Auroras boreales en Islandia. Las luces mágicas en la isla de hielo y fuego

Auroras boreales en Geysir. Salimos de las campervans para disfrutar con calma de este espéctaculo. ©Iñigo Pedrueza.

Islandia es un país ideal para ver auroras boreales, esas tierras recónditas de vastas extensiones de lava y volcanes, de enormes penínsulas en las que apenas hay población, tan solo una carretera que las surca, que se dirige hacia un horizonte sin fin. Hay una oscuridad profunda en esa naturaleza deshabitada, en la que solo se oye el murmullo lejano de una y mil cascadas, o el rugido de los geiseres que nos recuerdan que estamos en una tierra que vibra por dentro, que está hecha de agua y fuego. Espacios lejos del mundo con cielos inmensos recorridos por las luces mágicas de los inviernos nórdicos.

Recorrimos esas carreteras infinitas de Islandia en campervan explorando esa naturaleza brutal, primitiva y buscando en las noches eternas de invierno ese viento solar, ese flujo de partículas que atraviesan el espacio. No sabíamos que ese marzo las auroras boreales iban a ser especialmente intensas en Islandia. A lo largo de nuestro viaje por la isla de los volcanes y los géiseres esperaron casi cada noche a que nos asomáramos a la oscuridad bajo un viento polar que nos congelaba la ilusión.

Vimos nuestras primeras auroras boreales en Geysir

En el camping cercano a Geysir pasamos una buena parte de la noche fascinados viendo auroras boreales

El segundo día de nuestro viaje a Islandia nos alejamos de las luces de Reykjavík y del Círculo de Oro. Instalamos nuestra campervan en uno de los pocos campings que todavía permanecía abierto en esas fechas invernales, no muy lejos del valle de Haukadalur, donde se encuentran los célebres géisers de Strokkur y Geysir. Justo este año habían aprobado una ley por la que las autocaravanas y campervans que viajen por Islandia no pueden hacer acampada libre. Una pena, puesto que nos hubiera gustado parar en cualquier lugar de esos maravillosos que nos encontramos en el camino a pernoctar, para al día siguiente levantarnos y disfrutar de esos paisajes asombrosos de Islandia.

De todos modos, el camping resultó interesante: una gran explanada y caravanas y campervan pegados unos a otros en torno a un edificio con una cafetería restaurante. De esos que están abiertos hasta altas horas de la noche, con buen ambiente y buena música. El aspecto exterior e interior nos hizo sentirnos como si estuviéramos en algún lugar perdido de Estados Unidos.

Después de un par de horas entretenidos escuchando música en esos bancos corridos, asimilando nuestras primeras vivencias en Islandia, salimos a la noche helada, donde el viento del norte soplaba con cierta fuerza. Y en el grandioso cielo estrellado comenzamos a verlas. Al principio nos parecían nubes desplazándose a una velocidad de vértigo. Pero después nos dimos cuenta de que eran ellas, que estábamos viendo nuestras primeras auroras boreales en Islandia. Teníamos esperanza de verlas en nuestro viaje, pero no tan pronto, ni tan intensas…Lo inesperado hizo que el momento fuese todavía más mágico.

Aguantamos la respiración y nos miramos rápidamente sin poder apartar la vista de cielo, de esas partículas solares capaces de atravesar es escudo magnético que en estas zonas polares es más débil. Fascinados, el tiempo se para a nuestro alrededor mientras seguimos con la mirada el jugueteo de las auroras boreales, que se asemeja a grandes nubes blancas, con tonalidades algo verdes, recorriendo nuestro cielo islandés.

Auroras Boreales en el camping de Stykkishólmur. © Iñigo Pedrueza.

Casi no podemos creer que estamos asistiendo a uno de los grandes espectáculos de los países nórdicos en invierno. Juegan con nosotros corriendo de un lado a otro adoptando formas caprichosas, cambiantes: círculos, arcos, nebulosas que mutan en un abrir y cerrar de ojos, chispeando, con breves estallidos de intensidades diferentes. ¡Qué espectáculo!

¿Y qué son las auroras boreales?

Mientras asistimos a esta exhibición desvergonzada, extravagante de las luces mágicas de la isla de hielo y fuego, reflexionamos sobre qué son las auroras boreales. Y pensar que son un flujo de partículas solares que atraviesa el escudo magnético que nos protege de estas radiaciones… porque en los países nórdicos no es tan grueso y poderoso como en las latitudes centrales. Y el impacto de esas partículas contra las capas altas de la atmósfera da lugar a las auroras boreales, y también a las auroras australes.

Los colores de las auroras boreales en Islandia

Siempre pensamos que las auroras boreales eran de ese color verde intenso que vemos en las fotografías, aunque en realidad son las exposiciones largas de la cámara las que consiguen esa intensidad de colores. El ojo humano capta al principio una serie de nubes grisáceas, aunque cuando se acostumbra, distingue halos de luz y colores.

Noches intensas de auroras boreales al final del invierno islandés

No podemos negar que estábamos ligeramente desilusionados al no ver esos intensos verdes que esperábamos de las auroras boreales. Obligan al ojo y al cerebro a retener el tiempo para que ese gris verdoso de su halo se convierta en verde o morado. Sin la fotografía no veríamos esos colores intensos. Sin embargo no deja de ser un espectáculo inolvidable a pesar de que los colores sean más suaves. El hecho de verlas bailar y corretear por el cielo polar, nos deja hipnotizados.

El color verde es el más común por la altitudes en las que las partículas de oxígeno chocan con la atmósfera: a altitudes de unos 95 km suelen ser verdes; pero a altitudes superiores (320 km), llegan a ser moradas o violetas, y a inferiores, más azuladas.

Fotografiando auroras boreales en Islandia

Precipitados, salimos de la campervan cámara en mano, luchando contra ese viento helado de la noche polar. Buscamos la posición adecuada mientras las auroras boreales parecen saltimbanquis en el cielo haciendo una y mil piruetas. Nunca habíamos fotografiado auroras, por lo que nos pone un poco nerviosos ver esas cortinas blancas que quieren ser verdes.

No disponemos de un trípode enorme como tienen grandes fotógrafos profesionales de los que hemos visto fotografías de auroras boreales de Islandia fantásticas. Nuestro trípode es pequeño, de viaje, pero aún así cumple su función. Supongo que todo está en querer creer que todo es más simple de lo que parece. Teniendo una buena cámara Mirrorless, poco pesada, moderna, y unos cuantos objetivos manuales analógicos antiguos que nos vienen conquistando desde hace un tiempo, es posible hacer fotos de auroras boreales.

Aprendiendo a fotografíar auroras boreales en el insólito paisaje islandés

Lo cierto es que poniendo el trípode en un lugar estable y disparando en exposiciones largas después de haber programado la cámara o utilizando un mando, el trabajo está hecho. Eso sí, un ISO más o menos alto – no demasiado para evitar el ruido – es importante.

Buscamos mil posiciones para fotografiar auroras boreales en Islandia, para nosotros las primeras. Y hasta olvidamos que las manos se nos congelan por momentos, tan concentrados como estamos en hacer fotos. Queremos atrapar estos instantes que se nos antojan únicos. Y así lo hicimos. Ahora tenemos nuestras primeras fotografías de auroras boreales, no son las mejores del mundo, pero para nosotros son especiales por ser las primeras y porque nos recuerdan a nuestro primero viaje a Islandia.

Noche de auroras boreales en la Península de Snaefellsnes

Después de esta noche extraordinaria viendo las célebres luces mágicas del norte, pensamos en lo afortunados que somos, ya que nos dicen que a finales de marzo todavía hay auroras boreales en Islandia, pero que ya es la fecha límite. Así que pensamos que quizás no veremos más, pero cual es nuestra sorpresa cuando dos noches después, después de recorrer la Península de Snaefellsnes, la noche islandesa nos cubre de nuevo el cielo con ese polvo solar que se cuela por la atmósfera sin vergüenza.

Después de buscar un camping desesperados en la península de Snaefellsnes, ya que en invierno la mayoría están cerrados, llegamos a una de las localidades más bonitas de Islandia: Stykkishólmur (lo sabremos al día siguiente cuando la descubramos). Al parecer, aunque en el camping no están los servicios básicos abiertos, pues estamos fuera de temporada, sí se permite instalar la autocaravana o campervan para dormir. Y allí nos quedamos cuando empezamos a presenciar asombrados ese fenómeno al que tan poco estamos acostumbrados.

Auroras boreales en la Península de Snaefellsnes

Auroras boreales en el cielo de Stykkishólmur, creo que hoy son más intensas y quizás más verdes que el primer día. Salimos al frío de Islandia para presenciar este espectáculo que después no podremos ver en el sur de Europa. Y sacamos de nuevo nuestras cámaras para atrapar a las auroras boreales bailando en posiciones imposibles. Dan ganas de ser aurora por un momento para recorrer el cielo estrellado de Islandia.

Auroras boreales rosadas de regreso a Reykjavík

Las auroras volvieron a sorprendernos en plena ruta en campervan hacia Reykjavík. Regresábamos de una excursión a una de las cascadas más altas de Islandia: Gylmour. Y de repente, en la noche oscura, mientras recorríamos el fiordo de Hvalfjordur, nos persigue un fulgor rosado que no nos abandonó a lo largo de muchos kilómetros. ¡Auroras boreales rosadas! Eso sí que era un fenómeno insólito, por lo que nos dijo un amigo que vive en Islandia. No suelen verse, y ese día tuvimos la fortuna de verlas corretear por la noche islandesa.

No eran esos halos blancos, casi verdes de estos días. A alturas superiores a 320 km, las auroras boreales son moradas, por lo que estás debían de estar bien altas. Nuestro compañero en la excursión de Gylmour se paró para verlas, nosotros seguimos rodando por la carreteras solitaria, mirándolas a través del gran ventanal de nuestra campervan.

Por momentos, las auroras rosadas se mezclaban con otras verdes y se exhibían sin pudor y muy claras, ya que de camino a Reykjavík, la contaminación lumínica era mínima. El fenómeno duró todavía una buena parte de la noche, incluso al llegar a nuestro camping de Reykjavík, aún con tanta luz en la ciudad, las auroras no cesaron de corretear.

Viajar a Islandia para ver auroras boreales

Al parecer hemos sido bastante afortunados, ya que esta época de finales de invierno en la que fuimos las auroras boreales fueron bastante numerosas e intensas, y al parecer no siempre es así. Nuestro viaje a Islandia está siendo especial: solos en una campervan, recorremos campos de lava, volcanes, fisurs abiertas, glaciares, …Sentimos la actividad intensa del interior de la tierra en el Geositio de Gunnuhver en la Península de Reykjanes. Buscamos faros en acantilados salvajes, otros cercanos a cementerios de barcos en Gríndavik, paramos en todas las cascadas, que son infinitas en este país, buceamos en la falla que divide el continente americano y el europeo, nos bañamos en las entrañas de la tierra en las aguas azules del Blue Lagoon…Es extraordinario todo lo que hacemos, lo que vemos. Lo insólito está haciendo que este periplo giroscopero sea difícil de olvidar. Y como colofón sentimos satisfechos que viajar a Islandia y ver auroras boreales es un sueño cumplido con el que una vez nos atrevimos a fantasear.

Auroras boreales en islandia, un espectáculo fascinante

Consejos para ver auroras boreales en Islandia

Debe ser de noche, que haya buenas condiciones climatológicas (cielos despejados o casi despejados), y que no haya contaminación lumínica (es mejor alejarse de los grandes núcleos urbanos).

Las auroras boreales se ven en invierno, de finales de septiembre a finales de marzo, entre las 21:00 y las 02:00.

Hay que abrigarse y protegerse del frío y del viento.

Mirar al norte para verlas.

Utilizar trípode, exposiciones largas e ISO medio/alto para fotografiarlas.

Pronóstico de auroras boreales

Es imposible predecir si va a haber auroras boreales, aunque se vigila su actividad e intensidad a través de la actividad solar. Hay predicciones de auroras a corto plazo en la página web Aurora Forecast. Se mide por el índice kp (escala de números del 0 al 9); cuanto más alto este índice de energía solar, más probabilidad hay de ver auroras boreales. Aunque en Islandia, con índice 3 ya se ven bastante bien.

Más información sobre auroras boreales en Islandia en nuestra página Guía de Islandia.

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