Excursión a las Cascadas de Krka en Croacia

Puesta de sol desde el velero "Aurora"
Puesta de sol desde el velero “Aurora”

Sólo ese inmenso mar que se extiende hasta el horizonte, un mar sin inquietudes, un azul intenso en el que perderse durante jornadas. Sólo los sonidos del mar: el agua que rompe rotunda contra el barco, el bandeo de las velas hinchadas por el viento, o el rugido del motor cuando aquel deja de soplar, el balanceo monótono del mástil cuando fondeamos para ver jugar a unos delfines que nos saludan. Horas sin tiempo desde que embarcamos en esa travesía por el mar Adriático, en aguas de Croacia, una suave brisa que roza nuestra piel y nuestros pensamientos, el sol que sale y se mete por el mismo lugar. Alboradas y crepúsculos que se suceden sin agitación, la quietud del mar en estos días de junio.

Tras una intensa jornada de navegación, el mar se tiñe de rojo el día 5 de nuestro viaje en velero por las islas de Croacia. Anclamos en un lugar impensable: un imponente fuerte napoleónico abandonado que asaltamos sin pensar. Recorremos sus traveses y cañoneras y pensamos en meternos en sus galerías, pero luego desistimos, ya que el cielo se apaga rápidamente. A bordo del “Aurora”, amarrado en la ría de Sibenik, donde el mar se junta con el río Krka, la noche estrellada se prolonga para los viajeros giroscópicos. Me pregunto si la magia que nos abraza procede de la historia del fuerte, del mar o de las estrellas, que están más luminosas que de costumbre en este Adriático oscuro.

Fuerte a la entrada de la ría
Fuerte a la entrada de la ría

El vaivén suave pero incesante del barco me despierta, y el trajín del capitán y el grumete. El ruido de los hierros del ancla subiendo, el arranque del motor,…empieza un nuevo día en nuestro crucero por las islas de Croacia. Subimos perezosos a cubierta, y la luz del amanecer y la actividad nerviosa del equipaje nos despierta definitivamente. “Aurora” remonta el río rumbo al Parque Nacional de Krka, que se encuentra a tan sólo 10 km de Sibenik.

Frente a la inmensidad del Adriático, de repente parece que el espacio se reduce mientras nos metemos en aguas del río Krka, pero el paisaje nos recuerda al de las islas, igualmente bello. Extraños faros verdes nos miran desde las rocas. La travesía no es larga, pero el ritmo es pausado, como el que hemos llevado a lo largo de toda esta singladura por Croacia.

Llegando a Skradin
Llegando a Skradin

El barco sale del pueblo de Skradin

Pasamos bajo un puente y vemos barquitos amarrados aquí y allá. Las aguas juegan a ser espejo del cielo y nos ciegan con su luz. De repente, a lo lejos vemos por fin la localidad de Skradin, desde donde saldrá el barco que nos lleva a las Cascadas de Krka (Cascada Skradinski). Realmente es uno de esos pueblos hermosos que hay en Croacia.

Primero vemos sus veleros y las casas y la torre al fondo, poco a poco vamos acercándonos y viéndolo más nítido. Es una de esas sensaciones que experimentamos durante nuestra travesía en velero por Croacia. El hecho de que el tiempo pasa lento en un barco, ves pasar muy despacio los lugares, no hay prisa, los minutos corren más lentos que de costumbre, es una auténtica satisfacción que sea así, puesto que uno disfruta más de todo, tiene tiempo de contemplar el paisaje, de incorporar esas imágenes al baúl de los recuerdos que todos llevamos dentro.

Skradin y su magnífica marina
Skradin y su magnífica marina

No podríamos tener mejor recepción en el pueblo de Skradin: nada menos que nos acogen unos extraños seres de color blanco y cuello largo. En cuanto nos ven, nadan hacia nosotros deslizándose por el agua con una elegancia sorprendente, sorteando otros barcos. Nos miran curiosos y se instalan alrededor de la lancha en la que nos subimos mientras el velero “Aurora fondea en aguas del río Krka.

Llegamos poco a poco a Skradin flanqueados por nuestros estirados amigos. Hace un día espléndido hoy en este rincón de Croacia y, como es temprano y nuestro barco al Parque Nacional de Krka no sale hasta dentro una hora, todavía tenemos tiempo para descubrir el pueblo. Antes de nada compramos las entradas en la Oficina de Turismo, un edificio moderno de cristal.

El magnífico pueblo de Skradin, punto de partida para visitar las Cascadas de Krka
El magnífico pueblo de Skradin, punto de partida para visitar las Cascadas de Krka

Recorremos las callejuelas de Skradin, poco concurridas a estas horas, admiramos la torre del reloj, la iglesia y tomamos el camino que nos lleva hasta la fortaleza que se encuentra en la cumbre del pueblo. Desde allí las vistas panorámicas del río Krka, de la marina de Skradin y del pueblo son extraordinarias. Los viajeros giroscópicos aprovechan para contemplar esta belleza, y siguen con la mirada el río que los llevará hasta las esperadas Cascadas de Krka (Cascada Skradinski).

De Skradin a las Cascadas de Krka en barco

Cuando llegamos al muelle ya hay colas de turistas acalorados que esperan a que el barco zarpe. Nos entusiasma montar en un barco tan bonito, que nos mira con sus ojos indiscretos. Tiene dos pisos, el de abajo cubierto con ventanitas, y el de arriba con bancos de madera. Los banderines visten de colores la embarcación que nos llevará a las cascadas de Skradin. En pocos minutos iniciamos el embarque y corremos para coger sitio en el piso superior del barco, así podremos apreciar mejor aún el panorama.

El barco que nos llevará por el Parque Nacional del río Krka
El barco que nos llevará por el Parque Nacional del río Krka

Comienza la excursión por el río Krka, de nuevo nos sentimos como en casa, ya que cuando pasamos demasiado tiempo en tierra ya echamos de menos el vaivén de las aguas. Estos días de crucero por Croacia han hecho que nos acostumbremos rápido a la navegación, a ese movimiento que, más que marearnos, se ha fusionado silenciosamente con nuestro propio movimiento. Después de este viaje, tardaría aún un tiempo en abandonarnos este balanceo pertinaz.

El Parque Nacional de Krka es exuberante, cubierto de bosques frondosos, las aguas limpias reflejan el azul del cielo y el verde de los árboles crean un color indefinido, hermoso. La travesía no es larga, y en unos 25 minutos el barco nos deja en las cascadas de Skadinski buk, las cascadas de Krka.

Travesía en barco por el río Krka, adentrándonos en el Parque Nacional
Travesía en barco por el río Krka, adentrándonos en el Parque Nacional

Cascadas de Krka (Skradinski buk)

Después de dejar el muelle nos encaminamos hacia el sitio natural, escuchamos ese sonido característico de las aguas en caída libre, al principio muy débil, pero a medida que avanzamos el rumor aumenta. No hemos tenido que andar mucho para contemplar uno de los espectáculos naturales más bellos que hemos visto. Las Cascadas de Krka o de Skadinski buk son grandiosas y su belleza aumenta por el entorno natural donde se encuentran. Desde aquí no lo sentimos, pero las aguas caen con una fuerza impresionante.

El conjunto es magnífico: las impresionantes cascadas que son muchas, pero en algún momento se unen todas, y proceden de no se sabe donde. La piscina enorme que se forma a sus pies, donde bañistas improvisados se refrescan en esta jornada de principios de verano. Y después está la pasarela, un largo puente de madera que atraviesa el río y que invita al viajero ir caminando hacia esa inmensidad en forma de cascada.

Una postal de las cascadas
Una postal de las cascadas

Nos paramos a contemplar la maravilla en silencio, dejando espacio únicamente para ese sonido del agua que cae impetuosa y para el chapoteo de los mismos seres blancos de cuello largo que nos habíamos encontrado en Skradin, y las risas de los bañistas.

Avanzamos por el puente de madera observando el vapor de agua que sale de esa cortina blanca. El río es tan transparente que dan ganas de darse un baño, pero esperaremos a hacer el recorrido por el Parque Nacional de Krka. Al otro lado del puente está la central eléctrica de Jaruga, creada en el siglo XIX. También vemos los restos de la primera central creada sólo dos días antes de la que construyó Nicolas Tesla en las Cataratas del Niágara, lo cual permitió a Sibenik tener luz eléctrica muchos años antes que capitales como Viena, Londres o Roma.

Ruta por el Parque Nacional de Krka

Comenzamos nuestro paseo por el Parque Nacional de Krka, exultantes tras haber hecho el descubrimiento de esta maravilla natural. Atravesamos el puente y, mirando atrás, se ve la gran piscina azul y los bañistas cada vez más pequeños. A medida que subimos un poco en altura, vamos acercándonos cada vez más a las cascadas, que se vuelven más grandiosas, casi podemos tocar el agua furiosa con las manos. A cada paso nos ponemos a la altura de las cataratas que se suceden. El retumbo de las aguas que tienen más fuerza de lo que nos imaginábamos no dejan escuchar nuestras conversaciones. Parecemos mimos intentado comunicarnos.

Hacemos una parada en un mirador con vistas y compramos unas almendras a unas señoras que venden productos regionales: miel, higos, frutos secos,…y nos saben a gloria. Un poco más arriba la altura es considerable y las vistas del serpenteante río Krka que lleva barcos a Skradin muestran la belleza del Parque Nacional croata. Además, en pleno junio, los árboles están en su esplendor, y las diferentes tonalidades de verde compiten con los azules del río.

Contemplando la maravilla natural
Contemplando la maravilla natural

La ruta por el Parque Nacional de Krka es una auténtica sucesión de postales, de puntos de vista diferentes de las Cascadas de Krka (Skradinski buk) que se suceden escalonadas ahora, para convertirse más tarde y más lejos en un racimo de cataratas, adoptando formas diferentes dependiendo del rincón desde donde las miremos.

Después de atravesar un puente sobre un canal nos encontramos con una sorpresa inesperada: llegamos a una especie de pueblo-museo en un estado de conservación envidiable. El conjunto está compuesto por unas casas, un molino y una herrería, además de tiendas de souvenirs. Pasamos un buen rato admirando la labor del herrero, y después en una de las casas a una tejedora que hace una demostración de cómo se realizan los trajes típicos de esta zona de Coracia y otras piezas de lana. Tapetes, bolsos, alfombras…de un colorido que recuerda a la artesanía mexicana.

Adentrándonos en el Parque Nacional y admirando el color del río Krka

Seguimos nuestra ruta, ahora por unas pasarelas que corren por encima del río Krka, que muestra su cara tranquila, de un azul intenso. El agua está tan limpia y transparente que podemos ver los bancos de peces que nadan felices. Las pasarelas nos conducen al bosque, nos adentramos en él cuidadosos, observando cualquier pájaro, las ranas que cantan en la orilla, las libélulas que revolotean mostrándonos la belleza de su azul y posándose tranquilamente en cualquier rincón.

En el Parque Nacional de Krka los seres que allí viven no sienten amenaza alguna, la protección y el respeto del medio ambiente es total. Hay muchos visitantes a lo largo de la temporada alta, y sin embargo, no son esos turistas ruidosos que encontramos en otros lugares. Recorren las pasarelas del río Krka en silencio, admirados por la contemplación de la naturaleza en estado puro.

Los viajeros giroscópicos se paran a cada tramo, todo nos llama la atención, y sobre todo este verde intenso que nos envuelve. Después del espectáculo emocionante de las Cascadas de Krka (Skradinski buk) la paz del Parque Nacional sosiega las emociones y nos descubre otra forma de belleza.

Libélula
Libélula

Ahora son esas libélulas que se posan en las hojas de los arbustos por los que pasamos. Nos detenemos para verlas de cerca y fotografiarlas, parece que reflejan el azul de las pozas que nos encontramos en la ruta. Ya casi llegamos al final, empezamos a escuchar de nuevo el estruendo de las cataratas, primero pequeñas cascadas que caen en las piscinas azules, y de repente, una de las imágenes más bellas que nos deslumbra, cautivándonos.

Las Cascadas de Krka (Skradinski buk), el largo puente de madera que se pierde en la inmensidad del bosque, el río Krka, los bañistas diminutos, y ese color indefinido, entre azul y verde que refulge por la luz. Todo reunido en una misma instantánea.

Magnífica imagen de la pasarela sobre el río Krka
Magnífica imagen de la pasarela sobre el río Krka

Un baño ante las Cascadas de Krka

Nos precipitamos a la belleza, bajamos al río emocionados, sabiendo que nos vamos a dar un baño en un lugar único. El acceso no es fácil, el lodo y las piedras resbaladizas hacen que entremos a trompicones. El agua está deliciosa, vamos sorteando a la gente para buscar nuestro espacio en el río Krka. Nadamos despacio, aunque no cubre mucho, y cada uno busca su rincón. Este momento es para vivirlo solo, gozando de la postal que tenemos ante nosotros. Casi podemos tocar lasCascadas de Krka (Skradinski buk), qué pena no poder traspasar los límites de la cuerda de protección para poder hacerlo. Pero nos contentamos con contemplarlas y disfrutar de este momento del que sabemos que nos acordaremos en largas jornadas de invierno.

Tras el baño descansamos un poco en las campas llenas de gente, mecidos por el sonido de las cataratas. En seguida tomaremos el barco que nos llevará al “Aurora”, todavía nos queda toda una tarde para descubrir Sibenik, ¡afortunados de nosotros!. Dejamos el Parque Nacional de Krka y sus espléndidas cascadas dichosos por el increíble descubrimiento. En nuestro pensamiento la idea de volver algún día para seguir adentrándonos en el parque y llegar a la isla de Visovac. Pero eso tendrá que quedar para otro viaje a Croacia de El Giróscopo Viajero.

Un baño ante esta maravilla natural
Un baño ante esta maravilla natural

Horarios de apertura del Parque Nacional de Krka

Julio y agosto: 8:00-19:00.

Junio y septiembre: 9:00-18:00

Abril-mayo y octubre: 9:00-17:00

Enero-marzo y noviembre-diciembre: 9:00-16:00

Saludo giroscópico desde Skradin, Croacia
Saludo giroscópico desde Skradin, Croacia

Precio de la entrada

Julio y agosto: 13€, 10€ (niños de 7-14 años).

Abril-junio y septiembre: 11€ y 8€ (niños de 7-14 años).

Febrero-marzo y octubre-diciembre: 4€ y 3€ (niños de 7-14 años).

 

2 comentarios de “Excursión a las Cascadas de Krka en Croacia

    1. ¡Totalmente Miriam! Si vas a Croacia, te recomendamos las cascadas de Krka. Todo el Parque Nacional de Krka es una maravilla. Y es muy recomendable bañarse en el río mirando las magníficas cascadas.

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