Funchal, ciudad caleidoscópica que mira al Atlántico (Madeira). Parte II

De pronto el azul, la inmensidad, lo que esperamos cada vez que doblamos una callejuela de Funchal, lo que buscan nuestras miradas desde que nos despertamos temprano por la mañana. El Atlántico, ahí está, sereno, espléndido como siempre, con todos sus pequeños espejos brillando y jugando con los colores de la ciudad, trayéndonos una y mil imágenes de un caleidoscopio en movimiento constante y tenaz.

De repente el Atlántico...Playa de Funchal
De repente el Atlántico…Playa de Funchal

Estamos en una isla claro, Madeira, vamos a ver el tan deseado mar durante días, ¡qué felicidad!, ahí siempre presente, ese mar de aguas deliciosas que probaremos estos días, favorecidas por las corrientes y la latitud donde se encuentra la isla. En frente las islas Desertas que algunos viajeros se aventuran a conocer. Nosotros esperaremos al siguiente viaje a Madeira, en este no nos cabe todo. Acabamos de llegar y ya sabemos que deseamos volver a esta isla mágica que nos está encandilando.

Jardines, paseo marítimo y puerto. Funchal: punto de partida hacia otras islas

Comenzamos nuestra ruta por Funchal en el casco antiguo. Nuestro caleidoscopio sigue girando, más pedazos de formas y colores construyen imágenes que conforman la ciudad. El paseo marítimo de Funchal se pierde en el horizonte, una amplia avenida por la que es un placer pasear, mirando al mar, pasando por pequeños jardines, modernas esculturas que hablan de la emigración, de personajes ilustres,…

Puerto de Funchal, de ahí parten los catamaranes para avistar delfines y ballenas
Puerto de Funchal, de ahí parten los catamaranes para avistar delfines y ballenas

En el puerto descansan yates, catamaranes y barcos que llevan a los viajeros a surcar el Atlántico en busca de ballenas y delfines. Es los días venideros tendremos la oportunidad de navegar en un catamarán y ver nadar a delfines sin miedo a nuestro lado, felices por vivir en estas aguas tranquilas. La ruta en catamarán nos llevará a los espectaculares acantilados del Cabo Girão, bajo el que nos daremos un chapuzón inolvidable, y por la costa de Funchal. Veremos la ciudad a lo lejos, siempre bella y caleidoscópica.

El muelle en el que se concentran los restaurantes más lujosos de la ciudad, parrilladas de marisco y gastronomía de Madeira para aquellos que deseen comer mirando al mar. Cafés encantadores y modernos. Constatamos una vez más que la ciudad de Funchal es abierta y contemporánea, invitando al viajero cosmopolita a entrar en ella.

Desde el catamarán que nos lleva a encontrarnos con delfines y ballenas, vemos la bella Funchal, caleidoscópica
Desde el catamarán que nos lleva a encontrarnos con delfines y ballenas, vemos la bella Funchal, caleidoscópica

Colorido de los jardines de una urbe florida, estructuras geométricas llenas de plantas y flores autóctonas: aves del paraíso, agapantos, maçarocos …Es un placer pasear por el Parque de Santa Catarina, que se encuentran al lado de la quinta Vigía, donde vive el presidente, estanques con bancos alrededor donde se sientan parejas abrazadas que más tarde encontraremos mirando al mar, paseando su amor por la ciudad en pausa constante. Una pequeña capilla embellece la postal que tenemos ante nosotros: unas vistas panorámicas de la ciudad de Funchal, tan bellas de día como de noche.

Colores del Parque de Santa Catarina
Colores del Parque de Santa Catarina

El perro del presidente saluda cariñoso a todos los viandantes, quienes se acercan a acariciarlo, antes de entrar en el jardín situado en una zona alta desde el que puede verse llegar los trasatlánticos de todo el mundo. Enormes barcos que ocupan el puerto de Funchal durante un par de días, cuyas lucecitas por la noche parecen luciérnagas que parpadean en el negro del mar.

Continuando por el paseo marítimo nos topamos con el museo del célebre jugador de fútbol nacido en Madeira, Ronaldo, un auténtico culto a su persona visitado por una gran cantidad de aficionados año tras año. Hacemos una parada para probar uno de esos deliciosos helados de bolo de mel, una especialidad de Madeira convertida en helado. Y seguimos hasta una fortaleza declarada autónoma por un personaje amante de los gatos que nos invita a entrar para ver las magníficas vistas desde las alturas.

Amor en el Parque de Santa Catarina
Amor en el Parque de Santa Catarina

Poco después, el Design Centre Nini Andrade Silva, situado en el emblemático edificio do Molhe, Fortaleza Nossa Senhora da Coceição, y el puerto desde el que salen todos los días soberbios ferries a Porto Santo, la isla que forma parte del archipiélago de Madeira junto a las Ilhas Desertas y las Ilhas Selvagens. La llamada isla dorada, una paraíso por descubrir tanto en invierno como en verano. Vale la pena visitarla y quedarse dos días para disfrutar de todo lo que puede ofrecer. Un solo día es poco, sobre todo teniendo en cuenta el precio del ferry. Lejos de la locura turística de otras islas del mundo, muchas de las cuales acabaron con la línea de costa con construcciones horrendas, Porto Santo ofrece un turismo sostenible y relajado. El tiempo no existe en esta pequeña isla en la que podríamos pasar horas caminando por la orilla de su magnífica y larga playa de arena fina de propiedades curativas, dándonos un chapuzón en esas aguas cristalina.

Porto Santo, la isla dorada
Porto Santo, la isla dorada

O recorrer las dunas, quedarse extasiados ante el Pico de Ana Ferreira, una formación geológica única, contemplar la isla desde cualquiera de los miradores: el de Portela, donde están los fascinantes molinos de viento o el del Pico das Flores,…

Quisiéramos quedarnos en Porto Santo sin pensar en el tiempo, sólo mirando el azul turquesa de esas aguas, el horizonte de esa inmensa playa que nunca se termina,…Pero todavía estamos en Funchal, despertamos pues del sueño del viaje a una isla en la que pronto estaremos o en la que quizás ya hemos estado…

Playas de Funchal. El tiempo se para en el Fuerte de Santiago

Caleidoscopio marino de Funchal
Caleidoscopio marino de Funchal

Volvemos al punto de partida de donde sale el teleférico de Funchal. El amarillo es constante en la ciudad de Funchal, un color intenso que quiere competir con el azul acentuado del mar y el verde de las laderas o de los jardines de Madeira. Este arco iris de color hace más bella y atrayente aún la ciudad si cabe. Vemos postales por todas partes, un muro amarillo enmarca perfectamente la imagen del mar y de un faro a rayas blancas y verdes, el faro de Funchal. Nos acercamos para ver de donde proceden los gritos de gozo de la juventud: hay una playa de piedras y las aguas cristalinas invitan al baño. Estos días podremos disfrutar de ellas, a pesar de la molestia de caminar sobre guijarros, nadando como si fuera en una piscina, con vistas privilegiadas a Funchal.

La vista nos conduce hacia un punto ineludible de Funchal, la curiosidad por acercarnos a esta belleza amarilla: el Fuerte de Santiago. El que se convertirá en uno de mis lugares favoritos de Funchal en nuestro viaje a Madeira. Paseando por la ciudad, uno de nuestros placeres diarios, siempre terminamos en el Forte de São Tiago, fundiéndonos en ese amarillo insondable, sentándonos en el calor de la barra de cemento – donde la gente contempla el mar o se pierde en sus pensamientos – que nos permite ver la pequeña playa de São Tiago, un rincón idílico en el corazón de Funchal. Niños bañándose en esas aguas cristalinas, gente tomando plácidamente el sol en la rampa por donde bajan los barquitos de pesca.

Pequeña cala al lado del Fuerte de São Tiago
Pequeña cala al lado del Fuerte de São Tiago

Nos acercamos a ver el fuerte y nos sentamos en una plaza a tomar una cerveza. Funchal está lleno de rincones para pararse a tomar algo, lugares deliciosos y apacibles que invitan a la relajación. Desde aquí se ve el mar y por una callejuela se desciende a la playa de Santiago. En un recodo, los marineros arreglan sus barcas, mientras charlan a la sombra. Bañistas y marineros se funden en un mismo momento en uno de los lugares más bellos de la ciudad. Escenas de la vida cotidiana que se repiten a lo largo de nuestra estancia en Funchal.

Disfrutamos tranquilamente de la placidez del momento, de nuevo este pararse serenamente simplemente para gozar, sin las prisas que nos invaden, parando el tiempo. Me asomo al patio del Forte de São Tiago, y hay un coche antiguo que me traslada a otra época. Más adelante, otra puerta se abre a un restaurante exclusivo con vistas al mar que sólo unos pocos pueden disfrutar. Me gusta mirar a las torres redondas del fuerte, flores rojas cruzándose en mi campo de visión, veo fotografías por todas partes. Madeira es un lugar lleno de imágenes para los fotógrafos apasionados.

Líneas y curvas del Forte de São Tiago
Líneas y curvas del Forte de São Tiago

Funchal de noche. En junio, el Festival del Atlántico: espectáculo musical de fuegos artificiales

Atardece en Funchal, continuamos nuestro recorrido por la Travessa do Forte, una calleja estrecha que nos conduce al Complejo balneario de Barreirinha, piscinas con acceso al mar, tumbonas en un solárium. Pero lo que nos llama la atención es el bar que se encuentra allí, las terracitas donde la gente toma algún cóctel delicioso de fruta, un café o una Coral fresquita mientras disfrutan de buena música y miran al mar. El Barreirinha bar café, un buen lugar para estar en cualquier momento del día o de la noche, también hay conciertos. En varias ocasiones nos sentaremos en esta terraza a reposar después de una larga jornada de levadas, excursiones o cayoning.

Bajamos por el Largo do Socorro y constatamos una vez más que el arte sigue siendo protagonista en esta ciudad, puertas y muros decorados. Desembocamos en una bonita plaza llena de ambiente en el Barrio de Santa María, allí se encuentra la Capilla do Corpo Santo, gótica y manierista. La calle que baja está llena de restaurantes donde huele bastante bien, y comienza a asaltarnos la gula, es que es difícil resistirse a las especialidades gastronómicas de Madeira. Pero preferimos buscar otro lugar para cenar, ya que encontramos bastante turística esta calle del Barrio de Santa María.

Barrio de Santa María y capilla do Corpo Santo. Funchal está lleno de encantadoras placitas
Barrio de Santa María y capilla do Corpo Santo. Funchal está lleno de encantadoras placitas

Desde que llegamos, intentamos informarnos de restaurantes locales, sencillos preguntando a los habitantes de Funchal y a los trabajadores de la Asociación por la promoción de Madeira y Porto Santo, o guiándonos por nuestro propio sentido. Alejándonos un poco de las zonas más turísticas, con sólo adentrarse unas calles hacia el casco viejo, encontramos restaurantes entre callejuelas, con terrazas donde ofrecen la gastronomía típica de Madeira, cocina casera a muy buen precio. Los platos son una delicia, abunda el pescado y destacan las especialidades de pez espada y atún en escabeche, acompañado de milho frito o cocido (maíz frito o cocido), una delicia que nos conquistó por completo. Sin olvidar el indispensable Bolo do caco, un pan de harina de trigo o de maíz con aceite y ajo. De entrantes, están las lapas a la plancha y de bebida típica de Madeira, encontramos refrescos de maracuyá y cerveza suave de la marca Coral e Imperial.

Delicioso plato de pez espada, maíz frito y plátano, típico de Madeira
Delicioso plato de pez espada, maíz frito y plátano, típico de Madeira

Las noches de los sábados de junio llenan Funchal de gente de todos los rincones de la isla, atraídos por el espectáculo pirotécnico y musical que se celebra desde hace algunos años en la bahía de la ciudad: el Festival del Atlántico. Tuvimos la suerte de haber sido invitados por la Asociación de Promoción Turística de Madeira y Porto Santo a un rincón desde el que los fuegos se ven muy bien, aunque a estoy segura de que la los cientos de personas apostados a lo largo de toda la bahía veían también perfectamente el espectáculo.

El Festival del Atlántico, espectáculo musical de fuegos artificiales en la bahía de Funchal
El Festival del Atlántico, espectáculo musical de fuegos artificiales en la bahía de Funchal

Reina el silencio antes de la primera traca y en poco tiempo el cielo estrellado de Funchal se llena de luz y color, acompañado de una música dedicada a un país cada semana. Parece ser que en Año Nuevo estos fuegos artificiales son todavía más espectaculares, ya que tienen lugar por toda la línea de costa. En verano es agradable asistir al Festival del Atlántico que, además de regalarnos los siempre bellos fuegos artificiales, nos propone conciertos en la calle llenando de ambiente las calles de Funchal.

Músicos aficionados también se unen a la fiesta y en alguna callejuela de la ciudad pudimos sentarnos cómodamente en sillones para disfrutar del virtuosismo de la música de jazz interpretada por unos jóvenes talentos. Y tomar unas copas a precios más que razonables.

El ambiente nocturno en las calles de Funchal es interesante, a media luz puede uno sentarse en cualquier terraza o pub y disfrutar de una noche con temperaturas perfectas, ya que el clima en Madeira es ideal, sin exceso de calor ni de frío.

Sábado noche, concierto de jazz en las calles de Funchal. Madeira, Portugal.
Sábado noche, concierto de jazz de unos jóvenes talentos en las calles de Funchal. Madeira, Portugal.

La noche estrellada de Funchal nos acompaña de camino a nuestro apartamento que, por fortuna, se encuentra a un paso del centro – la mayoría de los viajeros suele alojarse en la zona hotelera contigua a la ciudad (a penas un kilómetro del centro), bien acondicionada, pero que parece más bien una isla de la que parece que cuesta salir.

No fue cosa de un día descubrir los misterios de la ciudad de Funchal. Vamos juntando, según pasan los días los fragmentos de colores y formas diferentes que nos encontramos por la ciudad, imágenes que se multiplican y repiten cada día, duplicándose según la disposición de la luz procedente de esos espejos que reflejan las diferentes luces de Funchal. El caleidoscopio fue tomando forma, poco a poco fuimos comprendiendo su funcionamiento, hasta tener las imágenes completas de una ciudad fascinante a la que ya queremos regresar.

Leer Capítulo I: Funchal, ciudad caleidoscópica, puerta de entrada a la isla de Madeira

Agradecimientos

Agradecemos de nuevo a la Associação de Promoção da Madeira por la invitación a este Press trip que nos ha permitido conocer la isla de Madeira y Porto Santo. Magnífica la visita al Jardín Botánico de Madeira, la espectacular subida en los funiculares de Funchal, el mágico Festival del Atlántico, el descubrimiento de otra isla, la de Porto Santo que guarda inolvidables lugares para los visitantes, además de su bellísima playa y la posibilidad de viajar en catamarán y ver la isla nadando con los delfines. Excelente trabajo de Visit Madeira y Visit Porto Santo.

Un millón de gracias a Marta Henriques, Sandra Gouveia y Juan Gonçalves, por la estupenda acogida, los consejos, las sonrisas y la pasión que muestran por uno de los archipiélagos más bellos. Plasmaremos todas las impresiones del viaje en nuestra página www.islamadeira.es para que viajeros giroscópicos como nosotros disfruten de todo lo que las islas pueden ofrecerles, tanto en verano como en invierno.

Agradecemos también a Rosa Silva y Living Tours por darnos la oportunidad de conocer los secretos de las levadas de Madeira y de realizar nada menos que canyoning en la isla de Madeira.

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Si desean información sobre este viaje a Funchal: alojamiento, actividades (canyoning, submarinismo,…), rutas de senderismo, levadas, paseos en catamarán, avistamiento de ballenas y delfines, ferries a Porto Santo, guías en Madeira, guías en Porto Santo,… escríbannos.

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