Casa Vicens, la primera casa de Gaudí en Barcelona

Con suma expectación, la apertura de Casa Vicens al público, después de 130 años como residencia privada ha suscitado un interés mediático por conocer la primera casa construida por Antoni Gaudí.

Como si fuera el telón de una esperada obra de teatro, el 16 de noviembre Casa Vicens reabre tras deshacerse de la lona y el esqueleto de andamios utilizados para “curar” su piel modernista. El Cartel de “En construcción” se ha quitado para que prensa y vecinos (invitados en un detalle poco habitual) puedan conocer Casa Vicens antes de que los primeros turistas comiencen a llegar.

Sin duda la inclusión de la Casa Vicens en 2005 en el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad de las obras de Gaudí (que desde 1984 englobaba el Parque Güell, el Palacio Güell y casa Milá), junto a la fachada de la Natividad, la cripta de la Sagrada Familia, la Casa Battló y la cripta de la colonia Güell, supuso el impulso final para que el proyecto de museizar y abrir al público se pusiera en marcha.

No olvidemos que desde que Gaudí la construyó entre 1883 y 1885, primero Manuel Vicens i Montaner y luego los nuevos propietarios de la familia Herrero-Jover -que la adquirieron en 1899 a la viuda de Manuel Vicens-, la habían utilizado de forma continuada como vivienda.

Historia de Casa Vicens

El Gaudí diseñador se tomó con mucha dedicación la elaboración del exterior e interior de la Casa Vicens, y el objeto de su primera creación adquirió formas y temáticas que aún recordando otras obras, tiene peculiaridades irrepetibles. Igual que Julio Verne, el inexistente “Gaudí viajero”, adquirió si gusto por la arquitectura exótica leyendo, y fascinándose con las fotografías de la Andalucía mudéjar, el estilo árabe de Marrakech, o los aires llegados del lejano Oriente, Japón e India. Esos gustos refinados por la mezcla de estilos son parte del contexto de finales del XIX, cuando las exposiciones universales itinerantes funcionaban como una lámpara de Aladino transportando un humo mágico. Muchos otros artistas modernistas se dejaron seducir por ese gusto oriental, que estampó la decoración de muebles, el estucado de muchos salones, o la fachada de numerosos edificios Liberty en Italia o Inglaterra, Art Nouveau en Francia o Jugendstil en Alemania y países nórdicos.

Uno de los ángeles del exterior de Casa Vicens
Uno de los ángeles del exterior de Casa Vicens

En esa pujante Barcelona de final se siglo, vórtice de riqueza y tendencias impulsada gracias a la Exposición Universal de 1888, el corredor de bolsa (y no empresario de fábrica de baldosas como se pensaba) Manuel Vicens i Montaner pidió a su ya amigo Antoni Gaudí, el diseño de una casa de veraneo en Gracia.

En apenas un par de años se finalizó la obra de Casa Vicens, conocida curiosamente por los habitantes de Gracia como la casa de las Baldosas.

En 1925 se produjo una ampliación de Casa Vicens para pasar de tres fachadas a una perspectiva 360 grados, gracias a la adquisición de la parcela donde se adosaba la casa a otro edificio. De nuevo se solicitó a Gaudí ayuda para completar el lado norte de la casa, pero este, centrado en las obras de la Sagrada Familia, delegó en Joan Baptista Serra de Martínez la culminación. Dicen que el mismo Gaudí, pese a aprobar la ampliación, cumplió solo a regañadientes ya que para él Casa Vicens ya cumplía con la idea de proyecto final.

Las fotos de principios de siglo XIX ilustran perfectamente ese ambiente de pueblo, aún de periferia de la gran ciudad dela Villa de Gracia, y donde se aprecia el extenso jardín con manantial y cascada, y la capilla de Santa Rita, hoy “invadido” por altos edificios que fueron devorando espacios progresivamente -con la venta de parte del terreno en 1946- hasta urbanizar totalmente el entorno.

Casa Vicens con el terreno original
Casa Vicens con el terreno original

La venta del terreno que menguó el espacio original, permite a su vez introducir en debate el argumento del crecimiento urbanístico y la especulación inmobiliaria en Barcelona.

Espacio expositivo del interior de Casa Vicens

A diferencia de otras propuestas de edificios de Gaudí, Casa Vicens apunta alto en busca de un itinerario sensorial de su Casa Museo, en el que el visitante se centre en los interiores y preste menos atención a la audioguía o paneles multimedia. Eso no quiere decir que se renuncie a la tecnología para explicar el contexto, ya que en una de las salas se reproduce un pequeño documental sobre las razones y motivos que propiciaron la aparición del modernismo en Barcelona.

Dos estilos de balcones de la Casa Vicens
Dos estilos de balcones de la Casa Vicens

El objetivo de la restauración ha sido mostrar la casa con el mayor realismo en el momento de su construcción, por eso no encontraremos apenas mobiliario de época (perdido en estos 130 años que ha permanecido cerrada al público) salvo el que estaba encastrado en las paredes.

En el exterior de casa Vicens los elementos decorativos no se escatiman. Por un lado destaca la cerámica con tajetes (también conocidos como clavel de moro) y es que la obra de Gaudí se vuelca en dos direcciones, de dentro a afuera con un despliegue visual que fusiona estilos, color y formas; y con un interior de Casa Vicens que imita la naturaleza del exterior, repleto de elementos esgrafiados aludiendo a la fauna. Por otro lado los elementos “exóticos” como las contraventanas que recuerdan la cultura del lejano oriente, o los detalles de caligrafía árabe de frases de cuentos tradicionales catalanes como los que adornan la tribuna “ Sol, solet, vine’m a veure que tinc fred («sol, solecito, ven a verme que tengo frío»); y “Oh, l’ombra de l’estiu («oh, sombra de verano»); de la llar lo foc, visca lo foc de l’amor (del hogar el fuego, viva el fuego del amor)”.

 

 

Quizá sorprenda la ausencia de formas sinuosas marca de gran parte de las obras de Gaudí, pero si miramos con atención las curvas existen de alguna manera, camufladas con el juego de líneas rectas que combinadas parecen el bosquejo anatómico que es la base preliminar para componer las curvas.

El jardín se completa con el Café Hoffman, que servirá de punto de refrigerio y admiración de las fachadas del conjunto.

Interior de Casa Vicens

La planta baja actúa de zona de encuentro donde ya tomamos contacto pisando el suelo formado como un mosaico romano de opus tessellatum.

A continuación el comedor donde se exponen los lienzos restaurados de Francesc Torrescassana, y se observa el esgrafiado vegetal de hiedras de corte oriental. Desde el comedor se accede inmediatamente a la tribuna al jardín, recuperada como en la factura original de 1885, orientada al sur y con sus características contraventanas.

Volviendo al interior unos pasos nos conducen a la denominada sala de los fumadores -recogida y coqueta con su sorprendente techo de estilo mozárabe decorado con palmeras y dátiles imitando un oasis-.

En la segunda planta, conectada con una escalera integrada para la ocasión, se suceden las habitaciones que formaban parte de los dormitorios y baño; y el espacio de exhibiciones temporales. La primera de estas muestras temporales es la original “La primera casa, la casa propia, la casa manifiesto”, que como un nodo de entelequia arquitectónica conecta con otras casas construidas contemporáneamente a Casa Vicens en otros lugares del mundo, obra de excelsos arquitectos como , Philip Webb, Frank Lloyd Wright o Mackintosh.

Exposición temporal "La primera casa, la casa propia, la casa manifiesto"
Exposición temporal “La primera casa, la casa propia, la casa manifiesto”

Mientras, la exposición permanente ahonda en los primeros contactos de Gaudí con la realidad laboral, su participación en diseños urbanísticos y la Barcelona que mutaba a una realidad pasmosa. Completando las piezas y objetos encontramos por ejemplo el molde de barro para la forma de palmito del forjado de la verja de la finca,

A lo largo del recorrido nuestra atención se centra en las paredes y techos, recuperados para disfrute de los ojos, y donde podemos descubrir los detalles diferenciados de cada habitación. De forma recurrente la ornamentación del techo juega con las formas y efectos del papel mache pintado, que permitió crear volúmenes y formas.

Techo de una de las habitaciones de la primera planta de Casa Vicens
Techo de una de las habitaciones de la primera planta de Casa Vicens

Las escaleras que conducen a la azotea o cubierta de Casa Vicens nos permiten encontrarnos con el cielo del barrio de Gracia y disfrutar de los remates en forma de torres y baldosas cerámicas verdes y blancas. Abierto al visitante, permite tomar fotografías desde todos los ángulos.

En una de las esquinas del edificio que da a la Calle Carolinas se yergue una cúpula coronando la ampliación de Casa Vicens de 1925. Si nos asomamos y miramos abajo distinguiremos las esculturas de los ángeles que custodian los ángulos.

Espacio de la azotea de Casa Vicens
Espacio de la azotea de Casa Vicens

El sótano ha sido reconvertido en una tienda y librería especializada la Capell,  cuya continuidad de la armonía estética sumerge a los amantes del diseño y la arquitectura en una propuesta de objetos novedosos del mundo gaudiano, modernista y no solo (ya que encontraremos souvenirs de otros maestros como Alvar Aalto o Frank Lloyd Wright).

Dos años de reforma han postergado el retorno de la villa de verano y una inversión inmensa en recursos, con el aval del banco de Andorra, MoraBanc, a la postre nuevo propietario de Casa Vicens desde 2014.

Resulta imposible recrear el aire que respiraba la casa, abierta a una gran finca, en esa Villa de Gracia, tan cerca y lejos de Barcelona, pueblo de veraneo de la burguesía barcelonina, que huía del ambiente denso del centro de Barcelona.

El gran reto de Casa Vicens es gestionar el gran interés que suscita conocer la primera casa de Gaudí, y con el objetivo de no morir de éxito y ofrecer una visita sensorial que permita disfrutar de la belleza del inmueble, el número máximo de visitantes será de 500 al día.

Gracias a los responsables de Casa Vicens por abrirnos de par en par sus puertas, especialmente a su director Joan Abellà, a Mercedes Mora, Executive Manager que nos respondió a mil y una dudas; y a Rocío… de Marketing.

Ruta del modernismo en Barcelona

Los amantes del modernismo y en concreto de Gaudí pueden admirar en Barcelona otros monumentos y edificios como la Sagrada Familia,  la Pedrera, la casa Batllo,  el Palau Güell, la Torre Bellesguard, o la Colonia Güell en Santa Coloma de Cervelló. En Esplugues de Llobregat el itinerario en torno a Gaudí se completa con la visita a los museos de Can Tinturé y la Rajoleta (donde está la antigua fábrica de producción cerámica de Pujol i Bausis) en Esplugues de Llobregat.

Al mismo tiempo, el Gaudí Exhibition Center junto a la catedral, es un buen acercamiento a la figura del icono, pero lejos de menospreciar al maestro, el modernismo es un universo muy amplio, donde como vasos comunicantes arquitectura, pintura, escultura, o diseño de mobiliario, forjados y vidrio se nutren de forma recíproca.

Información de visita

– Casa Vicens es muy sensible al turismo accesible y por ello la visita será 100% adaptada a las personas con movilidad reducida, dotando al edificio de un ascensor para moverse por las plantas.

Horario. El edificio modernista abre de de lunes a domingo, de 10 de la mañana a 20h. de la tarde. Sólo cierra los días de Navidad (25 de diciembre), año nuevo y Reyes. La entrada es gratuita el día de Puertas abiertas, la noche de los Museos y el día internacional de los museos.

Precio de entrada. Los billetes para visitar se pueden adquirir online a un precio de 16€, con un suplemento de 3€ si deseamos una visita guiada. Una vez comprada y asignada la fecha no se permiten cambios ni devoluciones del coste de la entrada.

Consejos

El interés por la apertura atrae a muchos visitantes y por ello es recomendable planificar la visita comprando online la entrada. Aunque se puede comprar en las taquillas es probable que no la podamos visitar en ese momento.

Es recomendable acudir con algo de antelación y tener en cuanta las horas de sol para obtener las mejores fotografías del exterior.

Como llegar a la Casa Vicens

Situada en el barrio de Gracia de Barcelona, lo más sencillo para llegar en transporte público es movernos en metro y tomar la línea verde, bajando en la estación de Fontana. De allí apenas un centenar de metros nos separa de la Casa Vicens, que se encuentra en la calle de las Carolines.

Venta de entradas

Las entradas a Casa Vicens se pueden comprar online ya que la visita se agenda para un día y hora concreta, lo que permite limitar el número diario.

Teléfono de Casa Vicens: +34 93 348 42 58

Mapa de la ubicación de la Casa Vicens en Barcelona

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