Cádiz vista desde la Torre Tavira

Casas encaladas, apretadas; pinceladas rojas de las terrazas planas; torres mirador de planta cuadrada símbolo de un pasado comercial floreciente; una cúpula dorada; torres de viejas iglesias y catedrales; astilleros con grúas de colores; las inmensas playas de arena blanca, el infinito azul del Atlántico de tela de fondo; la luz, intensa, omnipresente…Cádiz vista desde la Torre Tavira.

La ciudad de Cádiz desde el mirador de la Torre Tavira: un espectáculo. © María Calvo.
La ciudad de Cádiz desde el mirador de la Torre Tavira: un espectáculo. © María Calvo.

En nuestro viaje a Cádiz descubrimos una de las ciudades más bellas de España, que siempre fue cosmopolita y sigue siéndolo. Horas tropezándonos con magníficos monumentos, recorriendo callejuelas adoquinadas que nos llevaban a rincones secretos…Como los patios bien guardados en los edificios antiguos, o los bellos portales vestidos con azulejos pintados de mil y un colores, colocados como puzzles que encajan formando dibujos inimaginables. Terrazas perdidas y encontradas en cada callejón y plazas donde a cualquier hora pueden degustarse las más sabrosas especialidades gastronómicas de Cádiz: tortillitas de camarones, patatas aliñás, boquerones fritos,…

Caminar siguiendo la línea del mar, por la playa de la Caleta, el paseo marítimo que nos conduce a bastiones y murallas que presenciaron muchas batallas. Perdernos en jardines botánicos con espacio para cientos de especies exóticas que ya forman parte de la ciudad, para cascadas, puentes e incluso dinosaurios. Regresar al centro de una de las más antiguas ciudades de España, escenario de grandes momentos históricos, y admirar las plazas inmensas con palacetes, iglesias y torres miradores del siglo XVIII.

En la plaza San Antonio, donde está la catedral de Cádiz, podemos ver torres mirador de diferentes tipos como la torre garita rosada del fondo. © María Calvo.
En la plaza San Antonio, donde está la catedral de Cádiz, podemos ver torres mirador de diferentes tipos como la torre garita rosada del fondo. © María Calvo.

Cádiz es todas esas cosas y más. Es la ciudad que nos enamoró. Pero hoy voy a mirarla desde las alturas, para poder atrapar ese blanco, para intentar desvelar el misterio de la presencia de esa luz, deslumbrante, perturbadora, fascinante…

El paseante que recorre las arterias de Cádiz nunca hubiera pensado que en una calle perdida, este edificio en apariencia de poca importancia, con una decoración sencilla, alberga una de las torres más importantes de la ciudad, la cual oculta sorpresas que les desvelaremos en seguida. Por ello, paseantes, amigos, no pasen de largo por la Torre Tavira, hagan un alto en el camino al menos durante una hora en su visita a Cádiz. No les decepcionará. Es más, les entusiasmará.

Discreta, la Torre Tavira sólo espera que la encontremos para desvelarnos sus misterios. © María Calvo.
Discreta, la Torre Tavira sólo espera que la encontremos para desvelarnos sus misterios. © María Calvo.

Subiendo las escaleras metálicas ya alcanzamos cierta perspectiva y comenzamos a entrever la ciudad blanca a través de los estrechos ventanales con arcadas, y si continuamos girando por las escaleras en caracol llegamos a una planta donde nos explican los diferentes tipos de torres que hay en la ciudad de Cádiz, toda una sorpresa para nosotros que no sabíamos que la ciudad poseía estas joyas arquitectónicas – en los viajes de El Giróscopo Viajero, preferimos ir descubriendo los lugares poco a poco, sin muchos datos, con ojos nuevos de viajero…-. Pues bien, en la actualidad hay en la ciudad de Cádiz 129 torres mirador de cuatro tipos diferentes: torre garita, torre sillón, torre terraza y torre mixta sillón y garita.

Desde el mar, casi tocando tierra, lo primero que veían los marineros que entraban en Cádiz eran las 160 torres mirador de influencia norteafricana, utilizadas entre los siglos XVII y XVIII, una época dorada para el comercio español en las Indias, y para Cádiz, ya que era el principal puerto de entrada. Muchos comerciantes de la época decidían añadir una torre mirador a su casa para verla desde alta mar cuando volvían a casa. Las torres miradores servían sobre todo para controlar el comercio marítimo. Cada vigía informaba al comerciante de los barcos que llegaban de las Indias y sus correspondientes productos.

¿¡No son bellas las diferentes torres mirador que hay en la ciudad de Cádiz?
¿¡No son bellas las diferentes torres mirador que hay en la ciudad de Cádiz?

Decidimos comprobar si es cierto, si las torres vigía pueden verse con facilidad, y seguimos ascendiendo por la Torre Tavira desembocando así en el Mirador, que es una gran terraza. La imagen es cegadora: las casas blancas de Cádiz ocupan apretujadas la península donde se asienta la ciudad, y la luz reflejada en ellas nos deslumbra. Nos paramos a pensar si quizás se halla ahí el misterio de la luz de Cádiz: en las casas blancas, que se convierten en espejo fulgurante… Y fundidas con las casas, pintorescas, hermosas, ahí están: las torres garita, las torres sillón, las torres terraza,… Casi podemos ver las cometas volando desde sus azoteas,…

Recordamos que estamos subidos en una de esas torre vigía, la Torre Tavira, la que fue elegida como símbolo de las torres mirador, por estar en pleno centro de la ciudad, pero sobre todo por ser la más alta (junto a la Bella Escondida, que se ve desde pocos lugares de Cádiz, de ahí su nombre, además de ser la única con planta octugonal), se encuentra nada menos que a 45 metros del nivel del mar. Por todo ello, la Torre Tavira fue torre vigía oficial del puerto Cádiz.

Instantes de silencio para admirar una ciudad espléndida. © María Calvo.
Instantes de silencio para admirar una ciudad espléndida. © María Calvo.

Admiramos esta magnífica ciudad, nos desplazamos por la azotea a todos y cada uno de los puntos de vista, incluso nos subimos a las escaleras donde está el punto más alto: nos sorprende encontrarnos con un mástil de barco, que parece ser que se engalanaba con banderas en el s. XVIII y que, además, tenía la función de pararrayos. Nos tomamos nuestro tiempo, estos momentos tienen que alargarse, las vistas panorámicas son demasiado bellas, podemos sentir como palpita la ciudad de Cádiz, podemos adivinar su ajetreo, en el puerto, en las calles y plazas adoquinadas. Respetamos todos el silencio de los otros, a pesar de ser muchos, a pesar de ser turistas. Sólo miramos, sentimos el levante que acaricia nuestros rostros, congelamos por unos instantes largos y preciosos esas imágenes.

En primer plano, una torre mirador mixta, terraza y garita. Y los colores y la luz de Cádiz. © María Calvo.
En primer plano, una torre mirador garita. Y los colores y la luz de Cádiz. © María Calvo.

Recorremos cada rincón de Cádiz desde la Torre Tavira, saltamos de casa en casa, de torre en torre, nos paramos en cada una de ellas, nos sorprendemos con las magníficas torres de la catedral, con los detalles azules, las fachadas nobles, el largo y moderno puente (el 24 de Septiembre de 2015) que es el tercer puente más largo de Europa y el segundo más alto del mundo. Se trata del Puente de la Constitución de 1812, más conocido como el Puente Nuevo o el Puente de la Pepa – ¡cómo no, como nuestra Constitución de 1812 -. En nuestra contemplación de los tejados de esta mágica ciudad, nos perdemos en el infinito de las playas de Cádiz, célebres por su arena blanca, sus aguas deliciosas, kilómetros de playas.

Imaginamos que somos Antonio Tavira, el vigía de la torre que llevará su nombre y espiamos a las gentes de Cádiz. Acercamos la mirada a las azoteas, y nos damos cuenta de que allí la vida continúa, no se paró como está parada ahora para nosotros en lo alto de esta torre vigía. Somos nosotros ahora los vigías, y vemos terrazas con tumbonas en las que pronto se tomará un momento de reposo alguien que disfrutará de unas vistas privilegiadas; sillas y mesas que esperan cenas frescas a la luz de las estrellas, cordones de los que cuelgan sábanas blancas como las casas de Cádiz, que bailan al ritmo del viento del levante; escenas entrañables de protagonistas anónimos ignorantes de quien los espía: un señor que acaricia a sus perros que juegan felices.

Escenas cotidianas se desarrollan ante nuestras miradas. El hombre acariciando a sus perritos. © María Calvo.
Escenas cotidianas se desarrollan ante nuestras miradas. El hombre acariciando a sus perritos. © María Calvo.

Un privilegio poder vigilar esta ciudad de lejos, de cerca, desde las alturas, convertirnos en torres vigía de Cádiz por un tiempo.

Cádiz desde la Cámara oscura de la Torre Tavira

Pero las sorpresas que nos reserva la Torre Tavira no se paran ahí. Una amable señorita nos da paso a la Cámara Oscura. Sí, Cádiz también tiene cámara oscura, uno de esos mágicos lugares que proyectan imágenes de las ciudades a través de un inteligente mecanismo. La Cámara Oscura de la Torre Tavira de Cádiz es la primera instalada en España y la pionera de muchas otras. Entramos a una habitación sumida en la oscuridad, en cuyo centro se encuentra una pantalla blanca cóncava que miramos en silencio los unos contra los otros. La magia opera, y vemos de pronto Cádiz en movimiento, imágenes reales de la ciudad, escenas que están ocurriendo en este preciso instante. ¡Y pensar que podemos verlas gracias a la luz que entra a través de un orificio en la Torre Tavira ! Se trata de una especie de periscopio de submarino, con dos lentes (que acercan 10 veces las imágenes) y un espejo que proyecta la luz hacia la pantalla, haciéndola atravesar el tubo desde la terraza hasta el piso de abajo. Y como la distancia focal de las lentes principales es tan larga, los lugares de Cádiz que están a mucha distancia, parece que están aquí al lado. Magnífico instrumento óptico es la cámara oscura, que nos deja con la boca abierta, sorprendidos, haciéndonos sentir que somos niños de nuevo.

La cámara oscura de la Torre Tavira de Cádiz. © Torretavira.com
La cámara oscura de la Torre Tavira de Cádiz. © Torretavira.com

La maestra de ceremonias, quien además habla para un público alemán y español indistintamente, sube y baja la pantalla enfocando lugares que están a distancias diferentes; gira las imágenes para hacernos ver partes diferentes del paisaje de la ciudad de Cádiz. Podemos ver el puerto lejano, los trasatlánticos que llegan a él cargados de viajeros, podemos casi saludarlos. Vemos la catedral de Cádiz, la iglesia de San Antorio, el teatro romano, el Torreón de Puerta Tierra, la factoría de salazones, el jardín botánico o Parque Genovés, la Cárcel Real, el Castillo de Santa Catalina, el Castillo de San Sebastián,…Lamentablemente y por tema de perspectiva no podemos ver el teatro romano, la fábrica de salazones y la cárcel real… pero podemos ver muchos otros lugares como el Hospital de Mujeres, el Teatro Falla, los ficus gigantes, otras ciudades de la bahía de Cádiz …

Y de cerca, las azoteas de Cádiz, de nuevo somos espías, vigías. Gente tendiendo la ropa, y por las calles, paseantes, trabajadores. Disfrutamos admirados viendo cómo la dueña de la Cámara Oscura levanta con un papel a las personas que pasean por la ciudad, las cuales se empeñan sin saberlo en subir y bajar una y otra vez por el papelito blanco.

Imágenes de Cádiz que se acercan en la Cámara oscura de la Torre Tavira. Imágenes en vivo y en directo. En el mar, el Castillo de Santa Catalina. © María Calvo.
Imágenes de Cádiz que se acercan en la Cámara oscura de la Torre Tavira. Imágenes en vivo y en directo. En el mar, el Castillo de Santa Catalina. © María Calvo.

Tras 20 minutos en la Cámara Oscura y con la emoción todavía intacta, bajamos felices las escaleras y nos paramos primero en la sala en la que se explica todo lo relacionado con la Cámara Oscura de la Torre de Tavira, su funcionamiento, cuando surgieron y las demás cámaras oscuras instaladas por el mundo. Ahí pueden pasar un rato los niños, conociendo la Torre Tavira a través de pasatiempos.cómo funcionan,

Ya bajando al primer piso, llegamos a la la segunda sala de exposiciones, desde donde podemos seguir viendo las vistas panorámicas de Cádiz y en la que se exponen dos siglos de historia gaditana: el s. XVIII y XIX, época próspera del comercio en Cádiz, en el momento en el que la Casa de Contratación de Indias se estableció en la ciudad. Vemos cuán intenso era el tráfico en el puerto de Cádiz gracias a los paneles explicativos. También podemos revisar la historia de la primera Constitución Española: un panel nos habla de las Cortes de Cádiz de 1812.

Sólo un pero le pondremos a nuestra torre vigía preferida: la falta de accesibilidad para gente con movilidad reducida. La misma Torre Tavira está luchando desde hace 10 años solicitando un permiso para instalar un ascensor y hacerse más accesible. Son muy  Espero que todo el mundo pueda pronto ver Cádiz desde las alturas.conscientes de lo necesario que es, no sólo para las personas en sillas de ruedas, si no también para personas con vértigo, embarazadas, personas mayores, problemas respiratorios,… etc. No piden financiación a las autoridades, pero sí el permiso necesario para acometer una obra de esta magnitud. Después de 10 años siguen intentándolo y ¡no pararán hasta conseguir el ascensor que la Torre Tavira se merece!

Torre Tavira desde el exterior
Torre Tavira desde el exterior

En la pequeña tienda de la recepción nos llevamos un recuerdo de nuestra estancia en esta espléndida torre mirador de la bella Cádiz, desde donde podemos descubrir el misterio de la luz de esta ciudad: una torre mirador que se encuentra en la plaza de Argüelles (Casa de las cuatro torres) con imán que nos recordará el resto del año estas magníficas construcciones arquitectónicas, seña de identidad de Cádiz.

Con una sonrisa, ponemos de nuevo los pies en las calles de Cádiz, nos encaminamos relajados, felices hacia esos otros lugares mágicos donde simpáticos hombres de blanco traerán en bandejas salmorejos, tortillitas de camarones y boquerones fritos. Elegimos esta vez la placita apacible delante del Centro de Interpretación de la Constitución Española de 1812, al lado del Museo de las Cortes de Cádiz. Queremos honrar esa primera Constitución Española que, a pesar de ser liberal, trajo tantas libertades y derechos a los españoles. Y recordamos silenciosos, antes de brindar por “la Pepa”, todavía frescas, esas instantáneas de Cádiz vista desde la Torre Tavira, congeladas ya en nuestra memoria para siempre. No, no para siempre, sino para volver, ya que sabemos que a Cádiz se vuelve.

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