La Tramuntana Oriental: Pollensa, el Santuario del Puig de María y Alcudia

Con la visita al noroeste de Mallorca estábamos cerca de concluir nuestra ruta por la Sierra de la Tramuntana, atravesando el norte de la isla siguiendo la ruta panorámica por la costa regada de calas fascinantes y pueblos inolvidables. 

La ciudad amurallada de Alcudia
La ciudad amurallada de Alcudia

Llegamos a Puerto de Pollença desde Soller, esta vez a través de la carretera del interior en vez de atravesar el camino de la costa que habíamos seguido hasta ahora. Ciertamente nos perdimos una de las mejores calas de Mallorca, Sa Calobra, pero optamos por el interior para ahorrar tiempo y disfrutar con más calma de la costa nororiental de la isla.

Puerto de Pollença y el Cabo Formentor

La sucesión de playas de Puerto de Pollensa hace difícil la elección cuando se tiene poco tiempo. La más grande es la de Llenaire, con el balcón del paseo marítimo por donde se pasea al atardecer.  Can Cullerassa y su pinar ofrecen sombra y un espacio perfecto para poner la toalla y dormir la siesta y Can Albercuix es la más pequeña pero coqueta junto al Paseo de Voramar. Al disponer de sólo un día optamos por hacer una escapada en coche hasta el cabo Formentor, disfrutando de un recorrido sinuoso y panorámico que nos recuerda mucho a Madeira.

La hilera de coches que aparcan en el arcén de la carretera nos va señalando que estamos cerca de la playa de Formentor, que como un guante queda protegida por la media luna de la bahía de Pollensa. Sus aguas calmadas y sus aguas azuladas invitan al baño, aprovechando que en septiembre no hay tanto turismo en la zona. Desde la playa la carretera continúa para los que quieran disfrutar de un atardecer sereno.

Alcudia

Murallas de Alcudia
Murallas de Alcudia

Tras las murallas que hoy traspasan “ejércitos” de turistas se protegieron los nobles que pretendían salvar el pellejo de la la Revuelta de las Germanías, uno de los conflictos medievales más importantes del Levante, y que en Valencia y Baleares tuvo especial virulencia. Los sublevados, esencialmente trabajadores de los gremios se alzaron contra la nobleza y el Gobernador general de la isla, llevando una intensa “limpieza” en el Castillo de Bellver. Formaron su propio autogobierno hasta que Carlos I envía un ejercito para sofocar la revuelta y ayudar a los nobles enclaustrados tras las murallas de Alcudia.

Tanto de noche como de día Alcudia luce bella, llena de restaurantes y comercios donde tanto la gastronomía como las artesanías se trabajan aún con paciencia.

Pero en Alcudia, además de comer bien no hay que perderse la visita al pequeño teatro romano, uno de los más antiguos de la Hispania, y también uno de los más diminutos (con un aforo de 2000 personas). La iglesia parroquial de San Jaume con su museo religioso, el cementerio y el Oratorio de Santa Anna (del siglo XIII) merecen moverse a pié con las murallas como referencia del centro histórico.

Pollensa

Desde el hotel de Port de Pollença madrugamos para aprovechar el día, sin ni siquiera desayunar para tomarnos el primer café en la plaza del centro histórico de Pollensa, a apenas quince minutos hacia el interior. Pese a ser temprano el ambiente de la Plaça Major es ya de domingo, animado, con las terrazas llenas y con un improvisado concurso de bicicleta freestyle frente a la iglesia de Mare de Déu dels Àngels. Esta iglesia parroquial en la Plaça Major fue donada a la Orden de los Templarios para agradecer su contribución en la conquista de Mallorca que impulsó el rey Jaime I de Aragón.

Iglesia de Mare de Déu dels Àngels
Iglesia de Mare de Déu dels Àngels

En este pequeño pueblo de Pollensa mentes como la de Winston Churchill,  Agatha Christie o Peter Ustinov descansaban la vista con el tránsito de la gente, unos agradeciendo que el único desembarco fuese el de los contados turistas ingleses en aquella época, y otros quizá tejiendo historias para sus novelas o papeles de cine.

El conjunto de monumentos de Pollensa es de lo más completo, por un lado el Convento de Santo Domingo, alberga un Festival Internacional de Música, un ayuntamiento que fue un convento de jesuitas (Monti-Sion), hay santuarios medievales como el Roser Vell o el del Calvario al que se llega subiendo más de 300 escalones, una Iglesia Parroquial con elementos barrocos, la Fuente del Gall en la Plaza de l’Almoina símbolo de Pollensa,  y hasta un Puente Romano, que no es tal porque es de factura medieval pero cuyo nombre no se lo quita nadie.

Excursión al Puig de la María

Después de un paseo por el centro de Pollensa preguntamos por el camino que conduce al santuario del Puig de María – conocido también como Puig de Pollença o Nuestra Señora del Puig-, y pronto dimos con un mapa que marcaba el itinerario denominado R10 Ascensión al Puig de María, dentro del las Rutes de la Biodiversitat. Es muy fácil localizar el punto de partida ya que hay varias señales de madera, pero por si no lo encontráis está situado en el kilómetro 51,9 de la carretera Ma-2200.

Pollensa desde lo alto
Pollensa desde lo alto

Entre encimares vamos zigzagueando, a veces atajando las curvas por caminos, y disfrutando de las vistas de Pollensa, que sin ascender mucho (apenas 330 metros) se antojan fascinantes por la limpieza del aire y la belleza del paraje. La subida no tiene mucha dificultad, y sólo en el tramo final se empina, haciéndose algo exigente por las piedras desgastadas que se apiñan.

Subida al Puig de María
Subida empedrada al Puig de María

El entorno de la ermita lejos de estar agreste y salvaje permite descansar en bancos a la sombra de los árboles, reponiendo las fuerzas con un buen bocadillo, hacer una barbacoa, o refrescarse y tomar algo en el bar restaurante anexo, como por ejemplo un “Arròs brut”.

El monasterio fue fundado en el siglo XIV, en el año 1348 y aquí las monjas educaban a las hijas de la nobleza de la región. La religión católica se encargó de crear sus apariciones (les dones de Can Sales a las que se les “apareció” la Vírgen en el siglo XIV) y fomentar su peregrinación. Curiosamente, y pese a lo que se podría pensar el nombre de Puig de María no proviene del latín, ni de la Cristiandad, si no del topónimo árabe  al-mariyät, que vendría a significar “lugar desde donde mirar” que simplemente mirando desde lo alto podemos entender que fue un punto estratégico para vigilar el territorio circundante.

En el monasterio se puede hacer noche, durmiendo en las celdas que se ofrecen como alojamiento, y forma etapa de la Ruta de Pedra en Sec (GR 221), que conecta el Refugio de Son Amer con el del Pont Romà.

Después de dos horas y media estábamos otra vez junto a la carretera que rodea Pollensa, y desde donde iniciaba la excursión. En realidad el trayecto de subida Puig de María es de una hora aproximadamente, con otra hora para regresar.

Información y Horario de visitas del restaurante del Monasterio del Puig de María

Del 1 de octubre al 31 de marzo, abre de 9 a 18 h. y desde el 1 de abril al 30 de septiembre, de 8,30 a 20,30 h. El teléfono del refugio es el 971 184 1 32

Satisfechos con la visita emprendimos la bajada, siempre más ligera y rauda, con la mente puesta en nuestra última parada, Palma.

Visita fugaz al centro de Palma de Mallorca

Cruzamos la isla por última vez en esta ocasión por la carretera MA-13 que velozmente nos permite llegar hasta Palma para disfrutar de unas horas de la capital mallorquina, paseando por los alrededores de la Catedral.

Catedral de Palma de Mallorca
Catedral de Palma de Mallorca

Mapa de las localizaciones en la Ruta por la Tramuntana Oriental

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