Descubrir Montenegro en un viaje sorprendente

Los Balcanes tienen algo magnético hacia nuestro Giróscopo Viajero, una magia invisible que siempre nos cautiva, nos atrae y nos invita a volver. Ya son varias las aventuras que hemos hecho en sendos viajes por Balcanes, plasmadas en varios artículos, y esta vez nos transportamos a Montenegro, un país poco conocido, ajeno a los grandes tours que se centran demasiado en los puntos más turísticos, y dejan de lado un destino con muchos espacios por descubrir en esta Europa ajada por los pasos de los viajeros.

Bahía de Kotor inmersa en la neblina
Bahía de Kotor inmersa en la neblina

 Dubrovnik nos había dado la bienvenida como preludio de lo que nos esperaba en Montenegro, y de la mano de la Oficina de Turismo pudimos disfrutar de algunos de sus encantos como el Cable Car (teleférico) y el Paseo por las murallas.

El aeropuerto de Dubrovnik es como decimos la mejor entrada para venir a Montenegro desde España, porque la frontera de Croacia está a apenas media hora en coche (una hora en autobús que fue nuestro medio de transporte), más otra hora más si nuestro destino es Kotor.

Nuestra idea era hacer base en Kotor y desde aquí llevar a cabo excursiones con nuestro colaboradora y amiga guía, que lleva viviendo en Montenegro muchos años, desde que llegó desde su Venezuela natal.

Que ver en Montenegro

El país bien merece una semana, para verse sin prisa, y aunque es habitual incluirlo en una ruta por Bosnia o el sur de Croacia, o con Albania; lo cierto es que merece la pena verlo con calma porque además del interés naturalístico, con montañas, parque nacionales como Durmitor, lagos como Skadar y Slansko, hay  ciudades históricas de gran belleza como la propia Kotor, Cetinje, la antigua capital y donde las antiguas embajadas son aprovechadas como espacios culturales; o monumentos de varias culturas que se mezclan como el monasterio ortodoxo de Ostrog.

Llegada a Montenegro

Hay varias formas de llegar a Kotor desde Dubrovnik. Nosotros nos decantamos por el autobús, simplemente porque queríamos conocer como funciona el transporte entre ambos países, y así poder constatar su efectividad ante los servicios de traslados y transfer privados.

Hay que decir que los horarios son bastante orientativos porque la hora de llegada del autobús a Kotor depende del ajetreo de la frontera, donde si hay atascos los tiempos se incrementan mucho; del humor de los agentes fronterizos y del tráfico en las carreteras de Montenegro que a menudo están en obras de mejora o simplemente con densidad de coches en carreteras de un sólo carril por dirección.

Nuestra hora de salida eran las 7 de la mañana y la estimada de llegada a Kotor sobre las 9h., sin embargo a causa del tráfico, de la parsimonia en la frontera y alguna que otra obra en el camino, hasta las 10 no llegamos a la estación de autobuses de Kotor, en las afueras de la ciudad, pero cerca como para llegar a pié.

Una vez que dejamos las mochilas en el alojamiento (para dormir en Kotor optamos por un Sobe, una especie de apartamento dentro de las murallas a bastante buen precio), empezamos a recorrer la ciudad intramuros, cuyas tres puertas de entrada en la zona baja de la ciudad dan hacia las aguas de la bahía.

Kotor es para nuestro gusto una de las ciudades balcánicas imprescindibles, y a la que conviene dedicar más de un día. La razón es que además de su ambiente agradable y amistoso, si optamos por un vistazo rápido nos perderemos la esencia de este Patrimonio Unesco.

Las murallas de la ciudad de Kotor ascendiendo hacia el monte
Las murallas de la ciudad de Kotor ascendiendo hacia el monte

Además hay que tener en cuenta que la subida a lo alto de las murallas ya nos va a llevar como mínimo un par de horas, y las vistas durante el ascenso es mejor saborearlas. Nosotros las disfrutamos en tal manera que hemos querido hacer un artículo en detalle sobre la experiencia.

Si conseguimos evitar la llegada de cientos o miles de turistas que desembarcan cada día en los cruceros frente a las murallas, habremos logrado los desfiles que pasan frenéticamente por la ciudad. Nosotros coincidimos con varios de esos grupos, que como discurren casi siempre por las mismas calles se pueden perder de vista dejándonos llevar por las callejuelas de Kotor. De una manera u otro siempre desembocaremos en los mismos puntos, la Plaza de Armas, la Catedral de Triphon, las entradas a las murallas (tres), los dos accesos a lo alto de las murallas o alguna de las iglesias.

Por la Bahía de Kotor

El tour que hicimos en coche por la bahía de Kotor nos llevo a Perast, Risan y Herceg Novi, principales puntos del de la costa, si bien nos quedaron fuera de la ruta otros tantos puntos interesantes como la isla de Mamula (también llamada Lastavica) con su fortificación austro-húngara que defendía las Bocas de entrada, entre las penínsulas de Prevlaka y Luštica, y que en la segunda guerra mundial fue una prisión italiana de los fascistas que vivió cruentas torturas.

El pueblo de Perast es uno de los más atractivos de la bahía de Kotor, y no sólo por las dos islas frente a su costa, Gospa od Škrpjela (traducida como Nuestra Señora de las Rocas) y Sveti Dordje; si no por la homogeneidad de sus casas, que en apenas dos calles paralelas dan al mar calmo, protegido por la bahía.

Gospa od Škrpjela, Nuestra Señora de las Rocas en Perast
Gospa od Škrpjela, Nuestra Señora de las Rocas en Perast

Perast está compuesto de un gran número de palacios que pertenecían a las 12 familias de nobles encargadas de frenar el avance del dominio turco que asediaba por mar el principal enclave de la zona, Kotor.

Las dimensiones reducidas de Perast no nos deben engañar ya que el recinto estaba amurallado y contaba con torres y bastiones defensivos tanto en la ladera de la montaña como en las dos islas de Nuestra Señora de las Rocas y el monasterio de San Jorge. Agradable terraza junto al mar hoy Perast puede presumir de una concentración de palacios impresionante y sobre todo de una de las vistas más impresionantes de la bahía.

Nosotros llevamos a cabo la excursión en barco, de hecho, el trayecto en la embarcación es un trámite y un pretexto ya que en apenas unos minutos estamos desembarcando en Gospa od Škrpjela, una isla artificial construida a base de depositar piedras en el fondo, y donde se ubica la iglesia de Nuestra Señora de las Rocas.

En barco a Nuestra Señora de las Rocas
En barco a Nuestra Señora de las Rocas

La leyenda cuenta que unos pescadores encontraron un icono de la Virgen sobre un peñasco en esa época sobresalía de las aguas, y en su honor erigieron una iglesia sobre el promontorio de piedras y barcos hundidos amontonados para crear una isla.

La iglesia es prácticamente un museo donde se acumulan pinturas de Tripo Kokolja, iconos, ofrendas votivas de orfebrería que solicitaban protección a los pescadores o que agradecían “milagros” acaecidos. Cada 22 de julio se celebra la Fasinada, conmemoración festiva en la que se sigue la tradición de lanzar rocas al fondo, como acto para reforzar las bases de la isla.

Frente a la isla de Gospa od Škrpjela, tenemos al Monasterio de San Juan, cuya intimidad queda protegida por la imposibilidad de visitarla aunque desde el barco podemos rodearla y ver su minúsculo tamaño.

Después de Perast, la parada en Risan tenía un motivo principal, los mosaicos de la villa romana de época de Diocleciano, y cuya representación del dios Hipnos en el pavimento de una de las habitaciones (supuestamente dormitorio) nos trajo a la memoria las visitas a Pompeya o la Villa del Casale en Piazza Armerina (Sicilia), que tanto nos fascinaron.

La última etapa del día nos llevó a Herceg Novi, la población más cercana a las “Bocas de Kotor”, el estrecho de la bahía que se abre al Adriático. Dominada por venecianos y turcos, lo que se expresa en las estructuras defensivas en torno al núcleo histórico, Herceg Novi es un lugar tranquilo y sugestivo que con su urbanismo en terrazas sobre la colina permite disfrutar de grandes vistas.

En la plaza Trg Herceg Stjepana (o plaza Belavista), la iglesia ortodoxa del Arcángel Miguel preside el Stari Grad, la zona vieja, ….

 Iglesia ortodoxa del Arcángel Miguel en Herceg Novi
Iglesia ortodoxa del Arcángel Miguel en Herceg Novi

La costa de Montenegro

Bajando desde el interior con dirección Budva nos tocó sufrir los trabajos de asfaltado de las carreteras, que casi como un bucle van afectando a todo el país, y que conviene tener en cuenta para no encontrarse carreteras cortadas o con un sólo carril donde se turnan los dos sentidos. En uno de los semáforos por obras asistimos al poco aprecio que tienen a la conducción algunos montenegrinos, que no respetaban para nada las señales, y circulando incluso por el arcén sin asfaltar.

Afortunadamente visitamos Budva en el mes de junio, cuando aún está calentando motores para el incipiente verano, y la ciudad no está saturada. De hecho el encantador recinto amurallado del Stari Grad sufre esa bipolaridad del turismo veraniego, con callejuelas medievales que pasan de la soledad al embudo en pocos meses.

Nuestra visita , y aunque ya hacían buenas temperaturas no tuvimos tiempo material de pegarnos un baño en algunas de sus playas, como Becici o Jaz, animadas de día y noche con música en los locales de la playa.

La noche cayendo en las murallas de Budva
La noche cayendo en las murallas de Budva

Sveti Stefan se muestra tan cercana desde el mirador de la carretera que enseguida entran ganas de ir a visitarla. La realidad es que a menos que tengamos una tarjeta de crédito sumamente soluble no veremos Sveti Stefan más allá de la playa. Y es que este resort lujoso tuvo huéspedes VIP como Marilyn Monroe, Robert de Niro, Elizabeth Taylor, Madonna, Sophia Loren o Richard Gere que han disfrutado de las instalaciones del hotel de lujo que fomentó el mandatario yugoslavo Tito y que hoy gestiona la cadena hotelera Aman.

El bello islote de Sveti Stefan
El bello islote de Sveti Stefan

No mucho más lejos siguiendo por la línea de costa y antes de Petrovac hicimos parada en el monasterio serbo ortodoxo de Rezevici, donde casualmente presenciamos un rito de bautismo de un muchacho. No hay certeza sobre la fecha de la fundación pero las leyendas de su existencia son igualmente divertidas. Al parecer era común colocar en una columna en el camino un cántaro de vino de uno de los clanes de la tribu Pastrovici, -históricos habitantes de Montenegro-, los Rezevici a los peregrinos. Se cuenta que en 1226 cuando Stefan I, el primer rey de Serbia pasó por aquí bebió vino llegando a un estado etílico importante, y cuando se despertó de la resaca ordenó construir el monasterio. Otra versión cambia de personaje pero viviendo la misma situación, esta vez siendo el Conde Toulouse cuando cruzando el territorio camino de la I cruzada sufrió las consecuencias del vino local.

El monasterio se reconstruyó después del grave terremoto de 1979 que afectó a numerosos puntos de Montenegro y por eso los colores de los frescos son sumamente vivos.

Monasterio de Rezevici
Monasterio de Rezevici

El interior de Montenegro

Cuando leímos un par de líneas sobre la Historia de Cetinje, antigua capital de Montenegro la apuntamos para incluirla dentro del circuito. Son varios motivos los que hacen interesante a Cetinje (Cetiñe en español), el primero que es considerado el corazón espiritual de Montenegro ya que además de la corte del rey Nicolás Petrović, el mausoleo del prohombre montenegrino Petrović Njegoš, figura clave para entender la historia del país, se encuentra en las cercanías, en los picos del Parque Natural Lovcen.

El segundo motivo es que Cetinje fue sede administrativa y capital de Montenegro y durante los primeros años del siglo XX, importantes arquitectos levantaron suntuosos palacios de estilos que van desde el neobarroco al modernista para acoger las embajadas de los países europeos que poco después se enzarzarán en la Primera Guerra Mundial.

Edificio de una de las antiguas embajadas en Cetinje
Edificio de una de las antiguas embajadas en Cetinje

Sus calles perfectamente delineadas nos proporcionaron un paseo sosegado donde eran continuos los guiños al pasado mientras se sucedían las antiguas embajadas que hoy se han convertido en espacios didácticos, museos, o el conservatorio de música. Los letreros ilustran perfectamente el pasado glorioso que vivió cada edificio y los atentos cuidados de sus fachadas y los jardines encandilaron nuestra cámara de fotos.

Sin mucho tiempo aunque nos quisimos dar el lujo de tomarnos una cerveza y un postre en las cafeterías al estilo vienés o parisino de Cetinje, emprendimos de nuevo rumbo.

El lago de Skadar forma parte de uno de los cuatro parques nacionales de Montenegro y su gigantesca extensión que comparte territorio y frontera con Albania lo convierten en un espacio de biodiversidad fascinante. Nuestro circuito lo incluía de forma somera, bordeando la orilla en dirección al interior de Montenegro. Uno de nuestros colaboradores que ofrece excursiones en barco o kayac por el lago nos puso los dientes largos pero no fue posible salir a navegar con ellos porque llevábamos el tiempo justo y si queríamos visitar Ostrog nos iba a alcanzar la noche.

El Lago Skadar
El Lago Skadar

Atravasamos el norte de la capital Podgorica que no tiene excesivos atractivos turísticos y nos dirigimos raudos al norte, discurriendo junto al cañón del río Morača, en busca del monasterio homónimo. Los numerosos autobuses parados en el parking anticipan que nos encontramos ante uno de los principales monumentos de la Edad Media montenegrina, fundado en 1252 por Stefan, heredero de la dinastía Zeta, hijo de Vukan Nemanjić, y a su vez nieto de Stefan Nemanja.

El centro religioso de Morača se compone de la iglesia de la Asunción de María y del pequeño templo de San Nicolás, que junto al albergue de peregrinos y las viviendas de los monjes forman un enclave tranquilo junto al barranco por donde el río Morača sigue su camino hacia el lago Skadar. Las pinturas y frescos del exterior del pórtico de entrada a la iglesia nos recuerdan mucho a las iglesias de Maramures al norte de Rumanía, con escenas religiosas de gran colorido.

Iglesia de San Nicolás en el Monasterio de Morača
Iglesia de San Nicolás en el Monasterio de Morača

Tras Morača tomamos dirección a Danilovgrad a la que también dejamos atrás. Poco antes de llegar a Niksic tomamos la indicación con el desvío al Monasterio de Ostrog.

Ostrog

El monasterio de Ostrog es el edificio religioso más impresionante de Montenegro, al que llegamos tras una sucesión de curvas que no parecía tener fin, en una “carretera hacia el cielo” que desemboca en el templo, encastrado en la pura roca. Esa factura adherida a la montaña nos recordó al castillo de Predjama en Eslovenia, o al Santuario de Covadonga en Asturias para quién haya estado.

El fascinante monasterio de Ostrog
El fascinante monasterio de Ostrog

En Ostrog se vive una religiosidad efusiva e intensa, hasta el punto que puede llegar a incomodar. Es muy habitual encontrar peregrinos y devotos fervientes que llegan desde lejos, incluso desde otros países, y hasta de otras religiones como musulmanes o católicos. Y es que al fundador del monasterio, San Basilio se le han atribuido “milagros” sin importar el credo.

Los monjes gestionan el recinto y cuando uno recorre las dos iglesias primigenias enrocadas en el interior de la blanca fachada -que reconocemos porque forma parte de las postales de Montenegro- y que exhiben las reliquias del santo y las manos del martir Stanko, un pastor que fue  torturado por los turcos.

Panorámica del Lago Slansko
Panorámica del Lago Slansko

De vuelta a Kotor dimos un rodeo pasando cerca de Niksic, famoso en otros motivos por su fábrica de cerveza, y atravesando una carretera panorámica que nos permitió gozar de la vista del lago Slansko, cuyas islas frondosas merecieron una parada fotográfica.

Al día siguiente el viaje por Montenegro finalizaba, y mientras cruzábamos a través de la puerta de las murallas al parking donde nos esperaba el coche para el transfer de nuestro partner que nos llevaría a Mostar, nos dimos la vuelta para aún sacar una foto de Kotor, quizá pensando que sería la última vez en verla, aunque estamos más que seguros de que pronto volveremos. De hecho ya hemos lanzado la nueva web de Montenegro. www.turismomontenegro.es

Para la próxima ocasión quedarán las ciudades de Bar, Ulcinj y por supuesto el Parque Nacional Durmitor y el rafting por el río Tara, que no pudieron entrar en la apretada agenda del tour por Montenegro.

Si necesitas traslados entre Montenegro, ya sea Kotor o Budva a Bosnia (Mostar), Croacia (Dubrovnik) o Albania te ayudaremos con los colaboradores con lo que trabajamos.

4 comentarios de “Descubrir Montenegro en un viaje sorprendente

  1. Hace poco estuve viajando por Montenegro con mi mochila, como en los viejos tiempos y la verdad es que es un país desmerecidamente desconocido. Lo que tenia que ser un viaje breve, terminó en un recorrido de 3 semanas solamente por la costa. Es un país que tiene muchísimo que ofrecer, desde actividades acuáticas, a cultura comunista pasando por miles de rutas de senderismo. Es una pena que la gente solo haga alto en el camino en Kotor (justo el año en que aparece como “must visit” en Lonely Planet) porque hay pueblos tan encantadores como Ulcinj o llenos de historia como Stari Bar!

    1. Hola Marina! Que razón tienes!! Montenegro es mucho más que Kotor y por eso animamos a conocerla en profundidad recorriendo tanto la costa hasta Stari Bar y Ulcinj como el interior, donde el lago Skadar, las aguas del río Moraca y el Parque Nacional Durmitor son joyas aún desconocidas para el turismo, pero que poco a poco se van dando a conocer

  2. Tienes muy bonitas fotografías 🙂

    Es verdad que no todo el mundo conoce Montenegro y pienso que debería estar más descubierta. Un verdadero paraíso en Europa del que muy poca gente sabe.

    1. Gracias Karin!! Montenegro es un destino semidesconocido que merece mucha atención. Kotor es un buen punto de partida. Saludos!!

Escribe un comentario!! (Vamos...es gratis y nos hace ilusión saber que te ha parecido.