Ciudad romana de Volubilis en Marruecos

Cuando señalamos Fez en el mapa como próximo destino teníamos claro que el yacimiento romano de Volubilis era una de las prioridades de este viaje a Marruecos, y por ello programamos una excursión. De la mano de nuestros amigos de Viajesmarrakech salimos desde Fez rumbo al norte, hacia el Ksar Faraoun, donde se encuentra la antigua ciudad de Volubilis.

Ruinas de Volubilis
Ruinas de Volubilis

Historia de Volubilis

Durante los siglos de mayor explendor de la Roma Imperial, el norte de África estaba bajo el control de los romanos, que designaban a la provincia con el nombre de Mauritania Tingitana.

El nombre de Volubilis, de origen berebér proviene de la flor Campanularia volubilis (más conocidas como adelfas), Oualili o Walili. en lengua bereber. una preciosa flor azulada – violácea. Antes de la llegada de los cartagineses en el siglo III a.C. fue un asentamiento bereber. Tras la derrota púnica los romanos lo ocuparon, transformándola urbanísticamente siguiendo el modelo universal de Cardus Decumanus y Cardus Maximus, y aprovechando el río anexo para el abastecimiento hídrico. Los recursos agrícolas de la zona, especialmente el trigo, el vino, y la producción de aceite de oliva, transformado en las prensas de Volubilis que aún se distinguen, permitió crecer a la ciudad romana con varios siglos de prosperidad, siendo sede de los procuradores de la provincia romana africana. En el siglo II d.C. Marco Aurelio lleva a cabo la construcción de las murallas de Volubilis.

Tras el abandono de la ciudad en el año 285 d.C. mientras el gobierno y las familias nobles huyeron siguiendo la estrategia de Diocleciano de repliegue hacia el norte, la población aún tardó varios siglos en emigrar a la cercana Moulay Idriss Zerhoun, cuya característica forma sobre dos colinas asemeja un camello. Tribus de los Vándalos cruzaron desde España y llegaron a la zona, pacificada de nuevo fueron los bereberes quienes la ocuparon. Siglos después, en el VIII con la islamización que inició Idris (autoproclamado bisnieto de Mahoma) a partir del siglo VIII Volubilis cayó en el olvido, y Fez surgió como la capital real.

El terremoto que asoló Lisboa  también se sintió en Volubilis, que quedó gravemente dañada en 1775 si bien ya antes, Ismaïl ben Chérif la expolió llevando gran parte de los apreciados mármoles y columnas para engrandecer la ciudad imperial de Meknes.

Las primeras excavaciones de rigor (antes, a finales del XX Tissot relacionó los restos con Volubilis y La Martinière emprendió algunas excavaciones superficiales) se producen a partir de 1921 cuando durante el Protectorado Francés arqueólogos galos llevan a cabo trabajos para rescatar el patrimonio romano, ensalzando la monumentalidad de los restos Bajo Imperiales, pero menospreciando los restos de los barrios prerromanos o musulmanes, igualmente importantes, pero denostados en pos de una visión arqueológica muy politizada, que pretendía defender la ocupación francesa en África. A partir de la independencia de Marruecos, la nueva corriente arqueológica ha trabajado en la línea de recuperar el testimonio de los restos de otras partes de Volubilis.

En 1997 Unesco reconoció a Volubilis como Patrimonio de la Humanidad, al considerarlo único por su pasado púnico y romano, encrucijada de varias culturas mediterráneas.

Visita a Volubilis

En una hora y media llegamos al parking de Volubilis, pasando tres controles de policía, siempre atentos a la velocidad. El paisaje que nos lleva hasta las ruinas romanas recuerda a Toscana, con colinas de un intenso verde en un agradable invierno.

En la entrada nos esperaba nuestro guía, un veterano que chapurreaba cualquier idioma, lo mismo saludaba a los japoneses que nos decía palabras en polaco, y es que en Marruecos siempre encontramos demostraciones de manejo del idioma que sólo podemos comparar con los guías mexicanos, ávidos por aprender.

El primer presente que obtenemos es una flor, que sirve como presentación del origen del nombre del yacimiento de Volubilis. La ciudad está aún parcialmente excavada, y en los meses de primavera los arqueólogos retoman la campaña para ir “destapando” la historia del recinto, que tuvo una extensión de 40 hectáreas y que pudo albergar una población intramuros de 20 mil habitantes aproximadamente.

Los restos que apreciamos son cuantiosos y en buen estado de conservación con respecto a muchos de de la parte norte del Mediterráneo. En el recinto de Volubilis encontramos termas públicas, privadas, tiendas de comercios, casas de patricios, un arco del triunfo, restos del acueducto, del foro, de la basílica, de la calzada, del sistema de cloacas, del prostíbulo, y varios espacios más.

Recreación de Volubilis y sus espacios monumentales más importantes
Recreación de Volubilis y sus espacios monumentales más importantes

Leyenda con los espacios que formaban la ciudad romana de Volubilis: 1) Muros , 2) Puerta de Tánger, 3) Decumanus Maximus, 4) Puerta Oeste, 5) Templo de Júpiter, 6) Capilla de Venus, 7) Basílica, 8) Foro, 9) Termas de de Gallieno, 10) Baños de la puerta de Tánger, 11) Casa de Orfeo, 12) Casa de las columnas 13) Palacio de Gordiano, 14) Necrópolis, 15) Columbarium, 16) Acueducto, 17) Fuente, 18) Barrio de los alfareros, 19) Arco de Caracalla. (fuente: Geo Magazine, #312, febrero de 2005, p. 51)

Durante el visita nos encontramos con unos raíles que nos resultan en apariencia anacrónicos, pero son parte del sistema de vagonetas que utilizaron los franceses en las excavaciones, que permitieron mover toneladas de tierra, con un sistema carente de las técnicas estratigráficas, y muy rudimentario.

El recorrido comienza al sur donde se encuentra la billetería. En unos pasos subimos hasta el templo de Saturno, uno de los espacios religiosos conservados. A su lado están las almazaras, espacios de producción del aceite, que a partir de los numerosos olivos era prensado mediante un sistema de piedra de molino que se ha reproducido para explicar el funcionamiento. Básicamente consistía en una rueda empujada por esclavos, que a diferencia de otros centros similares sustituían a los animales. A su lado encontramos la denominada Casa de Orfeo, el primer edificio privado, cuyos mosaicos hacen referencia al dios de la música, y con una temática naturalística donde destacan los nueve delfines y los motivos geométricos. Es una de las viviendas más grandes, superando los 2.500 metros cuadrados y donde distinguimos las letrinas y el vomitorium demostrando la práctica común de gula.

Mosaicos de la casas de Orfeo
Mosaicos de la casas de Orfeo

El edificio contiguo corresponde a unas termas (denominadas de Galien), que parecen estar relacionadas con los propietarios de la Casa de Orfeo. Podemos distinguir diferentes áreas del clásico balneario termal, frigidarium, tepidarium y caldarium. Otra hipótesis es que pudieran pertenecer al foro, que se encuentra inmediatamente después, actuando de enlace con basílica y el capitolio.

El foro o ágora de Volubilis ponía en contacto a la población de la ciudad, con su plaza abierta donde se desarrollaba buena parte del ocio de la ciudad y por supuesto el macellum o mercado. Subimos las gradas que dan conducen a la basílica, cuya elevación marca la importancia del edificio, dedicado a la práctica de la justicia ciudadana y del comercio. Restos de las columnas definen las tres naves, rematados por el ábside en uno de los extremos.

Al lado de la basílica se sitúa el capitolio con varios capiteles corintios, dedicado a la triple advocación de Júpiter, Juno y Minerva, y que a su vez disponía de letrinas y unas pequeñas termas. Destaca también el altar de sacrificios de animales a las deidades romanas.

Nuestro guía (al igual que a todo visitante del yacimiento) nos quiso hacer una broma en el recinto del Lupanar, el prostíbulo romano, donde un gran falo pétreo no deja dudas de la función que tenía el edificio.

A lo largo del Decumanus Maximus se observa la construcción del acueducto que transportaba agua al centro de la ciudad, donde encontramos una fuente pública que funcionaba como lavadero. Por debajo de la calzada va la red de alcantarillado.

La casa del desúltor es otra de las casas de rica ornamentación donde se representa a un desultor a lo lomos de un equino, que era el encargado de amenizar los entretiempos de las luchas de gladiadores, con un espectáculo hípico (de hecho desultor significa “el que salta”). Por esta razón la casa a veces se denomina como la Casa del Acróbata o del Atleta.

Mosaico de la Casa del acróbata
Mosaico de la Casa del acróbata

Visualmente el arco de Caracalla es el monumento que mejor ha resistido el paso del tiempo. Esta loa a Caracalla y a su madre, Julia Domna, servía de agradecimiento por la concesión de ciudadanos romanos a los habitantes de Volubilis. Construido en los años 216-217 d.C. estaba jalonado por columnas corintias, algunas arrancadas literalmente para transportarse a Meknes. Su altura es de 8 metros de altura y casi 6 de ancho.

En lo alto había una estatua del emperador comandando una cuadriga de bronce tirada por seis caballos. A los lados varias fuentes decoraban fastuosamente el arco a ambos lados.

Arco de Caracalla
Arco de Caracalla

Desde el arco del Triunfo caminamos por el Decumanus Maximus y de forma consecutiva se suceden la Casa del Efebo, la Casa de las Columnas y la Casa del Caballero.

En la casa del efebo se encontró una estatua de un efebo y por la riqueza arquitectónica pudo pertenecer a un acaudalado romano. La Casa de las Columnas recibió el nombre por conservar varias columnas, en el atrio observamos una fuente o impluvium redonda. Por último la Casa del Caballero posee un mosaico de la divinidad de Baco o dionisio, deidad de los excesos y el vino. En él se representa a Baco y a Ariadna dormitando en la playa de Naxos, con alusiones a las cuatro estaciones.

Continuamos, y sin descanso llegamos a la La Casa de Hercules, con un mosaido en el triclinium de medallones con escenas de los doce trabajos de Hércules.

El mosaico de la Casa de Hércules
El mosaico de la Casa de Hércules

Inmediatamente se sucede la casa del séquito de Venus. Considerada la más lujosa de las casas, con hasta ocho estancias decoradas con mosaicos de temática mitológica, entre ellos el que da nombre al conjunto, mostrando a Venus y su cortejo de ninfas en un barco. Esta pieza se custodia en el Museo de Antigüedades de Tánger.

Siguiendo el Decumanus Maximus se desemboca en la Puerta de Tánger, uno de las ocho puertas de entrada del recinto amurallado, y que recibía el comercio de la antigua Tingis, Tánger.

Antes de alcanzarla a la izquierda están las ruinas del Palacio de Gordiano, residencia del procurador de Volubiles, y decorada con mosaicos de animales.

Centro del visitante, un pequeño museo con la historia de Volubilis
Centro del visitante, un pequeño museo con la historia de Volubilis

Para finalizar la visita, el recién estrenado museo de Volubilis, o mejor dicho Centro de Interpretación (o Visitor Center) (enero de 2016) nos permite aproximarnos con maquetas, audiovisuales, mapas e información de la ciudad romana, de las excavaciones y de la importancia que tuvo la ciudad para el control del norte de África durante el Imperio.

Mapa detallado de las ruinas romanas de Volubilis
Mapa detallado de las ruinas romanas de Volubilis

Consejos visita

Nosotros optamos por contratar un guía para conocer al máximo los detalles que no vienen en las guías, y porque no teníamos mucho tiempo para hacer la visita. Pero ciertamente si llevamos información aprendida o al menos claro lo que vamos a ver, merece la pena dejarse perder por el yacimiento, paseando por las ruinas. Junto a los lugares importantes hay letreros en francés e inglés que explican los mosaicos, las casas, las obras de ingeniería y elementos de la urbe romana.

Otra recomendación es estudiar un poco el mapa del yacimiento antes de visitarlo, para evitar la picaresca de algunos guías que meten prisa para acabar la visita pronto. Por ello es mejor pagarle cuando nos quiere llevar hacia la salida y visitar por nuestra cuenta un rato las ruinas. Nosotros por ejemplo no pudimos ver el Palacio Gordiano por las prisas.

El recorrido es bastante clásico, pero no está cerrado, lo que nos permite movernos con libertad para captar perspectivas. Los únicos espacios protegidos son los mosaicos, sin duda maravillosos por su calidad, conservación y variedad.

Como llegar a Volubilis

Tenemos varias opciones para alcanzar el yacimiento, o bien con alquiler de coche, opción interesante sobre todo si luego continuamos el viaje a nuestro aire, visitando otros puntos cercanos como Meknes; o bien con excursiones organizadas, lo que nos permite disfrutar de explicaciones culturales o históricas durante el trayecto. Además nos evitaremos problemas por exceso de velocidad, ya que como indicábamos hay bastantes controles policiales.

Como llegar desde Meknes a Volubilis

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