ville de Perpiñán

Nos encaminamos contentas por las iluminadas calles de Perpiñán, conscientes de haber vivido unos instantes mágicos patinando, caminando por los chalets del Mercado de Navidad de Perpignan, inaugurando unas fiestas de reencuentros, en una ciudad donde el tiempo se detiene. Ahora nos espera un chocolate caliente para mantener vivo el espíritu.

2 comentarios de “Magia en el Mercado de Navidad de Perpiñán

    1. ¡De nada ! Tiene algo especial la ciudad de Perpiñán. Y en Navidad el mercado al lado del río, la pista de patinaje,…la magia aumenta.

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