Las casas de Santana, casas de cuento en la isla de Madeira

De repente, casas de cuento en la isla de Madeira
De repente, casas de cuento en la isla de Madeira

Las Casas de Santana de la isla de Madeira son como casas de cuento. Nunca pensé que entraría en una de esas casas que tantas veces imaginé en las historias que me contaban mis padres cuando, en aquellas noches mágicas, me metía en cama con ellos para escuchar una vez más la mismas fábulas. En realidad me inventaba casas de todas las formas, una mezcla de casa de chocolate de Hansel y Gretel, la casa de paja que tira el lobo con los cerditos dentro, o las casas de otros personajes imaginarios inventados por mis padres. Todavía recuerdo la de Renato y Torcuato,…o la del dueño del perro Toby.

Recordé todas esas casas cuando visitamos las casinhas de Santana en nuestro reciente viaje a la isla de Madeira. Aparecen de repente, una estampa hermosa y perfecta que nos deja sin palabras: un conjunto de casas triangulares que asoman desde su rincón atrayéndonos con su colorido.

Es temprano por la mañana y todavía no hay demasiados turistas, por lo que podemos visitar las casas de Santana con tranquilidad y apreciarlas en todo su esplendor. Esta primera imagen de las casinhas nos impacta por su belleza, por lo que nos detenemos unos instantes, fascinados, antes de iniciar el recorrido.

Madeira es la isla de las flores
Madeira es la isla de las flores

No habíamos visto nunca unas casas como las de Santana. Al parecer son vestigios de construcciones primitivas de paja y madera que había por toda la isla de Madeira. El tipo de construcción más típico es el de casas triangulares, con un grueso tejado de paja que la cubre por completo de arriba abajo. En el pequeño espacio de la fachada está la puerta, dos ventanas bajas y una alta. No sólo la forma atrae nuestra atención, también el color: el blanco de la fachada contrasta con el azul de los marcos, y con el rojo de las cenefas que hay bajo las ventanas, las cuales hacen juego con el rojo de la ventana de arriba. Viendo las Casas de Santana por fuera podríamos pensar que su interior es pequeño, pero son bastante amplias, incluso algunas con dos plantas.

Jardines poéticos rodean las casas de Santana

La belleza del conjunto aumenta porque las casas están rodeadas por jardines de flores de especies diferentes que poseen cierta belleza poética. Pequeños parterres de flores aquí y allá que nos recuerdan al diseño de los jardines ornamentales que pudimos ver en otros viajes en pueblos y ciudades de Portugal. Realmente los portugueses dominan el arte floral y saben, como en pocos lugares, embellecer sus ciudades y decorar calles, plazas y monumentos en épocas de fiesta o con motivo de algún acontecimiento. Tuvimos la suerte de verlo recientemente en la localidad de Vilanova de Cerveira, al norte de Portugal, en su eventoCrochet sai a rua”. Y ese sentido estético que nos lleva de la mano de la belleza también lo estamos viendo en nuestro viaje por Madeira.

¿No son magníficas las flores de Madeira? Corazón de Protea
¿No son magníficas las flores de Madeira? Corazón de Protea

En Madeira las flores son protagonistas, se encuentran por todos los lugares de la isla. Flores que en Europa compraríamos en tiendas, aquí nacen en cualquier rincón. Por algo en la isla de Madeira las flores reciben todo un homenaje en el mes de mayo, en plena primavera, en la célebre Fiesta de la Flor de Madeira.

Estrelicias, hortensias, lantanas, orquídeas, azucenas, rosas,… decoran las casas de Santana en pequeños jardines con nombres poéticos como “jardim da levada. Y por supuesto maçarocos, esa hermosa flor violeta que contiene cientos de florecillas que descubrimos en nuestro viaje a Madeira. Pero también extrañas especies de arbustos, dragos y helechos gigantes que sólo habíamos visto en la isla de Tenerife. Pequeños bancos de palos entrelazados completan el conjunto. Parece que están ahí puestos para que los visitantes se saquen fotos.

Paisaje de Santana
Paisaje de Santana

Es innegable que las casas de Santana tienen ese aire de lugar de exposición, me atrevería a decir que artificial. Las más vistosas se concentran en el centro del pueblo, y en algunos momentos la afluencia de turistas es tal que apetece salir de allí para buscar un lugar más tranquilo.

Sin embargo, la visita a las casas de Santana vale la pena, sólo por contemplarlas, rodearlas y sentarse en los bancos junto a los jardines observando cada detalle. Todavía existen 120 casa en Santana, muchas de ellas habitadas. No hay más que pasear por el pueblo para ver casas que, más que de escaparate, son casas con vida. También vale la pena la visita por el entorno magnífico de campos de cultivo y vistas del mar al fondo. Y no sólo eso: Santana es un lugar privilegiado en la isla, ya que de las afueras parten algunas rutas de senderismo, una de las razones de nuestro viaje a Madeira. Y además podemos adentrarnos en el magnífico Bosque de Laurisilva, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Recorrido por la belleza de las Casinhas de Santana

Mientras algunos viajeros giroscópicos se dirigen a visitar el Parque Temático de Madeira que hay en Santana, con sus pabellones multimedia y espacios dedicados a la evolución, la naturaleza y las tradiciones del archipiélago de Madeira, nosotros preferimos quedarnos a impregnarnos del espíritu de fábula de las Casas de Santana.

En Santana hay otro tipo de casas, cubiertas completamente de paja
En Santana hay otro tipo de casas, cubiertas completamente de paja

Recorremos pues las casinhas por la calzada empedrada que las rodea. Cada una de ellas tiene una función: una es la oficina de turismo, y otras dos tiendas de artesanía típica de Santana. Incluso podemos admirar el trabajo de una artesana que teje sus obras al tiempo que las expone. Pasamos también por una dulcería tradicional…Pero al lado de estas también hay casas que parecen habitadas, otras tienen otros elementos que no tienen las anteriores: están cubiertas completamente de paja, incluida la fachada y la puerta. Detrás de las casinhas de Santana nos sorprenden impresionantes huertos y campos de cultivo que desembocan en el mar allá en un horizonte no muy lejano.

Cerca de la iglesia blanca de Santana hay otra casinha, y un camino de losas y piedras pintadas con caras al estilo cubista nos conduce a ella. Nos paramos en cada una de las caras por si tienen algo que decirnos a través de esa confusión de planos, líneas y colores. Hay muchas con cara doble que tienen la misma expresión, y todas tienen esos rasgos desencajados propios del Cubismo.

La Casa de las Flores de Santana
La Casa de las Flores de Santana

Delante de la Casa de las Flores hay un jardín de rosas, que imagino estarían bellísimas en pleno mes de mayo. Y un banco en el que parece que se sientan todos los visitantes, y no es de extrañar, ya que la Casa de las Flores es de las más bonitas de Santana. Quizás precisamente por eso, por las flores que la adornan por toda su fachada. Inmensos ramos de flores de colores que se entremezclan. Petunias delicadas colgantes en las ventanas, y extrañas flores llamadas proteas que nos hipnotizan con sus dedos afilados. Esta original tienda de flores se publicita con un impresionante ramo hecho con la flor símbolo de Madeira: el ave del paraíso. Y bulbos para que el viajero se lleve flores de Madeira de vuelta de su viaje a la isla, el mejor de los recuerdos.

Flores para llevar de recuerdo de nuestro viaje a Madeira
Flores para llevar de recuerdo de nuestro viaje a Madeira

Rutas de senderismo a algunos puntos culminantes de Madeira

Todavía nos espera la vereda de Pico Ruivo (PR.1.2.), una de las rutas de senderismo que salen de Santana, que nos llevará a la cima de Madeira. Pero la niebla que sube a menudo por estas montañas no nos dejará ver las vistas panorámicas que alcanzan el mar. De Santana también parten otras rutas de senderismo que llevan a algunos puntos culminantes de Madeira, como la ruta de Achada de Teixeira, que nos lleva a uno de los puntos culminantes de la zona: 1592 metros de altitud. Y permite ver  esos monumentos geológicos extraordinarios conocidos como o Homem em Pé” (“hombre de pie”) y la “Cara”.  También está la vereda de Caldeirão Verde (PR.9), con vistas panorámicas espectaculares. En el próximo viaje tal vez nos adentremos al Bosque de Laurisilva a través del Parque Forestal das Queimadas, y bajemos en el teleférico que regala vistas grandiosas de la Reserva Natural de A Rocha do Navío, integrada en la Red Natura 2000 por su gran diversidad de hábitats naturales.

Todavía tenemos tiempo de visitar el mercado de agricultores de Santana que se desarrolla lejos de la actividad turística, a pesar de que las Casas de Santana están justo enfrente. Una ocasión para conocer frutas y verduras de la isla de Madeira que salen directamente de las plantaciones que vemos alrededor de Santana. No nos vamos sin haber comprado algunos productos que degustaremos satisfechos por la noche en Funchal.

Hoy no podemos ver las panorámicas desde Pico Ruivo, la cima de Madeira
Hoy no podemos ver las panorámicas desde Pico Ruivo, la cima de Madeira

Reunidos de nuevo para continuar nuestro viaje por Madeira, salimos de Santana complacidos por haber visto las célebres casinhas. Con la emoción de haber estado en uno de los escenarios de los cuentos de la infancia.

Cómo llegar a Santana

De Funchal a Santana hay 40 km de distancia, y hay que tomar la carretera regional (ER 101) que discurre por el interior de la isla de Madeira. O si no, la Vía Rápida (Via Expresso) que va por el litoral este.

 


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