Calentando motores en el Museo de la Moto de Barcelona. Un viaje en el tiempo

Barcelona siempre sorprende con su multifacética oferta cultural y turística que se renueva y está en constante movimiento. Es un paraíso urbanita para todo el que la visita. No bastan unos pocos días para recorrerla entera y mucho menos, para abarcar todas las posibilidades de esparcimiento y diversión que ofrece.

Así que nosotros nos hemos dado a la tarea de romper el gusto en géneros y visitar de a poquito cada recoveco para ponerlo en bandeja a nuestros lectores y así, en pequeñas probaditas, que cada uno decida el rumbo a elegir dentro de ésta magnífica urbe.

Éste artículo está dedicado especialmente a todos aquellos amantes de la adrenalina y el asfalto, porque han de saber, que en el palpitante corazón de ésta vertiginosa ciudad catalana, por el torrente laberíntico del barrio gótico, se puede sentir el vibrar de más de 70 motores, que rugen al unísono en una fascinante colección de motocicletas que reúne a distintas épocas.

Un impecable modelo Gilera Saturno
Un impecable modelo Gilera Saturno

Ésta magnífica muestra de motociclismo es el fruto del trabajo y esfuerzo de un apasionado de éste mundo que gira en dos ruedas: Mario Soler. Quien haciendo gala de sus dotes y amor por ésta disciplina, se convirtió en uno de los primeros coleccionistas de toda España, dedicando parte de su vida, no sólo a hacer una cuidadosa compilación de todas aquellas que encontró a su paso, sino también de mimarlas y restaurarlas impecablemente a detalle.

Desde finales de la Guerra Civil fue aunando su amor por las motos restaurando primero aquellas que llegaban a Bassella en el Alt Urgell. De la mano del piloto francés Gaston Chritin, campeón que pasó un tiempo en Basella recuperándose de una caída.

Réplica del taller de Mario Soler en el Museo de la Moto de Basella
Réplica del taller de Mario Soler en el Museo de la Moto de Basella

La figura de Mario Soler i Estragués como apasionado de las motos, coleccionista e impulsor de los museos de Basella y Barcelona ha permitido que hoy podamos disfrutar de unos fondos de incalculable valor, más allá de circunscribirlo a un medio de transporte, concibiéndolo también como un estilo de vida.

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Modelo Indian con sus vibrantes colores rojos

Los hijos de Mario Soler, Toni y Estanis Soler heredaron esa pasión y éste último continúo su legado abriendo las puertas del Museo Moto Basella en el año 2000, instaurándose como el primer espacio museístico bajo el sello Soler, hogar de una impresionante colección que asciende a más de 300 motos y más tarde, para el 2011 sería inaugurado el Museo de la Moto de Barcelona. La fundación que lleva el nombre de su padre, pretende difundir la cultura motociclista mediante una colección que sigue viva para honrar su labor y continuarla.

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En nuestro recorrido por el Museo de la Moto de Barcelona, hemos hecho un repaso por la historia de la moto desde su invención. Su devenir, como el de otros muchos inventos, ha ido parejo al desarrollo de la industria armamentística y la guerra, y ya en tiempos de paz unida al estrépito y la adrenalina del deporte del motociclismo.

Uno de los platos fuertes del Museo de la Moto es la relación intrínseca con las fábricas y marcas catalanas como Bultaco, Arisco o M.Simó, que con un empeño y apreciable evolución tecnológica fueron compitiendo con las grandes marcas internacionales hasta que la convergencia del mercado hizo reducir el número de productores y muchas de ellas desaparecieron o fueron absorbidas por otras marcas. Nos muestra la metamorfosis a lo largo de décadas de otras tantas marcas que nos resultan familiares y hace gala de diseños únicos.

Para el ojo adiestrado en este tema, sin duda, sabrá reconocer y apreciar en modelo, año y confección, algunas que para nosotros pasan desapercibidas -sólo en materia técnica y por nuestro declarado desconocimiento-, pero que aún en nuestra ignorancia motera, nos resultan visualmente despampanantes.

Arisco, una marca catalana del fabricante Miguel Tapia
Arisco, una marca catalana del fabricante Miguel Tapia

Mientras que en el museo de la Moto de Bassella, podemos conocer la réplica del taller donde Mario Soler mimaba las motos que le llegaban,  Barcelona con un espacio más modesto en dimensiones, quiere llegar al público urbano para que sin salir de la ciudad pueda conocer todo acerca del universo de la moto y la historia del motor en Cataluña.

Actualmente, una exposición de Vespas ocupa la parte central del museo, lo que nos permite conocer con un prisma sociológico como la segunda mitad del siglo XX y la mejora de la economía familiar sustentó el crecimiento de la industria de las scooter. La exhibiciónn recoge como la publicidad y la moda evolucionaron desde las primeras vespas hasta los últimos modelos.

Vespa con un precioso sidecar
Vespa con un precioso sidecar

Así que ya sabes, no es necesario ser un experto motoclista de alta escuela para visitar éste espacio motero y maravillarse de una colección reunida con mucho amor, que para los entendidos en la materia, sin duda es un goce que rinde homenaje al motociclismo a lo largo del tiempo.

Cómo llegar

El Museo de la Moto está muy cerca de la Iglesia Sant Felip Neri y de la Basílica de Santa María del Pi, por lo que es muy fácil llegar y visitar si se está visitando la parte centro de Barcelona.

Las líneas de metro más cercanas son: Jaume I (L4 amarilla), Plaça Catalunya y Urquinaona (L1 roja) y Liceu (L3 verde).

El museo abre sus puertas en un horario de 10:30 a 19:30 hrs y algunos domingos y días festivos.

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