Lausanne, mucho más que una capital Olímpica en Suiza

La belleza del puerto de Ouchy, el lago Leman y los Alpes

Lausanne es la capital olímpica, pero su encanto reside en otros muchos aspectos: el cautivador casco antiguo, la “Cité”; el barrio de Ouchy, que mira al lago Léman; el renovado y dinámico barrio de Flon, los maravillosos paseos en barco,…Lausanne nos ofreció una y mil caras en nuestro viaje de prensa a Suiza, un país que nos sedujo en cada momento.

Después de varios días de periplo por las ciudades y los paisajes suizos, la cautivadora y bella Zurich, el fascinante paisaje de Gruyère, con el espectacular monte Moléson, el encantador pueblo de Gruyères, el descubrimiento del secreto suizo: la crème double, la delicia del queso Gruyère y el chocolate suizo, el asombroso Museo de H. G. Giger, o la medieval ciudad de Friburgo, llegamos al cantón del Vaud. Allí nos esperaba la villa termal de Yverdon-les-Bains, con el sorprendente Museo de Ciencia Ficción (Musée d’Ailleurs), y la histórica ciudad de Lausanne de la que les hablaremos hoy.

Lausanne mira al lago Lemán desde las alturas. Una ciudad construida sobre colinas unida por puentes

Llegamos a Lausanne, una ciudad suiza situada a orillas del Lago Lemán, la ciudad principal del cantón de Vaud, y la sensación que tengo es la de una ciudad que nos abre sus puertas, una ciudad agradable, de talla humana que nos invita a descubrir su belleza. No puede ser de otro modo, una ciudad que mira al lago Lemán y desde la que se pueden admirar los Alpes suizos es bella a la fuerza.

Lausanne mira al lago Leman desde el Museo Olímpico

Además, las ciudades que están construidas en diferentes alturas tienen un encanto especial, como es el caso de Lausanne, que se extiende en pendiente de 500 metros descendiendo de las colinas de la meseta suiza hasta la orilla norte del Lago Lemán. El punto más alto de Lausanne se encuentra en el bosque de Sauvabelin (a 640 metros), le sigue el aeropuerto de Lausanne-Blécherette (600 m.), el centro de la ciudad (495 m.) y el puerto de Ouchy (640 m).

El centro de la ciudad de Lausanne se construyó sobre tres colinas, lo cual se explica por la presencia de diferentes cursos de aguas que hicieron lo que son hoy los valles y colinas del centro de la ciudad. Unos 16 ríos corren por el territorio de Lausanne, entre los que se encuentra el río Flon, el Louve y el Vuachère. En el centro se encuentran la Cité (el corazón histórico de Lausanne), el Bourg y Saint-Laurent, que están unidas por dos puentes: el Grand-Pont y el puerte Bessières.

La belleza en diferentes alturas de Lausanne hará que descubramos una ciudad con puntos de vista múltiples que convertirán la ciudad en un inmenso caleidoscopio que giraremos durante día y medio, disfrutándolo en sus múltiples facetas.

El Hotel Carlton. El encanto del barrio de Ouchy y el paseo del Lago Lemán.

El palacio de Ouchy en el barrio del mismo nombre

Nos alojamos en uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad de Lausanne: el Carlton Lausanne Boutique Hotel, un hotel con historia, frecuentado por numerosos personajes célebres desde que se inauguró en 1906 (Jeanne Moreau, Jean Ferrat, Serge Gainsbourg,…). La noche en el Hotel Carlton nos traslada al pasado en este elegante edificio de principios del siglo XX que ha sabido alcanzar un equilibrio entre tradición y modernidad.

El primer rumbo que tomamos antes de comenzar las visitas programadas por la Oficina de Turismo de Lausanne es el barrio de Ouchy. Descendemos en pendiente por las calles de la ciudad hasta que comenzamos a vislumbrar a lo lejos el lago Lemán. En Ouchy se encontraba un antiguo puerto pesquero dotado de grandes muelles que aún actualmente mantiene su encanto. Lo primero que vemos es el imponente Hotel Ouchy, un palacio del siglo XII.

Barrio de Ouchy

En el barrio de Ouchy un largo paseo recorre la orilla norte del lago Lemán. Sus aguas se muestras tranquilas a nuestros ojos, plateadas por el reflejo del cielo gris que promete lluvias durante el día. Apenas hay gente, quizás por razones climáticas, entonces el barrio de Ouchy se convierte en un lugar misterioso, lleno de encanto que nos invita a recorrer el paseo del lago. Todavía tenemos tiempo, y eso es lo que hacemos. Mirar a través de los que contemplan tranquilamente sentados los barcos que surcan el lago Lemán, pasear por los pequeños jardines con esculturas, antes de que llegue la hora de visitar el Museo Olímpico de Lausanne, que está muy cerca de donde nos encontramos. También mira a las aguas tranquilas del Lemán.

Recorremos el ancho bulevar a orillas del lago, admirando los espléndidos edificios. Nos quedamos un buen rato paseando, mirando al otro lado de la orilla, bajo la niebla que comienza a bajar, las cimas de los Alpes. Los habitantes de Lausanne disfrutan de este paseo. Muchos se aventuran a tomar un barco que los lleve de crucero de placer por el Lago Lemán, o simplemente lo toman para llegar a otro barrio de la ciudad. Esa misma tarde tendremos la oportunidad de embarcarnos en uno para conocer los encantos del Lago Lemán a bordo, con vistas privilegiadas a la ciudad y a la región que la rodea.

Lausanne, capital olímpica. Visita al Museo Olímpico de Lausanne

La fachada del Museo Olímpico de Lausanne

No podíamos pasar por Lausanne sin visitar el Museo Olímpico, por algo la ciudad es capital olímpica. Lo que no esperábamos es que el museo nos conquistase por su extraordinaria arquitectura, con un diseño contemporáneo que buscamos siempre en nuestros viajes giroscópicos, y por el fantástico recorrido de las salas, donde las innovaciones tecnológicas permiten que comprendamos la historia de las Olimpiadas y nos acercan fielmente al espíritu olímpico.

Pero lo que nos asombra cuando llegamos es que el Museo Olímpico de Lausanne se encuentra en un lugar privilegiado, con vistas panorámicas al Lago Leman. La reciente modernización del inmenso parque donde se encuentra y del edificio contribuye al asombro.

La visita al Museo Olímpico de Lausanne es larga, de casi dos horas. Lo cierto es que hay mucho que ver. Nos sorprende porque no es un museo como otro cualquiera, la museografía es ultra moderna: la interactividad y las imágenes tienen un papel privilegiado; hay más de 150 pantallas a lo largo de toda la visita. El Museo Olímpico de Lausanne se divide en tres niveles en 3000 m2 – donde se exponen 1500 objetos – que muestran el Olimpismo bajo ópticas diferentes. El primer nivel está consagrado al Mundo Olímpico y se hace hincapié en la importancia del movimiento olímpico para nuestras civilizaciones, mostrando la evolución de los juegos antiguos hasta los juegos modernos. Nos entretenemos en la exposición de todas las antorchas olímpicas que hubo desde la primera olimpiada. Me llama la atención la de México, con un diseño moderno.

Nos encantaron los carteles y objetos audiovisuales del Museo Olímpico de Lausanne

A continuación, donde se exponen los diferentes objetos diseñados en cada olimpiada por los diferentes países, vuelvo a pararme en la originalidad del diseño de los mexicanos. Tanto llama mi atención, que creo que dedicaré un día un reportaje únicamente a esto.

En el segundo nivel del Museo Olímpico, observamos la evolución de las prácticas deportivas a través de campeones legendarios que encarnaron el sueño olímpico. En este nivel, los visitantes pueden ponerse en la piel de un atleta corriendo o de otros deportistas practicando el deporte que los llevó a los Juegos Olímpicos.

Y en el tercer nivel, entramos en una villa olímpica siguiendo los pasos de los deportistas en los momentos cruciales de su recorrido. Este nivel está dedicado al Espíritu Olímpico, a los conceptos de competición, performance y superación. El visitante se encuentra con enormes pantallas en las que se visionan diferentes momentos de las olimpiadas. Parece que estamos allí, viviendo esos impresionantes momentos.

El Tom Café, restaurante del Museo Olímpico de Lausanne

En el Museo Olímpico de Lausanne también hay exposiciones temporales en dos salas. Nosotros tuvimos la oportunidad de visionar una exposición de fotografías espectaculares de deportistas de todas las épocas en pleno ejercicio.

Salimos satisfechos del Museo Olímpico de Lausanne, ya que han sabido tratar el tema de las Olimpiadas desde diferentes puntos de vista y hacernos sentir como si estuviéramos viviendo las olimpiadas, metiéndonos casi en el cuerpo de los deportistas.

Restaurante del Museo Olímpico de Lausanne

La Oficina de Turismo de Lausanne nos brindó la oportunidad de comer en el Tom Café, el restaurante del Museo Olímpico. Un restaurante buffé con una gran diversidad de platos típicos de la gastronomía suiza. Una pena que el tiempo no estuviera bueno para disfrutar en la gran terraza de la comida, ya que las vistas panorámicas desde el Tom Café son espectaculares: la inmensidad del Lago Lemán y de los Alpes al fondo.

Pero sí pudimos disfrutar en esta pausa deportiva de un diseño contemporáneo en un café restaurante luminoso.

Jugando a ser olímpicos

Parque del Museo Olímpico de Lausanne

Salimos del Museo Olímpico de Lausanne precipitados, ya que el cielo cubierto promete una lluvia inminente. Una pena no poder visitar con tranquilidad la pista de atletismo en el “Jardín de los records” o del anfiteatro que está delante del Centro de Estudios Olímpicos, después de la plaza Olímpica donde hay está la llama y la estatua del barón de Coubertin.

Pero todavía nos da tiempo a admirar las vistas panorámicas al lago Lemán, y apresurados, jugamos con las originales esculturas de artistas contemporáneos conocidos como Nikki de Saint Phalle o Antoni Tapies. Nos convertimos en campeones olímpicos por unos instantes, antes de comenzar a correr porque la lluvia ya no espera más para caer fuerte, intensa, sobre la ciudad de Lausanne.

Corremos a toda velocidad cual deportistas legendarios imbuidos del espíritu olímpico tras la intensa visita a uno de los museos más importantes del mundo en cuanto a deporte se refiere. Nos llevamos varios recuerdos en forma de imágenes.

Crucero por el Lago Lemán

Llegamos casi empapados a uno de los muelles del barrio de Ouchy donde nos espera un barco que nos llevará en un bonito crucero por aguas del Lago Lemán.

Es cierto que en los viajes que realizamos, cuando nos encontramos con mal tiempo, sentimos no poder apreciar los lugares con sol, pero en seguida le damos la vuelta a ese pensamiento viendo esos mismos lugares con otra luz y podemos jurar que en ocasiones esas otras perspectivas son también bellísimas.

La CGN, Compañía General de Navegación, nos invita a ese crucero por el Lago Lemán. Sabemos que los suizos viven en torno al lago, lo veíamos en Ginebra y en Zurich, y lo vemos ahora en Lausanne. En el verano suizo se bañan en el lago, practican deportes, pasan veladas a sus orillas…los lagos en Suiza están llenos de vida. En invierno seguramente ocurre lo mismo.

Los barcos de la CGN salen del puerto de Ouchy para recorrer el Lago Lemán.

Hoy, a pesar de que el día no está muy bueno, vemos gente embarcarse en uno de los barcos de la CGN, buscando un punto de vista nuevo de Suiza en verano.

Hay barcos de vapor Belle Epoque, clasificados como “Monumento histórico”, aunque hoy nos toca uno más moderno, pero vemos pasar varios barcos de vapor dándonos la sensación de que estamos en otra época.

Iniciamos la travesía con el lago desdibujado, los Alpes envueltos en una neblina, aunque comienza a escampar y decidimos salir a cubierta para disfrutar mejor del trayecto. Las colinas de viñedos se ven magníficas desde el barco, de un verde intenso gracias a los aires tormentosos del cielo. Los barcos de vela se animan a salir, ya que la temperatura es buena y el viento ayuda en la travesía. Las aguas del lago se tornan más azules en contraste con el blanco de las velas. En tierra, entre viñedos, se desliza de vez en cuando algún tren, aumentando la sensación de movimiento.

A bordo de un crucero por el Lago Leman

Pasamos por varios puertos de pueblos cercanos a Lausanne: Cully, Lutry,…En el camino de vuelta de este crucero por el Lago Lemán, la ciudad de Lausanne ya se ve con otra luz, más intensa, y la perspectiva es bella. Parece que el cielo quiere abrir y el sol asomarse. Creo que podremos disfrutar de una tarde magnífica en Lausanne.

Cielo despejado en Lausanne: visita a la belleza del Jardín botánico

Siempre nos sentimos atraídos por la belleza de los jardines botánicos en nuestros viajes. Recordamos rápidamente el Jardín botánico de Funchal, magnífico, al que se llega por teleférico. El Jardín botánico de Lausanne no se encuentra en la parte alta de la ciudad, con vistas imponentes como el de Funchal, pero en belleza y diversidad no se queda atrás.

Con el cielo despejado por fin sobre Lausanne y el sol iluminando las plantas, recorremos este jardín botánico que está en el corazón de la ciudad. Más de 6000 plantas alpinas, medicinales, carnívoras, tropicales,…un auténtico oasis natural para los habitantes de la ciudad.

El color del jardín botánico de Lausanne

La noche de Lausanne: gastronomía suiza, ruta por el casco antiguo y Festival de la Cité

Véronique Jayet, nuestra guía de la Oficina de Turismo de Lausana/Lausanne Tourisme nos acompaña a degustar especialidades de la gastronomía suiza en el “Café de Grancy”, un restaurante de moda en el que pasamos un momento muy agradable aprendiendo más sobre Lausanne. En nuestros viajes giroscópicos aprendemos con la gente a conocer los lugares, son ellos los que nos ofrecen las mejores perspectivas.

Tras saborear las delicias gastronómicas suizas subimos en el metro hacia la parte alta de Lausanne, el casco antiguo. El cielo está amenazante de nuevo, pero ver la ciudad de noche, iluminada no tiene precio.

La cerveza suiza también nos gusta 😉

Siempre me gustaron las ciudades de noche, París, Madrid, Santiago de Compostela,…cambian tanto de noche, parece que se transforman en otra, iluminando sus monumentos, sus calles y plazas. Cuando vamos al día siguiente, sentimos que la noche anterior estuvimos en otra ciudad.

Véronique todavía nos acompaña un rato antes de dejarnos descubrir la ciudad vieja de Lausanne solos. Un gran cartel anuncia que estamos en pleno “Festival de la Cité”, que existe hace tres años ofreciendo un programa veraniego contemporáneo en el que se funden artes escénicas, música, performance, literatura, circo, artes visuales,…El barrio histórico se llena de vida y de juventud durante una intensa semana.

Entramos en la catedral de Lausanne, una joya del arte gótico europeo, construida entre los siglos XII y XIII. Es extraño entrar en ella en el marco del “Festival de la Cité” puesto que no hay bancos ni sillas, por lo que el espacio de la catedral cobra una dimensión extraordinaria. Está teniendo lugar una extraña performance y un grupo de visitantes se reúne alrededor. La noche de Lausanne está siendo extrañamente especial. Fuera, en una plaza hay un grupo de jóvenes bailando con unos cascos luminosos puestos, no se oye música, al parecer solo ellos la oyen. Nos recuerda a una ocasión que visitamos Bucarest, en la que también bailamos al ritmo de una música inaudible en otra noche insólita.

Cedemos al cansancio del día, muchas visitas en poco tiempo, y a la mañana siguiente nos esperan más. Además comienza de nuevo a llover. Por lo que descendemos las escaleras del casco antiguo para tomar de nuevo el metro que nos llevará al también extraordinario hotel Carlton.

Visita al casco antiguo de Lausanne

Temprano por la mañana nos espera nuestra guía Ana Cetkovic para hacer una visita por el casco antiguo de

La torre de la catedral de Lausanne

Lausanne. De nuevo amenaza lluvia, pero aprovechamos mientras el cielo está cubierto para visitar todo lo que podamos del casco antiguo antes de que arrecie. Volvemos a tomar el metro, que está al lado del Hotel Carlton, para subir al casco antiguo de Lausanne.

La ciudad es distinta de día, parece otra si la comparamos con la noche anterior. Admiramos el enorme puente que nos lleva al casco antiguo y comenzamos por la magnífica Catedral de Lausanne, que ya habíamos visitado de noche. Ya no está el grupo del día anterior y están recogiendo los restos del “Festival de la Cité” para volver a poner los bancos y las sillas. Realmente es una bella catedral gótica, nos impresiona el rosetón, una obra de arte del patrimonio artístico europeo, así como el órgano. Continuamos la visita un buen rato antes de salir a una ciudad de nuevo bajo la lluvia.

Cuando nos dirigimos a la Explanada de la Catedral de Lausanne comienza a llover. Sabemos que las vistas panorámicas no van a ser las mismas: los tejados rojos de la Vieja Lausanne pierden luz con el cielo encapotado. Ni siquiera podemos subir a la torre de la catedral que, según dicen, ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad y un panorama de 360º desde la que se puede observar la Torre de Sauvabelin, el ayuntamiento, la Torre Bel Air, el Estadio Olímpico de Pontaise,…Poco a poco se va instalando en nosotros la idea de que esta no será la única ocasión en la que veremos Lausanne. Hay mucho que ver, y también nos encantaría subir al Parque del Ermitage y al punto culminante de la ciudad, donde se encuentra la torre de Sauvabelin.

A las puertas del moderno barrio de Flon

Situado en el corazón de Lausanne, Flon un antiguo barrio industrial que ha sido rehabilitado convirtiéndose en barrio de moda con numerosos restaurantes, clubs, cines, tiendas, espacios de exposición,…Hasta tiene en invierno una pista de patinaje y en verano una playa de arena. Pero más que nada es un barrio de moda con un interesante movimiento cultural.

Este antiguo barrio de viejos almacenes y edificios construidos con la novedosa técnica del cemento armado de fines del siglo XIX y principios del XX, contrasta con la villa medieval. Mirando bajo uno de esos edificios que recuerdan a algún otro de Nueva York, nos quedamos a las puertas del barrio de Flon. Esperaremos a otra ocasión para fundirnos como un habitante más en su atractivo ambiente diurno y nocturno.

El barrio moderno de Flon

En los viajes el tiempo no siempre es el ideal, pero como optimistas viajeros giroscópicos que somos, no dejamos nunca de sacarle partido a cualquier momento e intentar disfrutar de los lugares aunque nieve (como nos ocurrió en algún momento en nuestro viaje a Islandia), aunque haga un calor terrible, o aunque llueva, como está siendo la visita a Lausanne. Es cierto que la lluvia nos impidió ver el casco antiguo por completo y una buena parte del barrio de Flon, pero también sacamos algunas fotos con una luz única que solo regalan los días de tormenta. Y pasamos momentos divertidos corriendo por la ciudad y riéndonos con nuestros guías.

Rumbo a Ginebra

Creo que volveremos a Lausanne. Después de haberla visto con lluvia y habernos perdido algunos lugares, encontramos la excusa perfecta para volver a una de las ciudades más bonitas de Suiza. Otra de las excusas es que suelen organizar una carrera anual por la ciudad, algo dura, pero en la que nos gustaría participar. El Giróscopo Viajero se embarca últimamente en carreras en los diferentes puertos en los que recala, no como profesionales, sino como para querernos fundir con la gente del lugar. Buscamos carreras originales, como la Carrera Nocturna de La Laguna, o como la carrera Correndo pola Costa da Morte por la playa más larga de Galicia, en Carnota. Algo que hace el viaje más especial aún de lo que es.

Rumbo a Ginebra con Swiss traval system, los bonos de los trenes suizos

Por tanto, Lausanne será quizás en el futuro un lugar al que volver y reencontrarnos con nuestros pasos de antaño, buscando de nuevo el espíritu olímpico, surcar las aguas del lago Lemán, el encanto de las callejuelas de la Ciudad Vieja,…y descubrir el moderno barrio de Flon y otros lugares que apenas pudimos ver en nuestro primer viaje a Lausanne. Suiza engancha, enamora, es un lugar al que se regresa. Ahora nos espera Ginebra, otra de las ciudades que vive mirando al lago Lemán, en ella descubriremos algo más que una ciudad histórica y el famoso Jet d’eau, creo que nos espera en Ginebra una ciudad de arte y cultura contemporánea.

Preparados para la siguiente etapa de nuestro viaje a Suiza: Ginebra

Agradecimientos

En primer lugar, agradecemos a la Oficina de Turismo de Suiza en España por darnos soporte en este inolvidable viaje a Suiza. En especial a Elena Affeltranger Media Manager en Suiza Turismo, que organizó toda la estancia.

Gracias a Véronique Jayet responsable de My Lausanne y Lausanne Tourisme que nos acompañó en la noche de Lausanne, degustando especialidades de la gastronomía suiza en el “Café de Grancy”, un restaurante de moda lleno de ambiente, y un paseo por el casco antiguo.

Gracias también a nuestra guía Ana Cetkovic, española afincada en Lausanne y gran especialista de la ciudad. Pasamos buenos momentos con ella, a pesar de la lluvia. Tal vez en la próxima ocasión nos dé tiempo a visitar el casco antiguo y el barrio de Flon más detenidamente.

Al Carlton Lausanne boutique Hotel, que nos alojaron en una de sus magníficas habitaciones, y nos permitieron disfrutar de una gran comodidad y un estupendo servicio en este hotel con historia.

También agradecemos el crucero en barco a la CGN , que a pesar de las nubes fue magnífico. Igualmente a Swiss Air, que nos facilitaron deliciosos vuelos y a Swiss Travel System, que nos ofrecieron un pase en tren permitiéndonos recorrer Suiza y disfrutar de su fásantico paisaje.

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