Degustación de productos típicos de Cerdeña

Después de unos días maravillosos en la inigualable isla de Cerdeña, conociendo más de su historia, de su gente, de sus costumbres, recorriendo sus pueblos,  surcando sus cristalinas aguas, ya tocaba el turno de ponerse las botas y  glorificar al estómago con una buena comida sarda, pero la tradicional, la de los locales, la del día a día, la de sus más profundas raíces. Y nada mejor que la experiencia que nos disponemos a relatarles para conocer, disfrutar y saborear la auténtica gastronomía de Cerdeña.

Ya caía la tarde, nosotros esperando a nuestra flamante guía Ana, colaboradora de web La Sardegna, de pronto aparece con su inconfundible y cálida sonrisa, nos explica un poco el tiempo de trayecto y de la cena-degustación que nos aguarda. Nos dirigimos a un “stazzo”, según nos ha contado, que trata de una típica casa de pastores.

El típico stazzo sardo de la zona de Gallura restaurado
El típico stazzo sardo de la zona de Gallura restaurado

Estos asentamientos rurales se dieron poco después de la época feudal, cuando muchos pastores provenientes de Córcega se apostaron en la región de la Gallura, afincando granjas y haciendo de la agricultura y el ganado su principal fuente de economía. Nosotros más que dispuestos y confiando en las maravillas que hasta ahora Ana nos había mostrado de la isla, nos dejamos llevar de su mano y de nuestra sed de bebernos cada sorbito que nos regalan los recovecos del globo terráqueo y en especial, ésta ocasión, de Cerdeña.

Todo lo que estamos por engullir, son productos de la región, hechos artesanalmente por distintos fabricantes de la zona. Ya empezaba el sentido del gusto a salivar sólo de imaginarlo. Llevábamos unos días de muy buena comida en Cerdeña, así que el listón se encontraba alto y las barrigas inquietas, pero la experiencia prometía.

Al cabo de unos 15 minutos de camino, entramos en un tramo de camino rural y en unos 5 minutos más estábamos frente a un portón con una huerta de frondosos árboles frutales (limones, nísperos, olivos), plantíos de hierbas de olor y un vasto surtido de otras especies.

Michela, Ivana y Luca preparando la cena
Michela, Ivana y Luca preparando la cena

Ivana, nuestra anfitriona, ya nos esperaba ataviada con un atuendo de la época y una amigable sonrisa, al lado de nuestro otra anfitrión, Luca.

Comienza el recorrido por el exterior de la casa, que han cuidado a cada detalle que no pierda ese sabor de antaño y campirano, una pila de leña nos anuncia de la presencia de un horno  alimentado por la misma y ya empezamos a intuir el festín gastronómico que nos aguardaba.

Mirto casero
Mirto casero

Después del tour por el huerto, nos hacen entrar al interior de la casa y fue como cruzar un portal del tiempo. Lo primero, una sinfonía de aromas nos recibe inundando hasta el último rincón de nuestro ya acentuado apetito…. Una casita pequeña con retratos antiguos en las paredes, Miquela, nuestra cocinera, una mujer entrada en años moviéndose ágilmente en una danza sutil con las ollas burbujeantes en el fuego. Frente a nosotros, una mesa dispuesta con un apetecible despliegue de productos típicos (lacón, salchichas, variedad de quesos italianos, olivas) extendido sobre un hermoso trozo de corcho, una conocida artesanía sarda que consiste en retirar capas de las cortezas de los árboles y trabajarlas en más de una manera para crear hermosas obras de arte, ya sean bolsos, sombreros y cuenta pieza les estimule la imaginación para ser creada.

Entremeses sardos, quesos y embutidos servidos sobre la bandeja de Corcho
Entremeses sardos, quesos y embutidos servidos sobre la bandeja de Corcho

Por fin llega el momento esperado, nos invitan a ocupar nuestros lugares en la mesa. Nos explican que normalmente, la actividad se lleva a cabo en el jardín, pero excepcionalmente, por lo un tanto fresco del clima, comeremos en el comedor interior, eso no nos supone ningún  inconveniente, por supuesto, y estamos ya afilando los dientes con la tabla de quesos y embutidos.

Vino Cannonau para amenizar la comida
Vino Cannonau para amenizar la comida

Luca nos sirve un vino tinto casero y un crujiente pan Carasau (sardo), bañado con un poco de caldo de cabra, pomodoro y queso pecorino, que tradicionalmente debe envolverse a manera de rollo para comerse. Entre unos con mayor destreza para llevar a cabo el reto y otros tantos que sólo optamos por ponerlo en la boca y engullirlo sin mayor delicadeza ni preámbulo,  Ivana comienza el desfile de platillos que alegran la vista.

Nuestra primera exquisita creación culinaria de Michela es un mixto de menudencias (hígado, riñones, corazón), con un sabor fuerte, pero a la vez amable con el paladar, que acaricia y rememora esos sabores de comida casera de la abuela. Entre gestos de aprobación y peticiones de un poco más, Ivana nos sorprende con el siguiente plato, un cocido de intestinos de cabra y guisantes, la palabra a describirlo es: exquisito. Un sabor contundente, pero tan bien sazonado y con textura suave que era inevitable no repetir.

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Intestinos de cabra y guisantes

Ya un poco saciados, pero con ganas de más creaciones celestiales de Michela, llegan a nosotros los ravioli al burro e mirto, que eran indescriptibles. Un sabor sutil, que engalanaba el paladar al ir descubriendo la armonía de sabores a cada bocado y por si esto fuera poco, aún nos aguardaban algunas sorpresas más.

Sabiamente Michela nos preparó entre éste y el siguiente plato, un poco de hinojo salvaje fresco, con un aliño de aceite de oliva y limón. El aceite preparado por ello mismos del cultivo de la huerta y la verdad es que fue una caricia al estómago, ya que el hinojo tiene propiedades digestivas y nosotros ya íbamos justitos de espacio.

Entre risas y comentarios simpáticos e ilustrativos de nuestra anfitriona respecto a la cena, llega el “secondi piatto”, que si hacemos números ya estamos casi por el 6º de la noche, pero a quién le importa la cuenta, cuando el rey de reyes está por coronarse en nuestros paladares, una magistral y sublime creación de estofado de cordero con olivas se nos pone delante, la carne era suave, jugosa, aromática, un verdadero regocijo culinario. Se notan los años de experiencia en las manos de nuestra  prodigiosa cocinera Michela, para lograr platillos de alta calidad y sabor.

Estofado de cordero con olivas
Estofado de cordero con olivas

Cuando creíamos que ya no se podía superar más, nos avisan del postre, se trataba de nada más y nada menos que de las famosas “seadas”, una especie de ravioli frito, relleno de queso y aderezado con una miel con un gustillo ligeramente cítrico, que ya era la culminación de una divina y suculenta cena.

La Seada, un postre típico sardo muy delicioso
La Seada, un postre típico sardo muy delicioso

Pero no, aquí no termina todo, resulta que aún quedaba un as bajo la manga más y eran un par de digestivos caseros. El primero, una crema de limoncello y el segundo licor de mirto, ambos con una textura increíble, tersa, cremosa y amable con la digestión. Qué les puedo decir, una tremenda oda al disfrute y la gula.

Con las mejillas encendidas y las barrigas más que satisfechas, agradecimos a nuestros anfitriones todas las experiencias vividas. Nos llevamos Cerdeña impregnada en los cinco sentidos, en la piel, con ganas inmensas de pronto volver.

Si os gustaría pegaros un homenaje a base de productos de Cerdeña en un “stazzo”, nos podéis escribir para recomendaros una comida inolvidable. Buon appetito!!

2 comentarios de “Degustación de productos típicos de Cerdeña

  1. Muy bien plasmado, incluso se percibe un tono poético. Pasaremos una semana en Cerdeña 16 junio y nos gustaría comer en una casa rural productos típicos, además de cordero y quesos también asan cochinillo?? Escucho recomendaciones varias,muchas gracias.

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