Irán

No te aflijas: la belleza volverá a regocijarte con su gracia;
la celda de la tristeza se convertirá un día
en un jardín cercado lleno de rosas.

Hafez de Shiraz

Guiadeiran.es es nuestra primera guía de Ásia y, por casualidades o por el destino, le ha tocado a Irán ser el primer paso del Giróscopo Viajero por las inmensidades de ese continente precioso. Irán, para bien y para mal es un país especial. Lo es por sus encantos, por su naturaleza exuberante, sus bosques del norte, sus nieves sobre los Montes Zagros, sus planicies y altiplanos, sus desiertos y sus costas. Lo es por su compleja y turbulenta historia, por las características de régimen político y por las normas que los viajeros deben cumplir obligatoriamente.

La región en donde se sitúa hoy Irán ha sido una de las cunas de la civilización compleja en la tierra, origen de la agricultura y los primeros Estados del mundo. Mesopotámicos, asirios, persas, iranios, turcomanos, griegos, mongoles, comerciantes de todo el orbe han recorrido sus desiertos y echado raíces en sus ciudades. Su patrimonio monumental, grandioso y diverso lo atestigua, pues Oriente Medio, como Europa, como el mundo, no son más que crisoles donde los seres humanos se encuentran y reúnen, para cooperar o para enfrentarse.

Precisamente, Irán como la mayoría de los países de región ha sufrido de los avatares de la historia. Guerras y dirigentes que no han pensado en la gente, sino en intereses que poco tienen que ver con los derechos y los deseos humanos. Irán comienza a abrirse tras 35 años donde revoluciones, guerras y conflictos han aislado y hecho sufrir a la población. En 1979 una revolución derrocaba la dictadura del Shah pero el resultado fue una teocracia que limitaba los derechos de los ciudadanos. Después, la guerra con Irak y el final de la Guerra Fría hicieron que Irán se convirtiese en un lugar poco frecuentable, con una imagen muy negativa derivada en parte de los actos de su gobierno. El conflicto sobre el programa nuclear fue el último elemento de un cóctel peligroso que por suerte no ha llegado a explotar. Las sanciones económicas y el empobrecimiento derivado del bajo precio del petróleo, junto a la llegada al gobierno iraní de una corriente más moderada y liberal, han permitido llegar a acuerdos internacionales y rebajar la tensión. Anuladas parte de las sanciones, Irán se abre al turismo deseoso de cambiar su imagen y reflotar la economía. Con 80 millones de habitantes y un cuarto de su población con menos de 15 años, el país necesita divisas y esperanzas. Los turistas son recibidos con los brazos abiertos en un país precioso y lleno de lugares y paisajes de interés, pero cuyo mayor tesoro es una población amable y acogedora.

Irán es un país especial que exige, a pesar de la creciente liberalización, tener en cuenta ciertos detalles. Las leyes no son las mismas que en Europa y la situación de la mujer no es la misma. Un código vestimentario estricto, sobre todo para las mujeres, está en vigor. El uso del pañuelo por las mujeres es obligatorio y los hombres no deben ir en pantalón corto. Los contactos entre los sexos están muy limitados y tipificados, el alcohol está prohibido y la censura existe, aunque los iraníes sean capaces de ser mucho menos ortodoxos de lo que parece. Por último, las criticas al gobierno no están autorizadas y hay que solicitar un visado para visitar el país, de la misma manera que los iraníes deben pedirlo para entrar en Europa o América. La diferencia es que los europeos y latinoamericanos lo obtienen sin problema, a no ser que sobre su pasaporte haya un sello de visita en Israel. Qué existan todas estas condiciones, y que las cumplamos para visitar Irán, no significa que estemos de acuerdo con ellas, pero hoy son condición sine qua non para conocer este magnífico país. Son la puerta de entrada para poder compartir nuestras ideas, opiniones y visiones del mundo con personas mucho más abiertas y amables de lo que pensamos.

Los iraníes quieren demostrar que dentro de Irán hay diversas visiones de la religión, el Estado y la sociedad. Se puede estar de acuerdo o no, pero el dialogo, el debate respetuoso siempre será más útil y productivo que la confrontación dogmática. Quizá únicamente por eso merezca la pena hacer un viaje distinto, un viaje de descubrimiento. Un viaje de viajero para descubrir la Persia legendaria que terminó en las columnas de Persépolis y Susa; que se declinó en aromas especiados de la Ruta de la Seda, en los poemas hedonistas de Hafez, en la ciencia y el arte precursor del Islam más abierto. Un viaje para escuchar los sueños actuales de millones de iraníes.

Visite nuestra guía de Irán para informarse de todo lo que necesita antes de iniciar ese viaje único que no le dejará indiferente.

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