Canyoning en las entrañas de Madeira, parque ecológico de Funchal

Las montañas de Madeira trazan el camino de una aventura en la que me embarco casi sin pensar. Soy consciente de que hacer cayoning por primera vez en una isla como Madeira es un privilegio único, y mi intención es aprovecharlo y vivir la experiencia de canyoning intensamente. Pero temo esas paredes altas por las que tengo que deslizarme para llegar a magníficas pozas en las que darme un chapuzón. El hecho de tirarme al vacío, a pesar de la seguridad que sé que va a haber, se me antoja una locura. Y, por otra parte, el hacerlo por primera vez en Madeira me entusiasma.

Una auténtica aventura hacer canyoning en Madeira. ©Epic Madeira.
Una auténtica aventura hacer canyoning en Madeira. ©Epic Madeira.

Salimos temprano de esa ciudad caleidoscópica que es Funchal y que nos conquistó desde el primer día. El día es luminoso y el equipo que nos acompañará toda la mañana por las entrañas de Madeira nos está esperando. Continuamos medio adormilados a lo largo del trayecto de subida en un vehículo 4×4 por la carretera que conduce de Funchal, esa ciudad que mira al Atlántico, a Monte y de ahí a nuestro destino, en el Parque Ecológico de Funchal. El traqueteo del vehículo logra anestesiarme y que no piense en nada, tan sólo que disfrute una vez más del paisaje de Madeira. En Monte todavía recogemos a otros dos aventureros que compartirán con nosotros esta excitante jornada de canyoning en Madeira.

Casi ninguno de nosotros sabe lo que le espera, y nuestros simpáticos monitores, Francisco, João y Daniela, nos dedican sonrisas socarronas y comentarios de ánimo. Sabemos que se trata de canyoning para primerizos, pero aún así no podemos evitar que los nervios y la excitación nos invadan.

Comienza la aventura
Comienza la aventura. ©Epic Madeira.

Tras más de media hora de ruta llegamos a nuestro destino por la carretera que va al Pico Areeiro: el Parque Ecológico de Funchal, donde nos dirigimos al Cañón de Ribeira das Cales, a 1440 metros de altitud. Y ahí nos damos cuenta de que los colores y la luz de Madeira estarán presentes en esta nueva experiencia para algunos de los viajeros giroscópicos. Esa naturaleza cuyos colores se intensifican con la luz que con la que nos obsequia este mes de junio. Y es que una de las cosas que nos enamoraron desde el principio de Madeira fue la extraordinaria frondosidad de los bosques de Laurisilva, las magníficas flores que decoran todos los rincones, muchas de las cuales jamás habíamos visto, y el misterio de esos senderos que nos regalan sorpresas espectaculares: tan pronto unos acantilados de vértigo que se precipitan al mar, o pueblitos escondidos en el corazón de altísimos picos, tan pronto paisajes volcánicos que nos hacían creer que estábamos en otro mundo.

Comienza la aventura

De camino a las casetas donde nos pondríamos el equipo de canyonig, el sendero es intensamente verde, y de nuevo esas espléndidas flores, los maçarocos, creo que mis favoritas en este viaje a Madeira. Nunca las había visto, enormes espigas de florecillas que conforman una sola flor, con ese violeta intenso que también vimos en la ruta por el Pico Areeiro, otra de esas imprescindibles rutas por Madeira, debido a su espectacular paisaje. Parece una buena señal el hecho de caminar por esta senda cubierta de maçarocos .

Maçarocos, flores típicas de Madeira
Maçarocos, flores típicas de Madeira

En las casetas de madera acondicionadas por el equipo de canyoning nos embutimos en nuestros trajes de neopreno que nos cubre casi totalmente. Parecemos personajes de tiras de humor, espermatozoides de la película de Woody Allen (“Everything you always wanted to know about sex, but were afraid to ask”). Lo cierto es que las sonrisas comienzan a dibujarse en nuestros rostros, y no es para menos.

Sonreímos también a la cámara con caras de ilusión delante del cartel de Canyon de Ribeira das Cales, la entrada a ese cañón en el que pasaremos las próximas horas y en el que nos espera una excitante aventura que dudo que olvidemos.

Excitantes momentos de Rápel

Casi no me da tiempo a pensar cuando los otros giróscopos y João, el monitor de canyoning, se acuerdan que seré yo la primera en hacer el descenso por la primera pared que nos llevará al río. Rápidamente enganchan una cuerda en el arnés y me pongo en posición de descenso. Pero algo se bloquea y no sé ni cómo hacer el siguiente movimiento. João me pide calma y escucho atentamente las explicaciones de la postura adecuada y los pasos a seguir, teóricamente simples y claros. La posición es inclinada, con la mano izquierda agarro la cuerda y con la derecha voy soltando.

Aprendiendo a hacer rappel. ©Epic Madeira.
Aprendiendo a hacer rappel. ©Epic Madeira.

De nuevo sin pararme a pensar demasiado, realizo esos movimientos mecánicamente como si los hubiera hecho siempre y desciendo dando pequeños brincos por la pared. La excitación se hace presa de mi cuerpo y todo va demasiado rápido. En nada me veo en el río, ¡la primera vez que hago rápel ha tenido un éxito relativo!. Me siento sorprendida y a la vez muy animada. No puedo creer que haya salvado ese primer escollo, era más fácil de lo que había pensado, sólo había que poner la posición correcta y olvidar el bloqueo inicial. Lo conseguí avanzando, sin pensar que me podría bloquear. No sé ni cómo puedo salir sonriendo en la foto, será porque imaginaba que era hacer rápel era mucho más difícil.

Desde abajo veo a los demás giróscopos descendiendo ágilmente, la altura no es muy grande, pero me siento ufana por haber superado el primer obstáculo.

Canyoning en Madeira: Cañón Ribeira das Cales

Realmente estamos haciendo canyoning en Madeira, somos conscientes de ello, y tras el primer descenso por la primera pared es el momento de hacer canyoning por el Cañón Ribeira das Cales. El caudal del río no es muy grande, pues estamos ya en verano, y lo seguimos caminando y pisando piedras secas a una velocidad bastante buena, teniendo en cuenta que prácticamente es la primera vez para todos nosotros. Bueno, miento, en realidad algunos de los viajeros giroscópicos conocen el terreno irregular de los Pirineos y están preparados para este día de barranquismo en Madeira.

Silenciosos, seguimos a nuestros monitores João y Daniela, mientras admiramos el escenario natural que nos rodea, que no deja de sorprendernos. Estamos metidos en las entrañas de un río en Madeira, lejos del mundanal ruido, fundiéndonos con la naturaleza, con una sonrisa en nuestro rostro. El tiempo se para en estos instantes para que disfrutemos sin reservas, sabedores de que nuestro viaje a Madeira nos regala más buenos momentos.

En el Cañón de Ribeira de Cales, Madeira. ©Epic Madeira.
En el Cañón de Ribeira de Cales, Madeira. ©Epic Madeira.

Miro hacia delante la fila de buzos negros mojados hasta las rodillas que siguen el río contentos, salvando pequeños saltos hasta llegar a la siguiente pared, otro obstáculo en esta ocasión casi deseado. Debo confesar que el rápel me engancha desde el principio y estaba ansiando que llegara el siguiente salto.

Daniela, la sonriente monitora, nos espera abajo haciéndonos sentir seguros, con su cuerpo aparentemente frágil, pero fibroso y fuerte, a prueba de cualquier canyoning en la isla de Madeira. Y aún más que su fuerza es su sonrisa la que nos anima a bajar.

En mi turno me tuerzo un poco, pero corrijo en seguida la posición, siguiendo las indicaciones de João, que además de ser monitor, es aprendiz de bombero en Madeira. Desde luego, no podemos ir mejor acompañados. Por eso escuchamos atentamente todas sus advertencias y sugerencias. Me emociono al llegar abajo y me doy un chapuzón en la piscina del río. Me tiro con entusiasmo, después de la emoción del descenso. Y vuelvo a repetir mientras nuestros compañeros bajan, hasta se me ocurre hacer el muerto en la piscina feliz por estar envuelta en esta aventura. Nos hacemos una foto de grupo en la cascada, ¡qué bien todas estas fotografías de recuerdo de este día!. No sé qué irradia más luz, los colores del paisaje o nuestras sonrisas a medio descenso por el Cañón Ribeira das Cales.

Viajeros giroscópicos haciendo canyoning en Madeira
Viajeros giroscópicos haciendo canyoning en Madeira

Continuamos avanzando y llegamos a un último salto, esta vez mucho más alto que los anteriores. Daniela y João dejaron el más espectacular para el final. Noto que perdí el miedo definitivamente y que estoy deseando lanzarme con mi cuerda, inclinar despacio mi cuerpo y deslizarme dando saltos por esa pared que no quiero que se acabe. En esta ocasión no soy yo la primera, observó a los demás desde arriba y me gusta el punto de vista, se les ve felices haciendo rápel por estas paredes. Abajo nos espera una estupenda piscina. Pero antes hay que descender por una larga cascada, la altura es considerable para nosotros, principiantes.

Uno de los giróscopos viajeros afirma desear tirarse sin cuerdas ni nada como se hace en otras aventuras de canyoning. Su experiencia podría permitírselo, pero finalmente baja con la cuerda. Es mi turno y bajo despacio, apenas temerosa a pesar de la altura de la cascada, doy pequeños saltitos desenando que tarde en terminarse este último trayecto de rápel. En el último paso nos dejamos caer en la piscina. ¡Qué placer!

Salto a la estupenda piscina natural
Salto a la estupenda piscina natural. ©Epic Madeira.

Miramos sonrientes, nadando, a João que desciende increíblemente rápido, con una agilidad que sólo puede darle meses de entrenamiento. Incluso al final da una voltereta cayendo con un chapuzón en el agua. Todos reímos con ganas, disfrutando de estos momentos de baño en las entrañas del Cañón Ribeira das Cales.

Parece que todo se ha terminado, pero aún queda un salto sorpresa, esta vez la cascada es más pequeña, pero la piscina es enorme. Dan ganas de saltar sin más, y es lo que hacemos, tirarnos con entusiasmo a esas aguas verdes. Miramos arriba y podemos ver la vegetación lujuriosa de Madeira, el cielo azul sobre nuestras cabezas en una jornada que se está terminando.

Quedan todavía pequeñas piscinas que atravesar, estrechos cañones que superar agarrados a una cuerda. Me vuelvo loca de emoción y me deslizo casi cantando, haciendo sonidos guturales sin sentido que nos vuelven a arrancar una sonrisa.

Excitante experiencia promesa de otras futuras. ©Epic Madeira.
Excitante experiencia promesa de otras futuras. ©Epic Madeira.

¡Qué deprisa se termina! ¡quisiera repetir!. Me digo a mí misma que volveré a hacer canyoning y rápel en otros lugares, y en paredes más altas. Es cierto que se trata de canyoning en Madeira para principiantes, pero el entusiasmo del primerizo que ha superado una prueba no puede borrarse de mi rostro. Seguimos dichosos a nuestros monitores, que nos cuentan historias de otros viajeros que decidieron aventurarse a hacer canyoning en Madeira, en lugares más difíciles. Alguno de ellos, un septuagenario super activo hasta consiguió dar la misma voltereta que João en el descenso de una de las cascadas.

La aventura del canyoning en las entrañas de Madeira se termina. Charlamos sobre esta experiencia de camino de vuelta, mientras preparamos con João una ruta de senderismo para el día siguiente: la levada de los balcones de Ribeiro Frío a (PR10) en el corazón de la laurisilva madeirense. Nuestro viaje por Madeira continúa. Todavía nos esperarán estupendas aventuras y extraordinarios paisajes. Sólo esperamos vivirlas tan intensamente como este día de canyoning en Madeira.

Cañón Ribeira das Cales

1440 m. Altitud

Inicio: “Chão da Lagoa”, en el Parque Ecológico de Funchal

Un último baño ante la estupenda cascada por la que descendimos. ©
Un último baño ante la estupenda cascada por la que descendimos. ©Epic Madeira.

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Un enorme agradecimiento a Rosa Silva, de Living Tours por darnos la oportunidad de realizar esta extraordinaria actividad, nada menos que canyoning en Madeira.

Y, por supuesto, a nuestros simpáticos guías y monitores de Epic Madeira , Francisco Pereira, João Garcia y Daniela Dias con los que hemos pasado buenos momentos y de los que hemos aprendido.

Esperamos que la colaboración con unos y otros sea fructífera y consigamos que otros viajeros giroscópicos del mundo se enamoren de Madeira como lo hemos hecho nosotros.

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