Corriendo el Entroido al ritmo de las pantallas en el Carnaval de Xinzo de Limia, Galicia

Las calles de Xinzo en Carnaval. ©María Calvo.
Las calles de Xinzo en Carnaval. ©María Calvo.

Llegamos al Carnaval de Xinzo de Limia temprano para aprovechar lo máximo posible el tiempo. Entramos al pueblo ya disfrazados por si acaso las pantallas nos persiguen y nos convertimos en objetivo de escarnio público. Aunque no hace falta, para nosotros disfrazarnos es una pasión. Convertirse en otra persona diferente, con ropas atrevidas, coloridas, con muchas combinaciones posibles, ser por un día en la vida alguien diferente. Los hombres se transforman en mujeres, las mujeres en hombres, los viejos en jóvenes, y los niños en viejos, ¡el Carnaval es el mundo al revés!

Disfraces simpáticos en el Carnaval de Xinzo de Limia. ©María Calvo.
Disfraces simpáticos en el Carnaval de Xinzo de Limia. ©María Calvo.

Nuestro equipaje para estos dos días se compone de disfraces, maquillaje, pelucas, máscaras, antifaces, calazado extravagante…Me emociona mirarlo en el momento de la preparación del Carnaval, horas antes de salir a correr el Entroido, sonrío pensando en los días de fiesta, música, risas que nos esperan. El coche revosa de disfraces y adornos, nos cambiamos rápidamente antes de entrar en Xinzo, y una vez en el casco viejo, ya entramos siendo otros, con la sonrisa pintada en el rostro.

La maleta cargada de disfraces. ©María Calvo.
La maleta cargada de disfraces. ©María Calvo.

Llegamos a una calle desierta y nos sentimos un poco solos de repente, pero a medida que caminamos comenzamos a oir a lo lejos música de charanga, por lo que decidimos encaminarnos hacia donde está en este momento la gente. Porque la gente en Carnaval es un ente que nunca se queda quieto, se mueve sin parar en una búsqueda contínua.

De repente escuchamos el ruido indiscutible de las campanillas y el estruendo de las vejigas de las Pantallas, que se dirigen trotando hacia nosotros, a sabiendas de que somos forasteros. El espectáculo es a la vez inquietante y maravilloso. Esas máscaras pintadas a mano con cara de diablo que nos asusta, ese porte elegante y el ritmo del trote y de las campanillas que nos hipnotiza. Al vernos a todos disfrazados deciden pasar simplemente a nuestro lado en una larga fila, dirigiéndose a alguien que haya osado venir a Xinzo sin máscara o disfraz.

Las pantallas nos guían a la multitud. ©María Calvo.
Las pantallas nos guían a la multitud. ©María Calvo.

En seguida empezamos a ver una multitud de color que se mueve al unísono a ritmo de charanga. Pelucas y disfraces de mil colores desfilan lentamente sin perder el compás de los instrumentos de viento que sobresalen entre las cabezas. Y es que la charanga se mete en medio de los carnavaleros marcando el movimiento de este ente que se desplaza como un gusano de color llenando las calles de Xinzo de Limia.

Todo el mundo disfrazado en el carnaval de Xinzo de Limia. ©María Calvo.
Todo el mundo disfrazado en el carnaval de Xinzo de Limia. ©María Calvo.

En nada ya formamos parte del gentío y bailamos y sonreimos sin pensar, orgullosos de estar aquí y no en ningún otro lugar. En este mundo al revés que es el Carnaval es donde queremos estar. Disfrazarnos para transformarnos en lo opuesto o tal vez en la sublimación de nosotros mismos, ser por un día un animal, un objeto o alguien diferente, invertir los papeles sexuales, mofarnos de lo que somos día a día, igualarnos socialmente a los demás – por unos días las diferencias sociales, de edad y de sexo se suprimen -. Eso es lo que busca la gente en el Carnaval, aquello que no está permitido el resto del año.

Desfilando por las calles de Xinzo. ©María Calvo.
Desfilando por las calles de Xinzo. ©María Calvo.

Una alegría despreocupada, un encantamiento colectivo, una danza contínua al ritmo de la música achispada del Carnaval a la que se van uniendo nuevas máscaras. Caminar sin rumbo fijo, tan sólo siguiendo a las charangas y al resto de los carnavaleros, llegar a la Plaza Mayor y fundirse con los que ya están allí en una gran celebración carnavalesca. El pobre Meco colgado en lo alto representa quizás a algún mal político o cacique del que ahora se vengan las gentes del pueblo, queriéndo parodiarlo y ridiculizarlo.

Sumarse al éxtasis colectivo del Carnaval. ©María Calvo.
Sumarse al éxtasis colectivo del Carnaval. ©María Calvo.

Protagonistas olvidados del Carnaval: los Choqueiros

Cada vez se ven menos choqueiros, los personajes más entrañables de los Carnavales de Galicia, pero cuando era pequeña siempre había choqueiros por todas partes en tiempos de Antroido, solían actuar en solitario y se veía que eran los que mejor lo pasaban en esta época. Cualquiera podía verstirse de choqueiro con ropa vieja sacada del armario de los abuelos o con cuatro trapos que hubiera por la casa, sin pensar si combinaban o no y, eso sí, una máscara para no ser reconocido.

En el Entroido no pueden faltar los choqueiros. ©María Calvo.
En el Entroido no pueden faltar los choqueiros. ©María Calvo.

Asustaban a los niños y se metían con todos los que se cruzaban. Lo importante era molestar y vacilar a los amigos y conocidos, hacerles bromas y burlarse de ellos mientras intentaban adivinar quién estaba detrás del disfraz. En el pasado los choqueiros llevaban chocas o campanillas, de ahí su nombre, y también iban con una vara para pegar a los que se encontraban. En el Carnaval de Xinzo de Limia nos encontramos con unos cuantos; mientras siga habiendo choqueiros, el Antroido seguirá vivo.

Corriendo el Entroido

Esta parte del Carnaval de Xinzo de Limia es la que más me gusta, porque esto es exactamente lo que significa “correr el Antroido”, un disfrute sin límite del jolgorio y de los placeres de la vida, una fiesta de humor y de bromas, una búsqueda constante del exceso, vivir en un tiempo extraordinario, lejos de la monotonía del día a día, distanciándonos de los pesares cotidianos.

Recorremos las callejuelas de Xinzo de Limia parándonos de vez en cuando a tomar algo en las tabernas y bares llenos de ambiente y mascaritas. Para ser un pueblo pequeño, Xinzo de Limia concentra a cientos de personas durante estos días de Carnaval. Apuramos hasta que ya no queda ninguna mascarita en la Plaza Mayor de Xinzo y todos se van a comer.

En Xinzo nos encontramos a los Monster y a los Addams juntos y revueltos. ©María Calvo.
En Xinzo nos encontramos a los Monster y a los Addams juntos y revueltos. ©María Calvo.

Entonces nos metemos en una taberna a degustar alguna especialidad del Entroido. Aunque lo que más me gusta son los postres: las filloas, esa especie de crêpes sólo hechas con huevos, harina y agua del caldo del cocido gallego. Las más ricas son las hechas en la lareira, a fuego lento. También están los dulces, las rosquillas o periquitos, las orellas – mis favoritas – y las flores de Carnaval. La gastronomía del Carnaval en Galicia es todo un mundo por descubrir.

Orejas, un dulce delicioso del carnaval de Galicia. ©María Calvo.
Orejas, un dulce delicioso del carnaval de Galicia. ©María Calvo.

Por la tarde están los desfiles de carrozas, muy vistosas, pero aunque me gusta verlas, apreciar el trabajo de todo un año y admirar el espectáculo, estoy deseando volver a las calles de Xinzo para seguir corriendo el Antroido. Intentamos exprimir al máximo el tiempo en que formamos parte del Carnaval, sin ser únicamente espectadores. Por eso nos damos prisa porque todavía tenemos tiempo para cambiarnos de disfraz antes de unirnos de nuevo a la multitud festiva.

Todo el mundo debe ir disfrazado en el Carnaval del Xinzo, aunque sea sólo con una máscara. ©María Calvo.
Todo el mundo debe ir disfrazado en el Carnaval del Xinzo, aunque sea sólo con una máscara. ©María Calvo.

Poco a poco se va agotando el Carnaval, los grupos ya se ven exhaustos de tantos días de juerga, aunque saben que todavía les queda el Entierro de la Sardina y el Sábado de Piñata. En el Entierro de la Sardina una comitiva organiza un auténtico entierro para manifestar su dolor por el fin del Entroido, pese a que saben que aún pueden disfrutar del último día, muestra de su resistencia a que el Carnaval llegue a su fin. Pantallas, choqueiros, disfraces…vuelven a salir a las calles para dar su adiós a la fiesta más esperada del año. Los niños se divierten con las piñatas llenas de caramelos, confetis y harina, hacen carreras de sacos y exprimen el Antroido hasta el último instante.

¡Hasta el próximo año Carnaval! ©María Calvo.
¡Hasta el próximo año Carnaval! ©María Calvo.

El próximo año volverá a ser el mundo al revés, una pena que no nos resistamos a la monotonía del día a día más a menudo, deberíamos coger de vez en cuando una peluca y unas pestañas para arrancar una sonrisa a los que nos rodean y olvidar la máscara que llevamos todos los días, dejando entrar la magia del Carnaval en nuestra vida.

Te ha gustado? Comparte este viaje !

Escribe un comentario!! (Vamos...es gratis y nos hace ilusión saber que te ha parecido.